DE CARO JULIO (1899 - 1980)

El violinista de su mundo interior mostró un estilo diferente en su criterio musical, hasta convertirse en un revolucionario del tango.

Julio De Caro nació en Buenos Aires en 1899 y cuando cumplió 15 años, sus amigos del barrio (todos mayores que él) consiguieron prestarle un pantalón largo y lo llevaron al lujoso Palais de Glace a escuchar la orquesta de Roberto Firpo.

Era el segundo de los doce hijos del matrimonio formado por Matilde Ricciardi Villari y José De Caro De Sica y nació en una casona del barrio de Balvanera en la calle de la Piedad (actual Bartolomé Mitre) a la altura de Azcuénaga de la ciudad de Buenos Aires.

Se habían casado en Buenos Aires, eran italianos y vinculados al arte: la madre había trabajado profesionalmente como cantante y el padre había estudiado música en Italia y trabajado en el conservatorio de la Scala de Milán.

Desde su infancia estuvo muy unido a su hermano Francisco, quien era poco menos de dos años mayor que él.

Posteriormente la familia se mudó a la calle Bolívar y luego a San Telmo (actual Defensa) al 200, en el barrio del mismo nombre donde su padre instaló un conservatorio y un negocio de venta de partituras e instrumentos musicales al que concurrían muchos músicos, por lo cual los hermanos crecieron en contacto con el ambiente musical de la época.

Estudió inicialmente en una escuela primaria del barrio y luego cuando su familia retornó al barrio de Balvanera mudándose a una casa en México y Catamarca siguió estudiando primero en el Colegio San José y luego en el Colegio Nacional Mariano Moreno cursando el secundario. Además en 1913 comenzó a ayudar a su padre dando clases de teoría y solfeo.

Julio siguiendo directivas del padre, desde pequeño estudió piano en tanto su hermano Francisco se dedicaba al violín, primero con su padre y luego con David G. Bolia (quien había estudiado en el famoso conservatorio de Nápoles, Italia, y fundó en 1888 en Buenos Aires el Conservatorio Melani, que actualmente (año 2008) funciona en Avenida Independencia y Rincón, bajo la dirección de su nieta).

En algún momento, sin embargo, se dieron cuenta que preferían el instrumento del otro. Como no se animaban a pedírselo directamente al padre lo hicieron con la mediación de su madre y obtuvieron la conformidad paterna para intercambiar los instrumentos que estudiaban.

Julio fue a estudiar con el maestro Fracassi en tanto Francisco ingresó en el Conservatorio Williams. Se trataba en los dos casos de instituciones de prestigio y fue así que pronto empezaron a realizar recitales, incluso en la sala Príncipe George´s Hall ubicada en la calle Sarmiento, a la que solamente se llegaba con conocimientos musicales sólidos.

Tanto los estudios de los hermanos De Caro como los recitales eran de lo que el padre llamaba música seria, con total exclusión de música popular.

En 1915 Julio participó en el actual teatro Liceo (entonces teatro Lorea) como segundo violín en la orquesta de la compañía de zarzuela, gracias al empresario Arturo De Bassi, que era amigo del padre. Pese a que pidió que no se lo contara al padre, éste se enteró y además de obligarlo a devolver los cinco pesos ganados por esa actuación lo tuvo como castigo ocho días en un rincón a pan y agua.

Francisco y Julio, sin embargo, habían comenzado a concurrir a lugares donde los maestros Roberto Firpo, Arolas, Cobián y otros músicos de su nivel ejecutaban música de tango y, a escondidas, empezaron a leer y practicarla.

Al no aceptar su padre que Julio abandonara sus estudios y se dedicara a la música popular, fue echado de su casa y Francisco siguió el mismo camino sin esperar que lo echaran.
El conjunto de Arolas hacía exitosas presentaciones en cabarés y cafés céntricos y en la temporada de verano viajaron al Uruguay para actuar en los hoteles municipales de Montevideo culminando las actuaciones en el Teatro Solís donde animaron los bailes de Carnaval.

En esa ciudad Julio se reencontró con Francisco que había fijado residencia en ella y trabajaba como pianista en salas cinematográficas acompañando las películas mudas y también en cabarés.

