CORONDA

En la Historia Argentina del siglo XIX, se llamó caudillos a los distintos jefes de los ejércitos de las provincias de Argentina, que combatían entre sí, en particular a los que enfrentaron el centralismo de los gobiernos de Buenos Aires. Se trata, en general, de un término de uso militar. Estos jefes militares utilizaban grados militares convencionales, sobre todo el de general o coronel.


Tenían arraigo popular, y lograban reunir ejércitos de entre 500 y 7000 hombres por su carisma y por la identificación con los intereses populares.

Casi la totalidad de los caudillos que se enumeran seguidamente fueron líderes carismáticos del Partido Federal y la población que le fue adherente fue principalmente de gauchos.


La historiografía clásica ha denostado ese término y al Partido Federal, al cual en general pertenecían, mientras que la corriente histórica revisionista ha reivindicado exitosamente su figura en el imaginario popular.


El caudillismo en la Argentina puede ser clasificado en tres grandes etapas: la de los caudillos de la Independencia, que luchaban contra las fuerzas llamadas realistas, como Artigas y Güemes; el de las Autonomías Provinciales, enfrentándose a unitarios y a otros caudillos como Quiroga, López, Ibarra, Heredia, Aldao, Bustos y Ferré entre otros, terminando con la victoria de Urquiza sobre Rosas en Caseros.


Por el Tratado del Pilar firmado el 23 de febrero de 1820 entre los gobernadores Sarratea por Buenos Aires, Estanislao López por Santa Fe y Francisco Ramírez por Entre Ríos (lugarteniente de Gervasio de Artigas), se comprometieron a poner fin a la guerra suscitada entre dichas provincias, procurando la seguridad interior de ellas y con el objeto de concentrar sus recursos en un gobierno federal; así lo proclamaba el preámbulo de dicha convención.


El mismo había dado una gran ascendencia política al entrerriano porque obtuvo el compromiso secreto de Sarratea, por el cual le entregaría armas vestuario y dinero para reforzar el ejército de su provincia.


Artigas desaprobó lo pactado en el Pilar, más ya no tenía fuerzas para imponer grandes decisiones sobre la obediencia de Francisco Ramírez, consecuentemente su fracaso en Tacuarembó y la vigorosa personalidad de su subordinado le hicieron captar la realidad.


A tal punto que Pancho Ramírez lo derrotaría en varios encuentros obligándolo a asilarse en el Paraguay, donde el dictador Francia le impuso un largo confinamiento falleciendo poco después.


De inmediato el nuevo caudillo se lanzó a la conquista de las pocas federalistas provincias de Corrientes y Misiones, hecho que motivó al Brigadier López a enfrentar la política expansionista de Entre Ríos.


El combate de Coronda se libró el 26 de mayo de 1821, entre las fuerzas del gobernador caudillo de Entre Ríos, Francisco “Pancho” Ramírez y su par de Santa Fe y antiguo aliado, Estanislao López.


El combate fue sangriento y terminó en victoria para López y la huida de Ramírez que poco después encontraría el fin de su vida.


A este combate se llegó cuando estos dos aliados se desconocieron después que López firmara el Tratado del Pilar a principios de 1820.


Allí las provincias del Litoral se unían a Buenos Aires y se negaban a avanzar en la conquista de la Banda Oriental. Ramírez, que era hombre de Artigas, pero que se había quedado con el liderazgo de su tropa, se negó a obedecer las órdenes de Buenos Aires y de sus aliados, López de Santa Fe y Bustos de Córdoba, por lo que avanzó a enfrentarlos.


Desde Buenos Aires, Martín Rodríguez, mandó refuerzos en hombres y dinero para los gobernadores aliados, con Gregorio Araoz de Lamadrid, que fue sorprendido por Ramírez el 24 de mayo de 1821, en donde se hizo de caballos y municiones, pero perdió una parte importante de su tropa.


Este hecho fue aprovechado por Estanislao López que lo enfrentó dos días después en el mismo lugar, Coronda y lo derrotó. Ramírez huyo rumbo a Córdoba en busca de refuerzos, de los enemigos de Bustos y los encontró, pero no lograron acordar estrategias y así se debilitaron, lo que permitió que fuese capturado  y muerto por las tropas del gobernador cordobés Bustos.


Debido a la derrota, la cabeza de Ramírez fue entregada a Estanislao López, como muestra del triunfo logrado, este la hizo embalsamar y colocar entre rejas en la plaza, cerca de las puertas del Cabildo santafesino. Las guerras civiles en el país seguirían sembrando horror.


El coronel Leopoldo Ornstein, siendo profesor de la Escuela Superior de Guerra expresó acerca del Brigadier López: “Ya se lo analice como estratega o como táctico, o bien en su triple aspecto de organizador, maestro y conductor de sus hombres... se justifica plenamente el título de Brigadier general con que lo honraron las provincias confederadas.”

coronda.html

 

Bibliografía:
Coronel Ornstein Leopoldo: “López militar.” Jornadas de Estudios Históricos del Brigadier López. Santa Fe 1942.

Coronda. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 4300 al 4399, a la altura de Lima 500. Barrio Ludueña.
Carece de designación oficial.
Recuerda al combate de Coronda, provincia de Santa Fe.  También
Recordemos también que los pueblos originarios de ese lugar, fueron los corondá.