CORRALITO, BATALLA FRATRICIDA DEL URUGUAY.

En el día de Navidad de 1870, la Batalla de Sauce fue una de las batallas más sangrientas de la Revolución de las Lanzas (1870-1872), en Uruguay.

Se libró a orillas del arroyo del Sauce, en el actual Departamento de Canelones, entre los revolucionarios blancos de Timoteo Aparicio y el ejército nacional que comandaba Gregorio Suárez.

Durante la Revolución de las Lanzas, luego de que el ejército revolucionario comandado por el general blanco, Timoteo Aparicio, consiguiera derrotar sucesivamente a los ejércitos gubernistas en la Batalla de Paso Severino y la Batalla de Corralito, se dirigió  hacia la Capital, implementando un sitio sobre la ciudad de Montevideo, y luego de 50 días de sitio, los revolucionarios lograron  el control del Fuerte del Cerrito.


Después de esa victoria el general Timoteo Aparicio y Anacleto Medina, acordaron alejarse de Montevideo, enterados que el general Gregorio Suárez se aproximaba por su retaguardia, para poder rodear a Gregorio Suárez estacionado en el arroyo Solís Grande.


Lo sorprendió en el arroyo Solís Grande, y esperaba destrozarlo al día siguiente, pues tenía fuerzas superiores. Pero Suárez, en una hazaña militar, escapó  por la noche del cerco de sus enemigos, y ganó campo abierto para marchar hacia Montevideo.


En Montevideo, el general Suárez, se proveyó de hombres y suministros y luego se dirigió para enfrentar a los revolucionarios, a la altura del arroyo del Sauce.

 

El ejército revolucionario presentó su acostumbrada línea en ángulo cóncavo, comprendida en sus posiciones una distancia estimada entre los extremos del dispositivo que ascendía a los 4.000 metros, con un número cercano a los 6 mil hombres.


 Por su parte el ejército nacional dotado de un número de combatientes muy similar al de su adversario dominando  el terreno desde las alturas  había adoptado una formación que ofrecía una buena resistencia disponiendo de cuadros triangulares de infantería.


A un primer impulso las fuerzas revolucionarias llevaron  el ataque y obtuvieron resultados favorables, mientras que las fuerzas del gobierno adoptaban una postura netamente defensiva.

Desarrollo de la contienda: Timoteo Aparicio trató de envolver a las fuerzas gubernistas llevando el ataque por ambos flancos, mientras que la infantería se defendía en cuadros.


A las 13 hs. un batallón gubernista depuso  las armas, mientras que la caballería seguía siendo arrollada.


Aquí comenzaba  a perder Aparicio la batalla, fue tal el ímpetu de los primeros movimientos del combate que escuadrones enteros revolucionarios abandonaron el campo de batalla persiguiendo a los escuadrones gubernistas.


El batallón que se había rendido pasó a ser mayor en número que sus custodias.


Incluso el propio Aparicio salió  del campo de batalla persiguiendo a sus enemigos. Mientras tanto Suárez se hizo fuerte con sus infanterías    logrando suprimir los ataques por el fuego de artillería.


Reforzada la posición y rehechos los escuadrones de caballería, la infantería gubernista cargó  a la bayoneta sobre los escuadrones revolucionarios.

El combate fue reñídísimo  y se definió, después de cuatro horas, a favor de los gubernistas, que, según el parte, capturaron al enemigo 6 cañones, siete carros de municiones, 500 fusiles, 18 carretas, banderas y una banda de música.


El jefe colorado Gregorio Suárez, dispuso el degüello de todos los prisioneros e hizo pasar la caballada por sobra los cadáveres. Según algunas versiones, ordenó tocar a la banda de música capturada y, como juzgó que desafinaba, mandó  a  degollar a sus integrantes.

 

Escribía luego el joven Eduardo Acevedo Díaz a sus padres, desde el frente de batalla:


“La batalla del Sauce no se define en dos palabras; el clásico heroísmo de esta patria infortunada, patentizado a mi vista, grabado indeleblemente en este archivo del tiempo que se llama memoria, me ha conmovido profundamente (…) No olvidare los sitios donde mi vida pendió veinte veces de un hilo (…) A Antonio [su hermano] lo subí a la grupa de mi caballo cuando el enemigo quemaba nuestra valerosa retaguardia; tenía tres balazos en el sombrero y uno en las bombachas, pero nada más”.

 

 

Bibliografía:  

Análisis del concepto de gobierno de coalición en Uruguay, por Oscar Bottinelli, octubre de 2000.

Manuel Oribe fundador del Partido Blanco, sitio digital 'Benito Medero', 20 de abril de 2010.

Costa Bonino Luis. «Crisis de los partidos tradicionales». PolíticaUruguaya.com.

Enlaces externos: Gran Enciclopedia del Uruguay, Barcelona: Ed. Sol 1990. (2000 - 2002).

 

Corralito. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. a la altura de Arijón 2700 “A”.

Carece de designación oficial.

Recuerda a una de las batallas fratricidas en la República vecina del Uruguay.