Ambos hermanos, que recibían buenas retribuciones por su labor, también producían juntos y así crearon el tango Mala pinta y luego otros como Mi encanto, Pura labia, Don Antonio, A palada, Era buena la paisana, Percanta arrepentida, Bizcochito, Gringuita y La cañada.

Al regresar en 1919 comenzó Arolas una gira por la Provincia de Buenos Aires pero en medio de ella Julio y el pianista José María Rizzuti que había sustituido a Goyeneche tuvieron un desacuerdo económico con Arolas, se separaron del conjunto regresado  a Buenos Aires.

En esta ciudad de reunieron con el bandoneonista Pedro Maffia que por iguales motivos había dejado la orquesta de Roberto Firpo y con el violinista José Rosito formaron un cuarteto que inició sus actuaciones en el Café El Parque de Talcahuano y Lavalle.

En 1917 un grupo de amigos que acompañaba a Julio en el salón Palais de Glace se unieron para reclamarle que subiera al escenario, por lo que el requerido se vio compelido a ocupar en la orquesta de Firpo el lugar del violinista, quien le prestó su instrumento, para ejecutar un tango con ella, recibiendo al terminar las felicitaciones del director y de Eduardo Arolas que se encontraba presente.

Días después Arolas, que en ese momento tenía un éxito clamoroso, visitó al padre de Julio para proponerle su incorporación a su orquesta y la respuesta fue negativa (el padre había resuelto que estudiara medicina) pero un poco más adelante Julio debutaba a los 18 años y sin conocimiento de su padre, en el conjunto del bandoneonista Ricardo Luis Brignolo reemplazando temporalmente al violinista titular.

Esas dos semanas de actuación mostraron a Julio lo que seguramente ya vislumbraba, esto es su vocación tanguera, y lo decidieron a aceptar el pedido de Arolas y fue así que pocas semanas después quedaba estructurado un quinteto con Roberto Goyeneche al piano, Rafael Tuegols y De Caro en violín, y Manuel Pizarro y el mismo Arolas en bandoneón. Con este conjunto estrenó Julio Mon beguin, su primer tango.

Algún tiempo después y pese al éxito de público que tenían, el conjunto se disolvió en forma amigable porque sus integrantes habían recibido propuestas que los satisfacían: Maffia volvía con Firpo, y  De Caro y Rizzuti se incorporaron a la primera orquesta de Osvaldo Fresedo para actuar en el Casino Pigall.

Durante el viaje que Fresedo hizo a Estados Unidos a mediados de 1920 para grabar el conjunto continuó actuando en el lugar pero al regreso Fresedo los dejó en libertad de acción porque no pensaba reincorporarse a la orquesta.

Su paso por la orquesta de Minotto Di Cicco: En medio de la actuación esa patota juvenil, instó al maestro para que escuchase tocar al adolescente con la expresión: ¡Qué toque el pibe!.

Generosamente lo invitó a subir al escenario y le ofreció el violín de Rocatagliata preguntándole: ¿qué querés tocar?; a lo que contestó: "La Cumparsita" solicitando a la orquesta que interpretara suavemente la primera parte.

Inventó algunas cadencias, doble de cuerda y armónicos y la segunda vez, la cuarta cuerda "al cello" recibiendo una ovación del público y el reconocimiento de Roberto Firpo.

Cuando Juan Carlos Cobián, que con su vigorosa imaginación influyera en el proceso de transformación musical de tango y se alejara hacia Estados Unidos en 1923 por razones sentimentales, Julio De Caro retomó su línea de orientación, aglutinó a algunos de sus componentes y encabezando un conjunto creó una verdadera escuela de ejecución musical evolucionada que habría de significar el movimiento de transformación más importante de toda la historia del tango.

 

Julio De Caro y su orquesta se embarcaron el 4 de marzo de 1931 rumbo a Europa e iniciaron sus actuaciones en el Palais de la Méditerranée de Niza.

Siguieron luego las presentaciones en Montecarlo, Cannes, Turín, Génova y Roma. La orquesta sorprendió gratamente al público, primero por la impecable presentación de los músicos con smoquin y luego por sus interpretaciones artísticamente estilizadas y con una riqueza instrumental desconocida hasta el momento en los conjuntos argentinos.

