CRESPO DOMINGO (1793 - 1871)

Fue alcalde de primer voto de Santa Fe en 1818 y 1819. Colaborador del brigadier Estanislao López, ejerciendo  funciones de diputado en varias ocasiones (1821, 1826, 1834, 1851), más siendo electo Presidente de la Cámara de Representantes.

En 1830 se casó con Dolores Rodríguez del Fresno. Sus hijos fueron Josefa, Dolores, Rómulo, Rosario e Ignacio Crespo.

Declarado antirosista, fue uno de los firmantes de la Constitución Provincial de 1841, sancionada en contra y sin la aprobación del Gobernador de Buenos Aires. Separada ese año la provincia de Santa Fe de la política centralista emanada de la capital, se enroló en las milicias que luchaban n contra Juan Manuel de Rosas y en calidad de representante del gobierno de Santa Fe firmó  el 12 de abril de 1842 una alianza con las provincias de Entre Ríos, Corrientes y la República Oriental del Uruguay.

Arrasada por entonces la provincia de Santa Fe por los ejércitos del General Manuel Oribe, Domingo Crespo abandonó a su familia y huyó hacia Corrientes, donde permaneció  un largo tiempo con los expatriados santafesinos.

Calmada la provincia y el país relativamente, en los años posteriores, regresó a su ciudad natal durante el mandato del General Pascual Echagüe, ejerciendo algunas funciones públicas, esporádicamente, ya que su inclinación por esos entonces son las tareas agropecuarias.

 

Cuando el General Justo José de Urquiza se pronunció contra el Gobernador de Buenos Aires en 1851, Domingo se unió  a sus viejos partidarios.


Los diputados Domingo y Urbano Iriondo preparaban sigilosamente el alzamiento de Santa Fe, en contacto con Antonio Crespo, que era Gobernador delegado en Entre Ríos.

El 15 de octubre de 1851 el Gobernador Pascual Echagüe salió en campaña. La delegación del mando en Urbano Iriondo, que era Presidente de la legislatura, facilitó la acción. A su pedido, Echagüe dejó en la ciudad el batallón Guardia de la Federación, al mando Ignacio Comas.

Finalmente, el 22 de diciembre llegó la noticia de que Urquiza se aprestaba a pasar el Paraná, frente a Diamante y que era el momento de producir el alzamiento.

A la mañana siguiente, el toque de diana reunió a los soldados en el patio espacioso de la Aduana. A nadie extrañó la presencia del Gobernador Delegado Iriondo.
Tampoco repararon en la presencia de civiles. La tropa creyó que iba a partir, cuando escuchó de su comandante Comas una arenga, en la que instaba a adherirse al movimiento y denostaba a Rosas.
Un grupo de negros que quiso pelear fue desarmado y vencido. Al mediodía estaba triunfante la sublevación en Santa Fe.


A las dos de la tarde, el Coronel Francia y sus hombres, enviados por Urquiza para apoyar la rebelión, entraban en la ciudad entre los vítores del pueblo.

Iriondo convocó al pueblo de Santa Fe para que eligiera gobernador. La Junta de Representantes, desintegrada ante la huida de los diputados adictos a Rosas, no estaba en condición de hacerlo.


El vecindario de los cuatro cuarteles, reunidos en las casas de los jueces de paz, procedió a su designación. Domingo Crespo y Urbano Iriondo fueron los más votados.


Resultó electo Crespo, con carácter interino, hasta que integrada la Sala de Representantes pudiera expresar la voluntad de la provincia.
“Me congratulo -dice después el General Urquiza al nuevo gobernador- que la elección haya recaído en V.E. para presidir esta brava provincia, que acaba de dar el testimonio más conspicuo de su amor a la libertad...”.

La Nación Argentina después del 3 de febrero de 1852 con el triunfo en Caseros, comenzaba una etapa de organización institucional correspondiéndole al Gral. Urquiza la ardua tarea de pacificar la familia argentina dividida, y dictar urgentemente una Constitución.


Fue entonces cuando algunos sólidos estadistas con clara visión universal que hasta entonces vivían en el silencio de su labor luchando con denuedo en pro del progreso argentino se sintieron convocados.


Entre ellos, digno de exaltar fue don Domingo Crespo, a quien en reconocimiento de sus virtudes cívicas, dinámicas y patriotas el 29 de febrero de 1852, la Junta de Representantes le otorgó el título de "Gobernador Propietario de Santa Fe", comenzando su gestión en circunstancias cruciales para el país y la provincia.

