COFFIN ENRIQUE

Los primeros colonos británicos llegaron a Buenos Aires en 1806 (en ese entonces colonia española) con las Invasiones Inglesas del Río de la Plata. Tras ser derrotadas las tropas del Reino Unido de Gran Bretaña, muchos de los prisioneros se radicaron en el territorio argentino, unos lo hicieron voluntariamente por lo general casándose con jóvenes criollas, otros inicialmente fueron llevados prisioneros (por ejemplo, a Río Seco en el norte de Córdoba o a la ciudad de San Miguel de Tucumán) en donde luego decidieron afincarse.

Los británicos a partir de ese acontecimiento, empezaron a llegar en pequeñas cantidades, en su mayoría hombres de negocios, cuando la Argentina era una nación emergente y los colonos fueron recibidos por la estabilidad que trajo a la vida comercial.

Hacia finales del siglo XIX y principios del XX, otra ola de inmigración británica se produjo a raíz de la construcción del ferrocarril en Argentina. Los británicos fueron quienes desarrollaron prácticamente en su totalidad el ferrocarril en territorio argentino, conectando vastas tierras del interior con la ciudad de Buenos Aires.

Rosario, peyorativamente fenicia, desprovista de blasones y carente de acta fundacional, emergió a mediados del siglo XIX erigida en formidable potencia portuaria y comercial.

El notable desarrollo tuvo como nutriente de progreso la libre navegación de los ríos, y aquella villa del Rosario de 1823, convirtióse en una pujante ciudad  (1852) que paulatinamente se fue enriqueciendo con el aporte de calificados hombres de bien, muchos de ellos extranjeros.

Para los ingleses, el siglo XIX fue un destino caso ideal para su residencia y trabajo. El Reino Unido no intervenía en la política argentina  sino que eran los capitalistas británicos quienes optaban invertir por su cuenta y riesgo.

Así  la segunda mitad de dicha centuria, se convirtió en una época de fuertes inversiones de capital inglés, en gas, en ferrocarriles, cloacas, industrias y comercio conformándose un sector de clase media angloargentina.

En el ejido urbano se integraron barrios ingleses, uno cerca de la Av. Wheelwright y Paraguay y otro residencial, el pueblo de Fishertawn donde en ambos espacios se afincaron jerárquicos del Ferrocarril Central Argentino construyendo casonas de perfil puramente británico.
Otros ingleses, provistos de iniciativas se lanzaron a múltiples actividades desde los primeros puestos prominentes de nuestros círculos socio financieros.

Rosario contó con el concurso de hombres de esa estirpe como Enrique Coffin, a quién puede decirse ninguna de las asociaciones de arraigo de la ciudad le fueron ajenas.

Como presidente de la Sociedad Anónima Hipódromo de Rosario, el 17 de junio de 1888, inauguró en barrio Sorrento (Bv. Rondeau y Washington) el primer hipódromo local.

Al acto de inauguración asistió el Dr. Carlos Pellegrini, en ese momento, Vicepresidente de la República, en representación  del primer mandatario Juárez Celman.

Este hipódromo funcionó hasta 1901 en que se inauguró el del parque de la Independencia administrado por el Jockey Club de Rosario.

Enrique Coffin también fue de los propulsores de la creación del Banco Municipal, institución que abriría sus puertas en 1895.

Ese mismo año el 19 de marzo, se inuguró la Sociedad Rural de Rosario contando a Coffin entre sus iniciadores y primer presidente.

Simultáneamente como terrateniente cuidadoso de la gradual evolución del trabajo rural no descuidaba su quehacer agropecuario.

Este inglés obraba con serios fundamentos visionarios del adelanto palpable de la ciudad pero cabe destacar que contaba con recursos económicos para concretar sus proyectos.

Como muchos otros capitalistas británicos radicados en nuestro medio, hacian un estudio minucioso del mercado de producción y consumo, los precios y valores de los insumos  logrando que ninguno de sus emprendimientos fueran librados al azar sino un medio efectivo de su actividad  constante y  siempre razonada al grado máximo para si mismos  y como progreso para la ciudad.

En Rosario se estableció en 1888 la “Sociedad Anónima Hipódromo Rosarino”, cuya finalidad era la de propender al mejoramiento de la raza caballar y explotar un circo de carreras en la ciudad de Rosario de Santa Fe”.

La Comisión estaba integrada en su mayoría por ingleses y cuyo presidente  era D. Enrique Coffin, dueño de la estancia “Victoria.”

 


 

Bibliografía:
Palacio de Gómez, Guadalupe: " Hacedores de Rosario." Rosario. 1999.

 

Coffin. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 2800 al 3000, a la altura de Av. Ovidio Lagos 2300.
Se le impuso ese nombre por Ord. N°783 del año 1951.
Con anterioridad se denominó Las Artes.
Recuerda a Henry   Coffin, uno de los hacedores de Rosario.