En Roma presenciaron su actuación el príncipe Humberto de Saboya y su esposa María José de Bélgica.

En Turín, su presentación en el teatro Ópera fue transmitida por Radio Torino y captada en Buenos Aires por Radio Splendid.

París fue la culminación de la gira: actuación en la Sorbona por invitación del embajador argentino Tomás Le Breton, donde obtuvo una  exitosa presentación en el Empire.

Contratado después para tocar en una de las fastuosas recepciones en el Palacio de los Rothschild y filmación en los estudios de Jointville de la Paramount para la película Luces de Buenos Aires, que dirigía Manuel Romero con las actuaciones de Carlos Gardel, Pedro Quartucci, Sofía Bozán, Gloria Guzmán y Vicente Padula entre otros.

En el Palais de Mediterranée entre quienes asistieron a su actuación estaban Carlos Gardel y Charles Chaplin.

Retornó a Buenos Aires participando en el primer Campeonato nacional de tangos.

A iniciativa del Malevo Muñoz el diario Crítica de Buenos Aires organizó el Primer Campeonato Nacional de Tangos a llevarse a cargo en el estadio del Luna Park en el que compitieron las más prestigiosas orquestas de la época, salvo las que no fueron autorizadas por sus sellos grabadores. La votación, realizada por el público con una boleta adjunta cada entrada dio como ganadora a la orquesta de Julio De Caro.

En 1935 De Caro formó una orquesta de cuarenta profesores para los bailes de Carnaval que organizó la Municipalidad de Buenos Aires en el Teatro Colón alternando el escenario con la jazz de Eduardo Armani. En esa oportunidad se estrenó el tango Coquito del maestro Carlos López Buchardo

Con la Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo se presentó, en 1936, en el teatro Ópera, con "La evolución del tango" con obras de 1870 a 1905, la segunda desde 1905 a 1935 y la tercera, y última, con temas de 1935 en adelante. Una tarde, a la salida de uno de esos conciertos matinales estaban sus padres y se produjo el reencuentro y reconciliación. Su padre fallecería en 1950 y su madre once años después.

En esta etapa de su carrera duró muy poco, retirándose de la dirección orquestal definitivamente hacia 1954.

 

En esencia, el aporte fundamental del sexteto de Julio De Caro fue la incorporación de un estilo depurado en la interpretación orquestal del tango, estilo que conjugaba toda la riqueza de la música académica europea con el ritmo y el canyengue propios del género.

Sus interpretaciones se caracterizaron  por la frecuente inclusión de pasajes de violín o de piano solista, así como de contracantos entre dos violines o entre violines y bandoneones. Esta difícil síntesis tuvo éxito y permitió además que la orquesta de De Caro pasara a ser la favorita de la alta sociedad porteña.

 

 En 1975 de nuevo por pedido de Ben Molar compuso junto con Ernesto Sabato, Cátulo Castillo, Florencio Escardó y Leopoldo Díaz Vélez entre otros, para el disco "Los 14 de Julio De Caro".

El 11 de diciembre fue declarado Día Nacional del Tango porque en esa fecha, aunque de diferentes años, nacieron Carlos Gardel y Julio De Caro.
 
Ese día de 1977 al cumplir 78 años y, en conmemoración al primer "Día Nacional del Tango", recibió en el Luna Park un homenaje con la participación de las orquestas y los cantantes de la época y 15 mil personas le cantaron el feliz cumpleaños. Fue la última vez que estuvo arriba de un escenario.

Falleció en Mar del Plata el 11 de marzo de 1980 y sus restos se encuentran en el cementerio de la Chacarita junto a los de su hermano Francisco.

 

 

Bibliografía:
Barcia José: "Tango, tangueros y tangocosas." Edit. Plus Ultra.
El Diario de Tango. Suplemento N°1029 de la revista Noticias. Volumen 24.

De Caro Julio. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. a la altura de Oliva "1100" A.
Carece de designación oficial.
Recuerda al maestro Julio De Caro (1899 - 1980), creador de una verdadera revolución dentro de la ejecución del tango.