COLOMBRES GUILLERMO

La Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos en 1789.

En 1789, el pueblo de Francia causó la abolición de una monarquía absoluta y creó la plataforma para el establecimiento de la primera República Francesa. Sólo seis semanas después del ataque súbito a la Bastilla, y apenas tres semanas después de la abolición del feudalismo, la Asamblea Nacional Constituyente adoptó la Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos (en francés: La Déclaration des Droits de l’Homme et du Citoyen) como el primer paso para escribir la constitución de la Republica de Francia.

La Declaración proclamaba que a todos los ciudadanos se les deben garantizar los derechos de “libertad de propiedad, seguridad y resistencia a la opresión”. Argumentaba  que la necesidad de la ley se deriva del hecho de que “…el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, tiene sólo aquellos límites que aseguran a los demás miembros de la misma sociedad el goce de estos mismos derechos”.
Por lo tanto, la Declaración ve a la ley como “una expresión de la voluntad general”, destinada a promocionar esta equidad de derechos y prohibir “sólo acciones dañinas para la sociedad”.

La Primera Convención de Ginebra (1864).


El documento original de la primera Convención de Ginebra en 1864 promovió el cuidado de los heridos de guerra.
El documento original de la primera Convención de Ginebra en 1864 promovió el cuidado de los heridos de guerra.
En 1864, dieciséis países europeos y varios países de América asistieron a una conferencia en Ginebra, por la invitación del Consejo Federal Suizo, y por la iniciativa de la Comisión de Ginebra.

La conferencia diplomática se llevó a cabo con el propósito de adoptar un convenio para el tratamiento de soldados heridos en combate.


Los principios más importantes establecidos en la Convención y mantenidos por las últimas Convenciones de Ginebra estipulaban la obligación de proveer atención medica sin discriminación a personal militar herido o enfermo y de respetar el transporte y el equipo del personal médico con el signo distintivo de la Cruz Roja sobre fondo blanco.

CARÁCTER JURÍDICO
La Declaración no es de por sí un instrumento vinculante jurídicamente. No obstante, contiene una serie de principios y derechos que se basan en las normas de derechos humanos consagradas en otros instrumentos internacionales que sí son jurídicamente vinculantes por ejemplo, el Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos.


Además, la Asamblea General aprobó por consenso la Declaración, que representa por consiguiente un compromiso muy fuerte de los Estados tocante a su aplicación. Cada vez hay más Estados que consideran la posibilidad de adoptar la Declaración como ley nacional de obligado cumplimiento.

 

DISPOSICIONES DE LA DECLARACIÓN

La Declaración estipula la necesidad de proporcionar apoyo y protección a los defensores de los derechos humanos en el contexto de su labor. No establece nuevos derechos sino que articula los ya existentes de manera que sea más fácil aplicarlos a la función y situación prácticas de los defensores. Por ejemplo, se presta atención al acceso a la financiación de sus organizaciones y a la reunión y el intercambio de información sobre las normas de derechos humanos y su conculcación.

En la Declaración se enuncian algunos deberes concretos de los Estados y la responsabilidad de todos con respecto a la defensa de los derechos humanos, además de explicar su relación con el derecho nacional. La mayoría de las disposiciones de la Declaración se resumen en los párrafos que figuran a continuación [1]. Es importante reiterar que la Declaración impone a los defensores de los derechos humanos la obligación de llevar a cabo actividades de carácter pacífico.


Deberes de los Estados
Los Estados tienen la responsabilidad de aplicar y respetar todas las disposiciones de la Declaración. No obstante, en los artículos 2, 9, 12, 14 y 15 se hace especial referencia a la función de los Estados y se indica que cada uno de ellos tiene la responsabilidad y el deber de:
Proteger, promover y hacer efectivos todos los derechos humanos;
Garantizar que toda persona sometida a su jurisdicción pueda disfrutar en la práctica de todos los derechos y libertades sociales, económicos, políticos y de otra índole;

Adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la protección de toda persona frente a toda violencia, amenaza, represalia, discriminación negativa, presión o cualquier otra acción arbitraria resultante del ejercicio legítimo de los derechos mencionados en la Declaración.


