COLIBRÍ

Según clarifica el sacerdote jesuita originario de Castilla la Nueva (España) en su obra "Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumám" (1735): "El tuminejo o picaflor es un pajarillo tan pequeño, que puesto en balanza no excede el peso de un tomín y por eso se llama tuminejo". En lengua quichua le dicen Quenti, en la guaraní, Mainimbii y en la castellana: "picaflor."


No hay cosa en esta avecilla que no sea extraordinaria y maravillosa: su pequeñez, su inquietud y su azorada viveza, su alimento y su color, su generación y últimamente el fin de su vida. Entre las aves es la más pequeña, su cuerpo, vestido de hermosas y brillantes plumas es como una almendra, el pico largo y delicado con un tubillo o sutil aguijón para chupar el jugo de las flores.


La cola, en algunos, es dos veces más larga que todo el cuerpo; el vuelo es velosísimo y en un abrir y cerrar de ojos desaparece y lo halla la vista a larga distancia, batiendo sobre el aire las alas y aplicando el pico a alguna flor y chupándole el jugo del que únicamente se mantiene.


El vuelo no es seguido, sino cortado y rara vez se sienta sobre los árboles, y entonces se pone en atalaya para espiar las flores más olorosas, y darles un asalto para absorberles el néctar con que se alimenta.


El color es un agradable esmaltado de verde azul turquí y sobre dorado, que embestido de los rayos del sol, hiere y ofende la vista con su viveza.


En su nido, domicilio de la más pequeña de las aves, pone la picaflor hembra un solo huevo, con su natural calor lo protege como solícita criadora, y a tiempo, cuando el instinto de sabia madre lo dicta rompe el huevo y sale el hijuelo con figura de gusano; poco a poco desenvuelve y desata sus miembros.


Después cabeza, pies y alas con figura de mariposa empieza a volar con una azogada inquietud de movimiento y variedad de colores esmaltados.


En conclusión el picaflor o colibrí es una vida que arde realmente. Necesita enorme cantidad de alimento energético para mantenerse siempre en el aire, inquieto y veloz volando como si constantemente lo acuciara una urgencia ineludible.


Esta maravilla de la Creación es exclusiva de las tres Américas y tiene representantes diseminados en distintas áreas aunque la mayor concentración y las especímenes más vistosas se encuentran en las regiones tropicales y hasta 3000 metros de altura.

 

Bibliografía:
Guevara, José: "Historia de la provincia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán." Tomo I. Bs. As. 1882.
Volante N°299 "El picaflor", emitido por Secretaría de Estado de Comunicaciones, Depto. Correos, el 23 de mayo de 1970.

 

Colibrí. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis al 199 Bis, a la altura de Junín al 2000.
Se le impuso ese nombre por D.4666 de septiembre de 1977.
Recuerda al pajarillo diminuto, de cambiantes colores de su plumaje, que también se lo llama picaflor.