COBIÁN JUAN CARLOS (1896 - 1953)

Nos dice José Gobello: "Corrían los años finales de la década de 1910 y el tango luchaba por liberarse del ingenuo primitivismo de sus orígenes, internándose en formas orquestales más complejas. Evolucionaba también el papel del piano, hasta entonces reducido a la simple marcación del ritmo.
Comenzaba a delinearse una tendencia estilísticamente depurada y novedosa el llamado por algunos estudiosos "Tango Romanza", entre cuyos precursores se destaca la figura de Juan Carlos Cobián”.
Nacido en Pigüé, provincia de Buenos Aires, el 31 de mayo de 1896, sus primeras incursiones con el piano comenzarian cuando su hermana Dolores tomaba lecciones, sustituyéndola en las prácticas y lecciones en un acuerdo con ella que no tenía vocación musical.
Sus padres al advertir el engaño y descubriendo el talento de Juan Carlos lo enviarían a estudiar en la filial de Bahía Blanca del Conservatorio Williams, donde asistía de Carlos di Sarli.
1914 fue un año decisivo para el tango mientras Pascual Contursi partía hacia Montevideo en busca de mejores condiciones de vida, Juan Carlos Cobián decidía marchar a la conquista de Buenos Aires.
La suerte en un principio le resultó esquiva, debiendo interpretar valses vieneses en una cervecería alemana y trabajos en distintos cines poniendo fondo musical a las películas, hasta que fue convocado para sustituir a Roberto Firpo en el cuarteto de Genaro Spósito.
Seis años después, al cumplir el servicio militar, en forma obligatoria y no de su motus propio, la experiencia lo inspiró para componer la música A pan y agua.
A partir de 1916 comenzaría su ansiada consagración como pianista integrando un trío con el violinista David Roccatagliata y el bandoneonista Eduardo Arolas, lugar que luego se dio a Osvaldo Fresedo.
De esa época datan sus primeras composiciones El orejano, El botija, El gaucho y Salomé. Seguirían después Esnobismo, El motivo, Mi refugio y Los Dopados (ésta última luego cambiaría según letra de Cadícamo, Los mareados).
Había nacido el innovador <<estilo Cobián>>, que tuvo legión de admiradores pero también acérrimos detractores, entre éstos algunos tan ilustres como Francisco Canaro, tenaz en su negativa a interpretar los tangos de quién, a su parecer, traicionaba la esencia del género, que lo consideraba famoso pero no popular.
En la década del 20, Cobián conoció a Enrique Cadícamo que era el vate porteño, maestro de esa pequeña historia lírica de la ciudad.
Cuando en el tango se confabulaba la atmósfera despiadada de la gran urbe por entonces estrangulando los sueños y la gran capital impedía a sus hijos ser sanamente tristes o impensadamente alegres, privándolos de todo lo que embellece la vida, ambos darían comienzo a una asociación que produjo, con los años piezas notables como La casita de mis viejos, Nieblas del Riachuelo, Rubí y Nostalgias.
Cobián haría un paréntesis en su vida tanguera al marchar a New York en busca de un antiguo amor donde las circunstancias lo convirtieron en intérprete de jazz.
Más regresaría a Buenos Aires a fin de integrar agrupaciones propias y formando con el bandoneón de Ciriaco Ortiz y el violín de Cayetano Puglisi, el renombrado Trío Número Uno.
En 1937 hasta el año 43, reiteraría su antigua partida y periódicos establecimientos en los Estados Unidos aunque él dijera a Brasil, regresando nuevamente a la porteñísima capital federal donde constituyó su última y fugaz agrupación musical para retirarse enseguida definitivamente.
Una intervención quirúrgica que se complicó lo condujo a su desaparición el 10 de diciembre de 1953.
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Bibliografía:
Gobello José: "Letras de tango", Selección (1897 - 1981). Publicación de Meralma / E.C.E. Buenos Aires 1997.


Cobián. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. a la altura de Oliva 1100 "B".
Carece de designación oficial.
Recuerda a Juan Carlos Cobián (1896 - 1953), consagrado compositor musical de tangos.