CONVENCIÓN

La Constitución Argentina es la "Ley Suprema de la Nación" sancionada en la ciudad de Santa Fe el 1° de mayo de 1853. Había un gran ausente entre los constituyentes: el Estado de Buenos Aires, que un año después se daría  su propia Constitución.

El texto promulgado por Urquiza incluía la prohibición de reformarlo hasta mayo de 1863. Sin embargo esa cláusula fue dejada de lado, pues Buenos Aires accedió reconciliarse con las provincias, estableciendo como condición la reforma de la Constitución de 1853. De allí surgió la reforma de 1860.

En 141 años se convocaron ocho convenciones reformadoras: 1860, 1866, 1881, 1898, 1949, la fallida de 1955, la de 1957 y la de 1994.

La convención de 1860 tuvo importancia porque en ella se modificaron artículos no sólo sobre la libre navegación de los ríos interiores  sino, que significó la incorporación del Estado de Buenos Aires al país, libertad de imprenta, denominación de la Nación, facultades del Presidente en estado de sitio, juicio político, Poder Judicial, etc.

Bajo la presidencia de Mitre, 1866 fue necesario introducir una nueva reforma. La Convención Nacional reunida en Santa Fe el 12 de septiembre de 1866 se dispuso a hacerlo, pues la Nación estaba en guerra con el Paraguay y no se podían perder los derechos de exportación que representaban una tercera parte de sus rentas.

De las deliberaciones de 1866 no han quedado actas oficiales, por lo que se cuenta con los testimonios periodísticos de la época.

La Convención Nacional de 1881 fue fallida porque el problema de la capital argentina quedó solucionado sin necesidad de acudir a la suprema instancia constituyente de una convención.

Treinta y dos años más tarde, fue necesario introducir nuevas reformas así la Convención de 1898, así la elevó de cinco ocho el número de ministros y el número de miembros de la Cámara de Diputados de 83 a 193 y una tercera referida a la administración de los Territorios Nacionales.

Con la llegada al gobierno del Partido Justicialista (1946 - 55) pareció conveniente modificar la Constitución para adecuarla a la política estadista y popular sostenida por ese régimen.

La Convención Nacional reunida a tal efecto incluyó numerosas reformas, entre ellas la declaración de la función social de la propiedad, la estatización de numerosos servicios públicos, posibilidad de reelección presidencial y además se explicitaron nuevos derechos y garantía referentes en particular  a los trabajadores y a la familia, y entre ellos se introdujo el divorcio vincular. La nueva Constitución, 1949 fue conocida como Justicialista.

Con el advenimiento de los nuevos gobiernos que siguieron al peronismo se puso en vigencia la Constitución del 53 y del 60.

En nuestros días -1994- nuestra Ley Suprema experimentó su última reforma y los convencionales se reunieron en Santa Fe y Paraná, enriqueciendo su texto con la inclusión  de varios Tratados Internacionales suscriptos en su tiempo por nuestro gobierno, dándoles con ello máxima jerarquía y autoridad.

A este respecto, hay una salvedad que hacer: todas las normas incorporadas por esta vía tienen jerarquía constitucional, pero no derogan artículo alguno de la Primera Parte y deben entenderse como complementaria de los Derechos y Garantías por ella reconocidos.

 

Bibliografía:

Vanossi, Jorge Reinaldo: "Las reformas de la Constitución." Revista Todo es Historia. N°316, noviembre de 1993.

Drago, Alfredo L: "Instrucción Cívica." Editorial Estela. Buenos Aires, 1996.

 

Convención. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 2800 al 3099, a la altura de Virasoro 200 Bis y Ocampo 200 Bis.

Se le impuso ese nombre desde que fue trazada, la que se oficializó por Ord. 3 del año 1905.

Recuerda a las Convenciones constituyentes reformadoras de la Constitución sancionada el 1° de mayo de 1853.