CONSTITUCIÓN

  Designa un conjunto de normas jurídicas que establecen el modo en que debe ser ejercido el poder político y determinan como debe ser la estructura del Estado.

La Constitución es también un contrato social, es decir un pacto de convivencia acordado entre todos los sectores de la sociedad política que forman el pueblo, elemento esencial del Estado.

Por ello, todos los que forman parte de él, tanto los gobernantes como los gobernados, deben respetar escrupulosamente sus cláusulas, ya que – si algunos las violan – están justificando a los demás contratantes para que procedan de igual forma.

        La Carta Magna sancionada en Santa Fe, el 31 de mayo de 1853 fue un compromiso asumido entre las diversas tendencias que habían luchado hasta entonces enconadamente. Aceptó el federalismo triunfante, aunque limitando las  autonomías provinciales; impuso el liberalismo de los unitarios y de los emigrados despojándolo del aspecto anticatólico que a veces había evidenciado; abrió los puertos del litoral a todas las banderas a fin de contrarrestar el monopolio de Buenos  Aires,  convirtiendo a la Aduana de esta última ciudad en un instrumento de gobierno económico manejado por los representantes de todas las provincias.

Sin perjuicio del federalismo aceptado, impuso la unidad de la legislación, de los ejércitos de la moneda y del sistema económico social, unificó también la conducción política del país dando al Poder Ejecutivo de la Nación amplios poderes de gobierno.

En definitiva, dio satisfacción a todas las tendencias que hasta entonces habían luchado por el predominio, sin dar el triunfo absoluto a ninguna.

Ese fue el mérito principal de la Constitución del 53.

Mediante sus normas sabias y prudentes buscó la conciliación de los diversos intereses y de las ideologías dispares, de tal manera que su obra no pudo llamarse la victoria de un partido, sino el triunfo de la Nación misma sobre la anarquía y la arbitrariedad.

El derecho se impuso por vez primera en el desolado panorama de la República, mediante una organización respetuosa de las libertades esenciales: libertad de vida, de proyectar su propio destino, libertad de culto, de enseñar y aprender, de elegir y ser elegido, de comerciar, de ejercer toda industria lícita y muchas otras facultades.

Pero el principal logro de esa Constitución sería organizar todo un sistema jurídico para resolver los conflictos que pudieran suscitarse entre unos y otros poderes.

La Constitución de 1853 sentaba las bases para la organización de la Nación que había atravesado etapas no siempre pacíficas, facilitando una indispensable convivencia entre los argentinos.

Una Constitución significa la subordinación del poder público a la ley más el poder ejercido hasta Caseros tuvo tendencia a hiperinflarse minimizando o anulando la libertad de los hombres.

Los lineamientos esenciales de la Constitución de 1853 serían un verdadero proceso de cambio, defendiendo  a partir  de entonces  el conjunto de los derechos del hombre hasta el presente.

En efecto desde el comienzo del siglo XX hasta hoy, sus raíces no  han cambiado en lo fundamental a pesar de las reformas realizadas por las convenciones de 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y 1994.

Bibliografía:

Ekmedgian Miguel Angel: “La Constitución”. Art. En la revista Nueva  del 13 octubre de 1991.

Vanossi Reinaldo Jorge: "Las reformas de la Constitución". Artículo en la revista Todo es Historia, N°316, noviembre de 1993.

 

 

Constitución. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 200 al 4000, desde 5100 al 5300, a la altura de Córdoba 3600, Bv. 27 de Febrero 3600 y Lamadrid 3600.

Se le impuso ese nombre desde su apertura por D. del 21 de mayo de 1889.

Recuerda a nuestra Carta Magna sancionada en 1853.