Rosario, pequeña villa por aquella época, comenzaba a dar los primeros síntomas de un vertiginoso despertar, lo que motivó a Marcelino Bayo, a la sazón Comandante Militar de Rosario, el 20 de marzo de 1852, pocos días después de Caseros, a escribir al gobernador de la provincia don Domingo Crespo, lo siguiente: “La Villa del Rosario es llamada a ser con el tiempo uno de los pueblos de la República de inmensa población, su posición topográfica ya la hubiera engrandecido, si el espíritu de injusticia y de ambición no hubiesen por tanto tiempo imperado…”


Sin dilaciones demostró alta calidad de estadista al otorgar el 3 de agosto de 1852 a la Villa del Rosario la honorable denominación de Ciudad del Rosario de Santa Fe, concediéndole todos  los fueros y prerrogativas que como tal título le correspondían.


Triunfante Urquiza y Domingo Crespo, que ha sido elegido gobernador propietario, asistió en nombre de la provincia al histórico Acuerdo de San Nicolás. Y en virtud de lo expresado en este pacto, se convocó a todas las provincias para que, reunidas en la ciudad de Santa Fe, procedieran a instalar un Congreso Constituyente que sancionase la Ley Fundamental que uniera  definitivamente a los argentinos.

A raíz del rechazo del Acuerdo de San Nicolás por parte de Buenos Aires, el General Urquiza asumió el gobierno interino de esa provincia, al par que invitó a la concurrencia del Congreso Constituyente, que conforme al pacto, tenía  que celebrarse en Santa Fe.


Durante los meses en que estuvo reunida la Asamblea Constituyente en la ciudad de Santa Fe, la casa de Domingo Crespo fue el centro de las reuniones sociales, a las que asistían especialmente invitados los diputados faltos de dinero. El 1° de mayo de 1853 la ciudad entera celebró  la firma de la tan ansiada Constitución.

Crespo inauguró dicha Asamblea  Nacional Constituyente que sancionara nuestra Carta Magna, el 31 de mayo de 1853 en representación de Urquiza que había salido de campaña. Evidenció en  ésta ser un hombre con capacidad de gestión, ayudado por dos prestigiosos don Manuel Leiva y Juan Francisco Seguí.

En cuanto a su función gubernativa fue multifacética: Las arcas provinciales estaban exhaustas y en el interior los escasos fortines no podían aventar las acometidas indígenas, circunstancias nefastas a las que se les sumarían después, los gastos apropiados para convertir a Santa Fe en digna sede del Congreso General Constituyente del año siguiente, 1853.


Al comenzar el año 1854 e instalados los Poderes Nacionales en Paraná, el General Urquiza se traslada a la ciudad de Santa Fe donde se reúnen las figuras más representativas de la Confederación. Esta vez no solo va de visita, sino que se aloja en la propia casa de Crespo, en donde, al día siguiente del banquete tiene lugar un gran baile en homenaje al huésped y a los invitados.

El prestigio adquirido por Domingo Crespo a través de su actuación pública hizo e que fuese elegido posteriormente convencional constituyente en 1863, siendo uno de los pocos santafesinos que ejerció los tres poderes del Estado: el Ejecutivo en 1852 (como Gobernador); el Judicial (como Presidente de la Cámara de Justicia en 1857); y el Legislativo (en varias oportunidades: 1821, 1826, 1834 y en 1855, como diputado nacional).

Ya casi en sus ochenta años intervino en las luchas políticas actuando como mediador en la revolución contra Nicasio Oroño, entre el gobierno y los rebeldes (1868).

Por esos años escribió  sus conocidas Memorias, que Manuel Cervera incluyó en su “Historias de Santa Fe”; muriendo finalmente en abril de 1871.

 

Bibliografía:

Zinny Antonio: "Historia de los gobernadores de la provincia de Santa Fe."

Piccirilli Ricardo, L. Romay y L. Gianello: "Ediciones históricas argentina." Tomo I, Bs. As. 1953.

 

Crespo. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 00 al 4200; 4400 al 4900 y 5100 al 5300, a la altura de Córdoba 3200; Bv. Seguí 3200; Av. Uriburu 3200 y Lamadrid 3200.        

 Se le impuso ese nombre por D.21 de mayo de 1889 y  Ord. 3 de 1905.

El D. N° 4670 del año 1977 establece su prolongación.          

Recuerda a Domingo Crespo (1793 - 1871), hacendado, político y digno gobernador de la provincia de Santa Fe. Durante su gestión el 3 de agosto de 1852 Rosario fue elevada al rango de ciudad.