D'ARIENZO JUAN (1900 - 1976)

A partir de 1914 se bailaba el tango en peringundines. "No era un baile voluptuoso, sino una danza grave. Los bailarines danzaban como si estuvieran celebrando en rito" explicaba el periodista y escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo.

Los danzantes formaban una humanidad muy heterogénea, muchachas blancas, delgadas, ojerosas y serpentinas; las pecadores, gordas y maduras, vestidas con trapos de diez años de uso, dejando al descubierto las redondas pantorrillas, mientras los hombres en general eran delgados y jóvenes, con sus sombreros chambergos con cabellos semilargos, y pañuelos blancos al cuello, personajes que parecían responder a los que se los llamaba "compadritos".

..En un reportaje que le hiciera Andrés Muñoz en la revista "Aquí está" en Buenos Aires el 15 de mayo de 1949", el maestro dijo: "el tango es música, el tango es para las orquestas y no para los cantores. La voz humana, no es, no debe ser otra cosa que un instrumento más dentro de la orquesta... Además traté de restituir al tango su acento varonil, que había ido perdiendo a través de los sucesivos avatares. Le imprimí en mis interpretaciones el ritmo, el nervio, la fuerza y el carácter que le dieron carta de ciudadanía en el mundo musical y que había ido perdiendo por las razones apuntadas... Hoy ha resurgido el tango, nuestro tango con la vitalidad de sus mejores tiempos. Mi mayor orgullo es haber contribuido a ese renacimiento de nuestra música popular".

D´Darienzo, nacido en el barrio porteño de Balvanera, el 14 de diciembre de 1900, estuvo vinculado a la música para teatro desde su niñez, por razones familiares, pues su abuelo Tomás Améndola fue empresario de ópera.

En su adolescencia debutó en el Guignol de Palermo, iniciándose después en la oscuridad de una orquestilla de suburbio con Angel D´Agostino en el piano, más el segundo violín de Ennio Bolognini, los que llegarían a ser tres triunfadores, dos en el tango y el tercero en música sinfónica.

Pasaban los años, ni el cine ni la radio modificaban la pasividad del público ante el tango, hasta que en el verano de 1934 - 35 con el debut de la orquesta de Juan D'Arienzo en el cabaret Chantecler, el tango tomó su carácter de baile popular, y donde fuera apodado "El rey del compás", por el "Príncipe cubano", animador de los espectáculos del lugar.

Allí cambió el ritmo de su música haciéndolo más rápido con un compás más marcado apto para ser bailado.

La base de su orquesta fue siempre el piano, el contrabajo ,apoyados por los dos bandoneones. El violín tenía frases de solo, pero por lo general de limitaba a trazar pedales a los bandoneones.

Entre sus cantantes pueden recordarse Héctor Mauré, Alberto Echágüe, Armando Laborde, Jorge Valdés y Horacio Palma.

Se le deben al famoso "Rey del compás" algunos títulos como compositor, sin duda que el mejor fue "El vino triste" y el primero fue ¡Callejas solo! dedicado al jockey de ese nombre, siendo el más popular "Chiruza".

Juan D¨Arienzo porteño cien por cien, generoso y noble era valorado como persona por gente, fuera del entorno artístico y fuera de la mirada de sus seguidores.

Un consagrado hombre de teatro, Carlos A. Petit solía decir: "Cuando estoy junto a D´ Arienzo creo estar al lado del tango mismo. No puedo ocultar que lo considero un infatigable luchador, tenaz y apasionado, al servicio de la música típica y como tal, lo admiro sinceramente."

Su vida se extinguió en la Capital Federal, el 14 de enero de 1976.

 

 

Bibliografía:

Muñoz Andrés:"Juan D´Arienzo,modestia aparte" en "El Diario del Tango". Suplemento de Revista Noticias en su edición N°1008.

"Juan D´ Arienzo. Revista Cantando N°63. 17 de junio de 1958.

 

D´ Arienzo Juan. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. paralela a Edmundo Rivero 8800.

Carece de designación oficial.

Recuerda al director de orquesta Juan D´ Arienzo (1900-1976)que hizo bajar el tango del labio de los cantores a los pies de los bailarines.