CURIE MARIC o MADAM CURIE (1867 – 1934)

“En un Nación oprimida nace una mujer pobre y hermosa“. Así empieza una de las más bellas biografías que jamás hayan escrito.


“La nación era Polonia y en 1867; la mujer pobre y hermosa  se llamó María Salomea Sklodowska-Curie, que alcanzó las mayores profundidades  de la sabiduría y la más alta cima  de la gloria”.


La biografía la escribió Eva Curie, su hija en 1937, tres años después de haber muerto su madre.


En otoño de 1891 llegó a París, procedente de Varsovia, esa joven polaca de 24 años, María Sklodowska, que había dejado  su patria por estar ocupada por las fuerzas rusas, eludiendo con  incertidumbre y temor a la policía zarista que la había acusado  de conspiración.


Allí ingresó a la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Sorbona.


Humildemente vivía en una bohardilla y su  existencia era más que dura.


Verdaderamente heroica, pasando hambre y frío la  fatiga no la vencía. Sus zapatos desgastados y su ropa envejecida por el uso, no concordaban con su desbordante talento.

 


Así pasó cuatro años en el barrio latino de París, preparando su licenciatura en Ciencia físicas y matemáticas.


En 1894 conoció a Pedro Curie, un investigador francés de grandes luces que junto a su hermano se dedicaba a investigaciones físico – eléctricas.


La pareja se sintió de inmediato atraída no sólo afectivamente sino convergentes en su pasión por las ciencias.


A los 18 meses se casaron formando un matrimonio que asombraría al mundo  con ”el descubrimiento del radio.”


Los esposos Curie tuvieron siempre la atracción por lo desconocido, lo difícil y lo nuevo en lo científico.


En el modesto laboratorio parisiense  del profesor Enrique Becquerel ocurriría un hecho insólito: Un paquete de sales de uranio que el profesor hubo dejado en la penumbra  sobre una placa fotográfica había atravesado el papel que las envolvía, fenómeno que Marie llamó “de la radioactividad”.


Descubrió así un elemento químico desconocido, un cuerpo nuevo:”el radium”.


La pechbleunda era un material costoso, del que Marie Curie dedujo que contenía una fuerza de impresión de las placas muy superior  a la del uranio.


Los Curie escribieron al gobierno de Austria, propietario de las minas de pechbleunda de San Joachimsthal en Bohemia para que les enviara un cargamento de ese mineral para las investigaciones.


Comenzaría para los Curie, una tarea agotadora al recibir una tonelada del nuevo material, cuya masa en ebullición quedó reducida a 50 kilos y en julio de 1898, aislaban el radio al que querían llamar “polonio”.


Después de 45 meses sofocantes, infernales ( por el humo acre  que despedía en la ebullición) y de fatigantes jornadas, Marie fue la primera persona que pudo comprobar que ese polvo blanco, opaco, semejante  a la sal de cocina  era “radio” – dos millones de veces más radioactivo que el uranio.


La gran meta había sido alcanzada. El descubrimiento maravilló al mundo entero. Algunos meses después recibirían el premio Nobel de 1904.


En 1911, Madam Curie recibía un segundo premio Nobel, más su compañero ya no estaba, había fallecido víctima de un accidente en 1906.


Siguió trabajando afanosamente veinte años más, manejando sustancias radioactivas que le produjeron una anemia perniciosa que acabaron con su vida en 1934.

  

 

Bibliografía:
Universitas Enciclopedia Cultural. Salvat Edoitores. 1959.

Curie. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a o. desde 3800 hasta 3899, a la altura de Castellanos 3000.
Se le impuso ese nombre por iniciativa de W. C. Mikielievich, por D. 21.748 del año 1958.
Recuerda a Marie Sklodowska (1867 – 1934) laureada dos veces con el premio Nobel y fundadora del Instituto del Radium.
Con anterioridad se llamó pasaje Azul.