COLÓN CRISTOBAL (1451 - 1506)

En el primer siglo de nuestra era, el célebre filósofo y escritor hispánico Lucio Antonio Séneca en una de sus obras de teatro hizo exclamar a uno de sus personajes:  ¡Siglos vendrán en que el Océano romperá sus cadenas y descubrirá una inmensa Tierra!

¿Qué habrá inducido a Séneca a hacer semejante afirmación? ¿Fue sólo una licencia poética? ¿Ciencia - ficción de aquel entonces?... Pensar que debieron pasar mil cuatrocientos años de Sëneca a Colón para que el pueblo hispánico fuese el almácigo alistado por la Providencia Divina para dar vida en el planeta a unas nuevas tierras.

Entre tantos millones de familias desparramadas por el mundo, en el seno del hogar integrado por un maestro textil y su esposa Susana Fontanarrosa nació en 1451 su tercer hijo Cristóbal, quien ampliaría el espectro del planeta.

Muchos son los datos de la vida de Colón sobre los que los investigadores no han logrado ponerse de acuerdo. Desde el lugar de nacimiento hasta el de dónde descansan sus restos. También se discute si fue católico o judío. Existen tantos enigmas como retratos del navegante.

A pesar de las divergencias, hay cierta coincidencia en afirmar que nació en Génova (Italia) entre el 26 de agosto y el 31 de octubre de 1451.

A las dudas sobre su origen se suman las de su verdadero nombre, en efecto firmaba Colón, Colonne, Colonm, Colombus, Colombo, Columba, y hasta Palombo.

La vida de marino se iniciaría en 1473, cuando comenzó a navegar el mar Mediterráneo con 27 años, prestando servicios de protección a comerciantes, banqueros y reyes que se veían acosados por piratas y al casarse con Felipa Moniz Perestrello en Lisboa (Portugal) en el año 1480, hija de navegantes, donde escucharía los más disímiles relatos y leyendas que lo animaron  después a lanzarse en busca de nuevas rutas a las Indias.

 

Se afirmaría en esa  Europa del medioevo: “En el siglo VII de la Era Cristiana se remonta  el origen  de los llamados por los chinos ”carros indicadores del Sur”, carros provistos  de estatuitas de madera que contenían una barrita de hierro imantada, las cuales girando sobre un perno, indicaban con un brazo la posición del sur, dato suficiente para orientarse.”

 

Invención que Colón  doscientos años después emplearía sin duda modificada,  para partir en busca de las misteriosas tierras del Oriente y que sin proponérselo cambiaría la configuración de la Tierra.

Sus viajes lo llevaron por todo el mundo conocido desde Islandia hasta Chipre y desde Madeira hasta Guinea.

Debido a la implicación del entorno de su esposa en una conspiración contra la Corona Lusitana debió refugiarse en Castilla, lugar donde encontraría su destino en la corte de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando.

Roberto Levillier de la Academia Nacional de la Historia expresa: "Colón es y será siempre el primer nombre en la historia de América. Los pueblos formados en los dos hemisferios, en menos de cien años surgieron del contacto de sus naves con la isla del Salvador, como si su arribada hubiese determinado un "Sésamo ábrete."

El hallazgo de Colón tiene la magnitud de lo imperecedero y trascendente, ya que tal hallazgo trajo para la humanidad, vientos de renovación y esperanza.

Con Colón se lanzaría España al nuevo mundo. Efectivamente los descubrimientos y fundaciones posteriores si bien obedecieron a circunstancias diversas, todas desde múltiples rumbos de la rosa de los vientos derivaron del viaje Este - oeste ideado y acometido por el descubridor en 1492.

Esa fecha marca en la historia universal, la gloria de España y la cúspide del destino de Colón.

No fue Colón al modo de Erico el Rojo o John Cabot mero pasajero, sino que  llegó, se fue, volvió, pobló y de su arraigo y de tenacidad de quienes le sucedieron surgió la civilización española en las nuevas tierras con sus leyes, su habla, su fe más  también sus apropiaciones.

Los hijos de América a quienes él llamó indios por creer haber llegado a las Indias, conocían armas, dominaban su geografía con sus particularidades y sus misterios y lejos estaban de ser "ignorantes". ÉL mismo Almirante diría: “Son la mejor gente del mundo  y sobre todo la más amable, no conocen el mal – nunca matan ni roban, aman a sus vecinos como a ellos mismos y tienen la manera más dulce de hablar del mundo, siempre riendo. Serían buenos sirvientes, con cincuenta hombres podríamos dominarlos y obligarlos a hacer lo que quisiéramos”.

Al regresar de su primer viaje Colón fue recibido en forma triunfal. Tres veces más repetiría la travesía pero la historia no sería la misma ni para él ni para América.

Al día siguiente de cumplir 55 años falleció  en Valladolid, y sólo después de peregrinar sus despojos por las islas de Santo Domingo y Cuba, un obispo con hábito de mangas anchas permitió que sus huesos descansaran en la catedral de Sevilla.

 

 

Bibliografía:
Ignacio Bazarra: "Colón se habría llamado Colonne..." Diario La Capital de Rosario, en su edición del 25 de abril de 1999.
Linares Roberto: "Colón, el Moisés navegante." Carta de lectores. Diario La Capital de Rosario, en su edición del 23 de noviembre de 1998.
Nanclares Carlos: "Cristobal Colón y sus antecesores." Todo es Historia. Suplemento N°5 de octubre de 1979.

Colón. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 1200 al 3900, a la altura de Bv. Seguí 200; y Avnida  Pellegrini 200.
Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.
Recuerda al descubridor de América.

 

Colón Norte. Cortada, Topografía:
Corre de N. a S. desde 1700 al 2000, a la altura de Larrechea 1600.
Carece de designación oficial.
Con anterioridad se denominó Vespucio.