DE LOS NOGALES

Los más famosos poemas de la antigüedad  denuncian  al culto que los hombres le profesaban al árbol, sugestionados por la creencia de que en el seno de su follaje o en la oscuridad de su sombra residía el poder misterioso de las fuerzas del bien y del mal.


 Pasaron los siglos y entre nosotros, en la época del Virreinato del Río de la Plata, le cabe la gloria  de la preservación y difusión del plantado de árboles al virrey Vértiz, cuyo mandato se extendió desde 1778 a 1784.


En 1810 la Primera Junta expidió un decreto  que propendía a la formación de bosques.


Rivadavia creó el jardín de aclimatación de árboles (1820) cuyo origen era de lugares alejados de Buenos Aires.


Varios árboles  tienen una relación histórica con acontecimientos o personalidades de la Historia Nacional.
Por ejemplo, “El nogal de Saldán”. Las glorias de este árbol son incuestionables.


 A su sombra  descansó durante tres meses el general San  Martín  en momentos solemnes para la nacionalidad, cuando deshecho el ejército del Norte (año 1814) peligraba la suerte de la Independencia.


San Martín, acometido de una grave  enfermedad al pecho se vio  obligado a buscar un alivio en la cálida  temperatura de Córdoba.


En este viaje lo acompañó el general Guido, hospedándose en la enorme  y solariega  estancia de Saldán, a corta distancia de la capital cordobesa, propiedad del patricio Pérez Bulnes que poco después habría de representar a Córdoba en el memorable Congreso de Tucumán.


Allí, en ese rinconcito de nuestra geografía,  se levanta  el grandioso nogal, que reconfortó el espíritu  desfallecimiente del gran Capitán y reconstituyó su organismo enfermo, a tal punto que junto a su amigo Guido, concibió y discutió la Campaña de los Andes, que realizaría tres años después. 


Sintieron también las sugestiones benéficas del nogal de Saldán, varios de nuestros presidentes como Sarmiento, Roca, Avellaneda, Roque Sáenz Peña y otros personajes ilustres, muchos de los cuales deseosos de  vincularse con él, enriquecieron el caudal epigráfico de su enorme tronco, grabándole sus nombres.


El Nogal de Saldán, por su historia y tradición  colosal y sorprendente, es un árbol singular, único en el país, verdadera maravilla de Córdoba.
El nogal es un árbol oriundo del Oriente Medio, su cultivo es milenario. Fue introducido en la Europa septentrional y occidental muy precozmente, quizá antes de la época romana, y en el continente americano hacia el siglo XVII.


Es un árbol caducifolio que llega a los 25 m de altura con un tronco que puede superar los 2 m de diámetro. De este tronco, que es corto y robusto y de color blanquecino o gris claro, salen gruesas y vigorosas ramas para formar una copa grande y redondeada.


Las hojas son de 20-35 cm de largo, con peciolo de 5-8 cm, caducas, alternas e imparipinnadas, están compuestas habitualmente por 5-9 folíolos, aunque puede tener solo tres.


Las hojas contienen materias tánicas, ácido elágico y ácido gálico y, cuando están frescas juglona, que es una oxinaftoquinona formada secundariamente a partir de la hidroyuglona.

La juglona aludida anteriormente, que es abundante también en las raíces del nogal, produce alelopatía negativa vegetal, o sea que inhiben el crecimiento de otras plantas de su entorno para evitar la competencia.


Cultivado extensivamente para la comercialización de sus frutos, las nueces, las cuales son  un fruto seco de alto valor nutritivo: rico en proteínas, vitaminas del grupo B, vitamina C, oligoelementos, aceites vegetales, lecitina y ácidos grasos omega 3 (poli insaturados).


Se consumen de diversas formas, desde frescas, cocinadas o en repostería. También se utilizan para extraer aceite.

nogales.html


Bibliografía:
Árboles históricos en revista “Todo es Historia” Nº 32.Diciembre 1969.
Font Quer, P. - Plantas medicinales, el Dioscórides renovado, Editorial Labor, Barcelona, 1980, p. 112.
 Nueces, Nuez común, Nogal, Noguera en Infojardín
 Leonardis, R. F. J. y col. (1977). «Nogal europeo (Juglans regia)». Libro del árbol. Tomo III. Buenos Aires: Celulosa Argentina.

De los nogales. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. paralela a Parravicini 8800.
Carece de designación oficial.
Recuerda al árbol productor de nueces.