De La Barra Emma (1860-1947)

Nos dice el historiador Juan Álvarez: “Al promediar el año 1854, como las autoridades provinciales no atendían gran cosa a Rosario, don Nicasio Oroño pidió a Urquiza que tomara más cartas en el asunto y para ello envió la siguiente misiva “Cuando esta ciudad era apenas una villa de campaña, pudo ser gobernada por un juez de paz, pero hoy que se ha hecho una ciudad de importancia, que su población e intereses crecen de un modo asombroso, que marcha rápidamente a hacerse un emporio de riqueza nacional; hoy que su puerto y aduana son nacionales,... Y que esta ciudad es también el asiento de la principal, sucursal del Banco Nacional, es un delito creer que pueda continuar el antiguo estado de cosas...”
El principal elemento de cultura sería la prensa, en efecto el 25 de mayo del año 1854 apareció el primer número del periódico "La Confederación" redactado por el periodista Federico de la Barra, con el claro objetivo de defender a las autoridades federales y difundir las ideas de la Constitución Nacional, que había sido promulgada un año antes. Periódico impreso en una casa ubicada en San Lorenzo y Maipú, propiedad de Tomás Peñaloza.


El periódico “La Confederación” fue editado por el periodista Federico de la Barra.


No solo se destacó por su creación literaria, sino también por ser el progenitor de una hija tan notable para la ciudad. Su hija Emma nació en Rosario en 1860, en la época de la presidencia de Nicolás Avellaneda.


Al cumplir cuatro años ya demostraba ciertas aptitudes que la diferenciaban de las niñas de su edad, muy refinada debido a la influencia que recibió de su madre, doña Emilda González Funes, quien se había destacado en la sociedad cordobesa.


Ya adolescente, Emma asistía  a reuniones literarias y culturales mientras se asomaba a mítines obreros.


Al vivir en ese ambiente, tomó las costumbres de todas las de su clase, ni bien excedían su edad, las casaban con un hombre mayor de su entorno, tío carnal o hermano de su padre.


Así fue su casamiento, un matrimonio acordado por conveniencias (conveniencia de otros, claro está), con un tío, quien la doblaba en edad y la redoblaba en fortuna.


 Tiempo después, se mudaron a Buenos Aires, donde Emma prosiguió  con sus actividades socio-culturales ofreciendo conciertos de piano y canto   para distraerse de su vida rutinaria.
 El tío-marido la consintió en cualquiera de sus actividades, y sin pensarlo ella descubrió  su vocación de escritora.  


Fue todo un logro porque por  esos días las esposas cumplían con sus obligaciones de mujer: bordar, manejar el servicio, rezar y asistir a la iglesia particularmente para los funerales.
Poco tiempo después se le ocurrió escribir una novela que llevaría por título “Stella” y que firmaría bajo el seudónimo de César Duayen.  


La misma revela su propia vida, ya que la protagonista es una señorita de clase alta que fue obligada a casarse con un señor muy adinerado.


Además, a través de un personaje de ese texto, logró sugerir la libertad de la mujer para acceder a la cultura y al derecho de vivir por sí misma, expresando lo siguiente:
“Una persona del género femenino tiene derecho a saber algo más que Colón descubrió América, no solo tocar piano, cantar, coser y bordar en seda china”.

Luego de enviudar, Emma conoció a un periodista del diario La Nación, Julio Llanos, con quien se casaría en segundas nupcias.


Julio tenía la idea de organizar un concurso premiando al lector que develase quién era César Duayen.


Cabe destacar que su obra “Stella” se transformó en best-seller, vendiéndose 9 mil ejemplares de un tirón.


 Nuevas ediciones fueron consumidas por un público ilustrado y también por un público popular, siendo Stella traducida al idioma francés.


Un periodista de El Diario, Manuel Lainez, develaría el misterio del seudónimo César Duayen con estas palabras: “Corresponde a una bellísima dama, la señora Emma de la Barra”.

Julio Llanos, en el año 1914, redactó varias crónicas para el diario “La Nación” y escribió folletines, dedicando esas crónicas a su querida esposa, aunque según se comentaba, las crónicas eran de la autoría de Emma, quien permitía que su marido las firmara.


César Duayen, además de “Stella”, publicó otras obras:“Mecha Iturbe” (1906) y “El manantial” (1908)


Además de escritora, fue mujer de empresa y dueña de una gran fortuna resolviendo invertir en la fundación de una ciudad en el centro de la localidad de Tolosa, próxima a la ciudad capitalina de La Plata, aún en proyecto fundacional.


No obstante, el drama se precipitó debido a que el doctor Dardo Rocha se le adelantó con otra fundación que consistió en la ciudad de La Plata.


Tal fracaso se debió también a las condiciones atmosféricas de la región, que por entonces no existían los medios necesarios para frenarlos.


Al haber despilfarrado la fortuna, tanto Emma como su esposo, vivieron de los artículos que él escribía en las columnas de “La Nación” y en otro diario de La Plata, aunque ambos nunca dejaron de vincularse con hombres de las letras y la política.


Se dice que Jaurés estuvo con ellos unas horas antes de ser asesinado.


Emma era una mujer de una verborragia impresionante, dominante de varios idiomas y muy optimista, aunque a la muerte de su segundo esposo se sumió en el silencio más profundo hasta su muerte ocurrida en abril de 1947, a los ochenta años.

emma.html

 

 

Bibliografía: 
Prando Alberto: "Dos silencios: homenaje a César Duayen". "La Prensa". Buenos Aires, en su edición del 27 de mayo de 1973.
Emma de la Barra de Llanos. "La Nación" en su edición del 6 de abril de 1947.
Gónzalez Arrili Bernardo: "César Duayen. "historia de la Argentina, según las biografías de sus hombres y mujeres"Ed. Nobis. Bs. As. 1968.Pág. 648 y sig.

De la Barra Emma. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Salvat 4400.
Recuerda a Emma De la Barra (1861-1947), destacada escritora rosarina autora de la exitosa obra "Stella", firmado bajo el seudónimo de César Duayén, para evitar problemas sociales que incumbían a las mujeres.
Carece de designación oficial.