CURUPAYTÍ

Francisco Solano López, presidente del Paraguay, se lanzó contra Brasil en noviembre de 1864, por la interferencia de este  último en los asuntos con Uruguay. Sus tropas invadieron el Imperio y se apoderaron del Matto Grosso.


En enero de 1865, López pidió permiso al gobierno de Mitre, cruzar sus tropas por la provincia de Corrientes, para atacar a Brasil por otro flanco.


La Argentina que había adoptado una posición neutral, se lo negó y el 18 de marzo, Paraguay, que tenía mucho de guerrero y nada de buena vecindad con sus países limítrofes, declaró la guerra a nuestro país, más el anuncio oficial recién fueron recibidas por las autoridades argentinas el 3 de mayo.


Sin esperar respuesta el Mariscal López atacó Corrientes y el 9 de mayo comenzaría la contienda llamada de la Triple Alianza, por ser aliados nuestro país, Brasil y Uruguay.


La lucha fue larga, sangrienta y cruel, la más encarnizada  de la segunda mitad del siglo XIX, después de la Guerra de Crimea y la de Secesión norteamericana.


Después del cruce  del Paraná por los ejércitos aliados, el 16 de abril de 1866, la lucha se trasladó a suelo paraguayo, donde cosecharían algunos triunfos Estero Bellaco, Tuyutí y Yataytí Corá, pero sufrieron un duro revés en Boquerón.


El 2 de setiembre se apoderaron de Curuzú y allí se prepararon para tomar Curupaytí.


  Nos dice Miguel Angel De Marco en “Morir en Curupaytí: “El asalto de Curupaytí fue una página  triste y sin embargo gloriosa para las armas argentinas.”


El presidente de la República y generalísimo de los ejércitos aliados, Bartolomé Mitre, había propuesto en Junta de guerra el flanqueo de las posiciones paraguayas, defendidas por inexpugnables trincheras y profundos fosos. Más su logística fueron rechazada por los generales del Imperio brasilero,quienes   ignoraron  la fuerza de choque del enemigo.


Se decidió pues, un ataque frontal y el Almirante brasileño prometió destruir todo eso en dos horas”. Sin embargo el bombardeo de los cañones de grueso calibre de su escuadra no harían mella en las baterías paraguayas, ni alcanzaron a destruir los depósitos de municiones.


En cuanto se conoció el plan adoptado, fue unánime la idea que muchos soldados  y jefes militares morirían en la embestida.  


... Con impresionante serenidad y voz queda, los veteranos y los que apenas habían templado sus aceros  en la gigantesca y sangrienta batalla de Tuyutí, encargaban  a sus asistentes, en la serena y estrellada noche del 21de setiembre, que entregaran objetos personales a sus seres queridos, escribiesen cartas a sus madres, esposas y novias, o dedicaran recientes pinturas   fotográficas del sitio.

Cuando dieron las doce del día 22, Mitre ordenó el ataque y lejos de protegerse de las balas se ubicó en un sitio de gran peligro.
Quizás al contemplar cómo se estrellaban contra las trincheras sus mejores cuerpos de línea y de la Guardia nacional, esperaba la bala o el casco de metralla que pusiera fin a su dolor  de Primer Mandatario de nuestra Patria  y de General, ante aquella masacre en la que caían miles de jóvenes, junto a hombres maduros y ancianos. Pero los proyectiles lo respetaron y cuatro horas más tarde ordenó la retirada...”


 La mayoría de los batallones argentinos quedaron diezmados y algunos debieron ser refundidos por no tener jefes, oficiales ni suboficiales que los mandasen.


Militares de carrera,estudiantes que se aprestaban a triunfar en política o periodistas de profesión,como Dominguito Sarmiento, Francisco Paz, hijo del Vicepresidente Marcos Paz, Pedro Nicolorich y nuestro Abanderado Grandoli quedaron insepultos y desnudos en las trincheras o a campo abierto.


“Fue una tragedia nacional: el país tuvo conciencia de que en aquella valerosa puja por escalar las trincheras, habían caído los mejores de sus hijos que experimentaron el orgullo de sentirse argentinos...” dijera entonces José Posse, notable gobernador de Tucumán.

 

Bibliografía:
Beverina Juan: “La guerra del Paraguay” (1865 – 1870) Buenos Aires. 1943.
De Marco Miguel Angel :”La guerra del Paraguay”. Editorial Planeta, Buenos Aires, 1995.

Curupaytí.  Cortada. Topografía:
Corre  de E. a O. desde 3200 hasta 3499, a la altura de Cafferata 3400.
Se le impuso ese nombre por D. 21677 del año 1958.
Recuerda a la sangrienta batalla librada, durante la Guerra del Paraguay librada el 22 de setiembre de 1866.
Antes se denominó Pasaje A.