DE LA PLAZA VICTORINO (1840 - 1919)

Dice Armando Alonso Piñeiro: “Suele afirmarse que el mero desarrollo de algunos datos biográficos es el camino más cómodo para recordar la vida de un personaje de nuestra historia. Sin juzgar la procedencia de semejante juicio de valor, es lícito  preguntarse si de todos modos, frente a determinados protagonistas del pasado, el hilar de sus datos fundamentales constituye uno de los homenajes más ajustados en cuanto redescubre  su secreta trayectoria”.

 

Expresa Gustavo Gabriel Levene: “El muchacho del Uruguay venía de una infancia dura... El padre don José Mariano Roque de la Plaza, un modesto agricultor del pueblo de Cachi, en el valle de Lerma falleció tempranamente.

Las necesidades del hogar lo empujaron a Victorino a la calle como vendedor de dulces o a cumplir la práctica entonces novedosa de ofrecer voceando los periódicos, para suscitar así la atención del vecindario salteño.


Las primeras letras las asimiló Victorino en un convento donde cautivó a los sacerdotes por su despejo y voluntad...”

Nelson Castro en su obra “La sorprendente historia de los Vicepresidentes Argentinos “”explicita  su criterio  al respecto: “Sobre  la vida de Victorino de la Plaza, muchos tejieron una leyenda  que hablaba de un niño extremadamente pobre, huérfano de padre, que debió salir a ayudar a su madre para asegurar la subsistencia familiar en su Salta natal. Esa leyenda habla también  de una Argentina de oportunidades para todos, en donde alguien, desde la extrema pobreza, podía llegar a ser presidente  de la República, ni más ni menos”.


 
Agrega:”Hasta hubo quienes atribuyeron el apellido  de la Plaza a su condición de chico sin hogar, que habría vivido en una plaza”.

Dos factores fueron decisivos de su carrera socio-política, el haber sido compañero de Roca en el Colegio de Concepción del Uruguay y el dominar el latín a la perfección,  que sería el medio de vinculación con Vélez Sarsfield primero con quien colaboró en los trabajos de codificación de leyes luciéndose con su magnífica tesis presentada al graduarse de abogado “El crédito produce el efecto de aumentar los capitales”.
 
Fue nombrado por Avellaneda, ministro de Hacienda... lo cual significó un duro desafío cuando la Argentina pasaba por un déficit fiscal implacable, el que redujo del 60% al 35% al año siguiente, al 17% en 1878 y al 14% en  1879.

Ya por entonces se rumoreaba su nombre como sucesor de Roca, pero de la Plaza sin mayores explicaciones partió al Viejo Mundo, donde se quedó nada menos que tres décadas.

A su regreso no pudo sustraerse a la fiebre de la función pública y otra vez aceptó la Cancillería – 1908 – Lugar que agigantaría otra vez su figura política.

Roque Sáenz Peña, quien  al presentarse años después como candidato  a la presidencia de la República (1910 – 1916) elegió como acompañante de fórmula a su histórico maestro de latín.

En efecto electo vicepresidente de la República, en la fórmula encabezada por el Dr. Sáenz Peña, el Dr. de la Plaza recibiría  de aquél el ejercicio del Poder Ejecutivo, por enfermedad del titular en 1913.

El 9 de agosto al fallecer el Dr. Roque  Sáenz Peña,  el vicepresidente pasó a desempeñar la presidencia del país, en forma interina.. Su  situación  fue compleja por tener que gobernar  con un gabinete que no le respondía.

Recién en  febrero  de 1914  al asumir el Poder Ejecutivo en forma titular  optó por formar su equipo propio de ministros.

En su mensaje a la Asamblea Legislativa del 1° de junio de 1914, al inaugurar  las sesiones ordinarias   del Congreso , de la Plaza “enfatizó solemnemente que velaría por el ejercicio del libre sufragio y convocó a la ciudadanía a congregarse en partidos políticos”.

Comenzó desde esa fecha una actividad febril para el nuevo encargado de la Presidencia, que poco después hubo de afrontar la situación planteada al país por la guerra en Europa.

 

Tres años después moría en el silencio de su recogimiento intelectual, víctima de una neumonía recién contraida en el viaje de retorno de Cördoba a Buenos Aires, provincia aquélla, a la cual había ido a asociarse  a Dalmacio Vélez Sarsfield.

 

Nos dice Piñeiro: “La muerte de Victorino de la Plaza privó al país de un piloto experimentado y sereno, aunque en esos momentos del curso abierto de la Nación precisamente por personajes de su talla, no hacía comprender la hondura de semejante pérdida”.

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.

De la Plaza. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. a la altura de Plaza Nuevo Alberdi.

Carece de designación oficial.
Recuerda a Victorino de la Plaza, presidente de la República en 1914.