Los Estados tienen la responsabilidad de aplicar y respetar todas las disposiciones de la Declaración. No obstante, en los artículos 2, 9, 12, 14 y 15 se hace especial referencia a la función de los Estados y se indica que cada uno de ellos tiene la responsabilidad y el deber de:
Proteger, promover y hacer efectivos todos los derechos humanos.


Garantizar que toda persona sometida a su jurisdicción pueda disfrutar en la práctica de todos los derechos y libertades sociales, económicos, políticos y de otra índole.
Adoptar las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias para asegurar la aplicación efectiva de los derechos y las libertades.


Proporcionar recursos eficaces a las personas que denuncien haber sido víctimas de una violación de los derechos humanos.

Adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la protección de toda persona frente a toda violencia, amenaza, represalia, discriminación negativa, presión o cualquier otra acción arbitraria resultante del ejercicio legítimo de los derechos mencionados en la Declaración.

Garantizar y apoyar la creación y el desarrollo de instituciones nacionales independientes encargadas de promover y proteger los derechos humanos; por ejemplo, mediadores o comisiones de derechos humanos.
Promover y facilitar la enseñanza de los derechos humanos en todos los niveles de la educación y la formación profesional oficial.
 

RESPONSABILIDADES DE TODAS LAS PERSONAS
La Declaración destaca que toda persona tiene deberes respecto de la comunidad y dentro de ella y alienta a todos a ser defensores de los derechos humanos. En los artículos 10, 11 y 18 se enuncian las responsabilidades de todas las personas en lo que respecta a fomentar los derechos humanos, salvaguardar la democracia.


EN NUESTRO PAÍS
Hasta Caseros se consideraba como prioridad sin duda que para el logro del orden social, el Gobierno Nacional tenía la capacidad de apropiarse de ciertos instrumentos de regulación de pagos, impuestos hasta entonces por la tradición, ya fueran legados por la Colonia o asumidos por instituciones como la Iglesia.


Después de Caseros las heterogéneas disposiciones y prácticas socialmente aceptadas fueron lentamente sustituidas por otro tipo de regulaciones en las que los códigos y las leyes serían las nuevas herramientas del ordenamiento social.
Parecía cumplirse el pensamiento de Guillermo Colombres, un siglo después,  acerca de que lo jurídico codificado y garantizado por el Estado constituye las bases de una sociedad perfectamente estructurada.


Mientras los legisladores sólo asientan principios generales y reglas aplicables a las más diversas circunstancias del país, la justicia es conocedora de la Jurisprudencia amparada en la Constitución, los fallos confirmatorios de las Cámaras de Apelación, las sentencias y los actos interlocutorios de nuestros tribunales.

 

La cantidad de normas legales y codificaciones solucionan las incertidumbres y conflictos sociales de los hombres.


Colombres sostenía que: "Había que tener conciencia de la mejor interpretación de la herencia jurídica heredada desde 1810 y perfeccionada a través de las décadas sucesivas, particularmente en 1853 al sancionarse la Constitución para asegurar la paz interior y el bienestar general”.


También  lo expresan el Preámbulo de nuestra  Constitución:
”Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidarla paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina”.

 

Bibliografía:
Palacio de Gómez, Guadalupe: "Dr. Guillermo Colombres".Rosario 1999.

G. Colombres. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis al 1200 Bis; desde 100 al 1699, a la altura de Juan José Paso 7700 y Avenida Pellegrini 7700.
Se le impuso ese nombre por O. 915 del año 1952, rectificada por la O. 6855 de 1999 y nuevamente rectificada por la O. 7587 del año 2003.
Recuerda a Guillermo Colombres, "abogado, legislador, político y valor social que en su breve vida dejó impresa la huella profunda de su personal valimento" es decir su pensamiento fue de gran valor al  defender los derechos humanos.
Con anterioridad era conocida por calle 7.