COSTA RICA

"Costa Rica sigue siendo un oasis donde se serenan los ánimos de un subcontinente que supo de convulsiones.
Hace ya medio siglo, los políticos costarricenses se percataron de que la mayoría de los pobladores aborrecía las acciones violentas y prefería convivir en asombrosa armonía con la naturaleza, que cubre con generosidad un tercio del territorio, y ordenaron abolir el ejército" - nos ilustra Christian Sirouyan en San José de Costa Rica.
De ahí en más, el verde enmascarado de los uniforme s pasó a ser privativo del paisaje que brindan ochenta áreas protegidas, en un ámbito tranquilo regado por el Pacífico y el Atlántico, y solamente alterado cada tanto por los coletazos del huracán César o los fortísimos vientos que azotan desde Nicaragua.
A pocas horas de la costa del Pacífico y unas horas del Caribe, su capital San José es una inmensa sucesión de casas bajas rodeadas de cafetales donde tanto el sol como la lluvia se turnan para aparecer imprevistamente.
A 150 kilómetros al noroeste de San José, la vegetación invita a adrentarse sin prejuicios a una región muy particular: una zona fuerte, compleja y cerrada donde la vegetación se muestra sin retaceos a ambos lados de la ruta, angosta y salpicada de pozos.
En efecto el camino es la versión moderna de la huella que seguían las carretas cuando Costa Rica era sólo un país bananero. Hoy es país productor de café, maderas y frutas tropicales.
La jungla presenta las más diversas formas, delineadas por lianas que se anudan sobre las múltiples especies arbóreas.
En esa porción del paraíso ambula la más variada fauna subtropical.
Las cascadas del río Tabacón son como rayos de agua que caen en medio de la bruma descendiendo por las laderas del volcán.
Agua bendita colmada de minerales que reconforta y renueva los cuerpos.
Nos dice el mismo autor: "el espectáculo mayor se reserva para la noche donde el despliegue de cenizas y gases trazará en el firmamento líneas multicolores y dejará oír como truenos el sonido sordo de las explosiones. En caso de que le volcán se dedicara a reposar las líneas negras de la lava se teñirán de rojo fosforescente en medio de la oscuridad (ya atenuada por la luz del cielo cubierto de estrellas).
Otros cientos de volcanes en actividad garantizan erupciones no peligrosas sobre el suelo de Costa Rica.
Cuando arribaron los españoles al actual territorio, éste estaba habitado por cinco razas indígenas siendo los corobicíes los más antiguos.
Colón en su cuarto y último viaje recorrió la costa atlántica de este país (1502), pero sólo en 1519 el gobernador Pedrarias Dávila, ambicioso de conquistas, envió desde Panamá al capitán Gaspar de Espinosa y al piloto Juan de Castañeda, quienes navegaron por la costa del Pacífico y descubrieron el golfo de Nicoya. Posteriormente Gil González Dávila y Alonso Niño realizaron una expedición combinada que llegó al lago Managua y por mar hasta el golfo de Tehuantepec; pero fue en 1560 cuando empezó la verdadera conquista de Costa Rica por Juan Cavallón, asociado con el clérigo Juan Estrada Rávago.
Algunas minas de oro encontradas en la costa del Atlántico dieron origen al nombre de Costa Rica.
Nuevas expediciones se sumaron que dieron por terminada la conquista a fines del siglo XVII.
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Bibliografía:
Sirouyan Christian: "San José de Costa Rica." Diario Clarín en su edición del 12 de julio de 1998.
Millán José R: "Compendio de historia americana." Editorial Kapelusz. Bs. As. 1927.


Costa Rica. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 5100 al 5199, a la altura de Felipe Moré 1300.
Se le impuso ese nombre por Decr. N°14 del año 1932 y luego por Ord. N°1578 del año 1961.
Recuerda al país centroamericano Costa Rica.