CILVETTI MARIO

En todos los tiempos por expresa voluntad de las clases dirigentes de un país,la mayoría de  los inmigrantes fueron destinados a espacios predeterminados, con fronteras bien delimitadas de trabajo, capacidades, lengua y mentalidades.


En nuestra provincia al sur del río Salado a partir de 1856, se pobló de inmigrantes suizos, italianos, franceses, alemanes, y judíos que integraron colonias agrícolas con una diferente visión del trabajo, el ahorro y la organización social.


En su mayoría llegaban con el sueño de la riqueza fácil y las ganas de trabajar y al encontrarse muchos con la imposibilidad de conseguir la tierra soñada recalaron en los centros urbanos.


¿Cómo eran los conventillos?, serían la prehistoria de la actual marginalidad.


Antiguas casonas con piezas distribuidas al estilo chorizo donde compartían no más de dos o tres baños, con patios comunitarios que cumplían las funciones de lavadero, tendedero, lugar de juego para los niños y reunión para los mayores.


Los inquilinatos o conventillos muy grandes fueron sin dudas los que tuvieron  peores niveles sanitarios, preocupantes no sólo por las epidemias e infecciones fáciles de propagar sino  inadecuadas para la producción de la fuerza del trabajo ¿Qué sueño reparador de energías le sería posible a los trabajadores bajo aquellas condiciones de vida  insanas ?


Las epidemias de cólera especialmente las de 1894 y 1895 - según el informe del Dr. Ismael Quiroga, Director de la Asistencia Pública - tuvieron focos significativos en los conventillos al sur de la ciudad, también sobre la costa en el Saladillo y proximidades del matadero y especialmente en torno al basural que se encontraba sobre la costa a la altura de calle Ituzaingó.


"En esos puntos, hubo que luchar con factores muy desfavorables por la naturaleza del suelo  y el agua contaminada..."


El conventillo era un medio poco apto para la reproducción sana. Los niños compartían la misma habitación con sus padres. Las “piezas” se usaban como dormitorio, comedor, cocina y lugar de trabajo.


 En 1895 existían en el barrio Refinería 29 conventillos con un total de 449 piezas ocupadas por 1.716 personas.


José Arijón uno de los apellidos ilustres  de la ciudad amasaría una fortuna, fruto del ejercicio de esta clase de negocios inmobiliarios.


Tan popular como los de este señor era el tercer inquilinato en importancia -continúa Hardoy - también ubicado en barrio Refinería, propiedad de Mario Cilvetti, que había sido Jefe político del Rosario en 1893, poseedor de 45 habitaciones con 245 inquilinos, los que sólo contaban con cuatro canillas, tres letrinas y un resumidero.


El ensayista Jorge E. Hardoy,  a quien le encomendara el International Institute for Environmet and Environmet, de Londres y que publicara "Clacso", en su serie de Biblioteca de Ciencias Sociales con fecha de julio de 1984, (pág. 77 al 103) expresa con respecto al problema habitacional: "En el año 1900 en el Municipio de Rosario existían 1.188 conventillos con cinco piezas o más, 1.208 casa quintas, 22 casas de vecindad y 116 casas de alojamiento, de las cuales 10 cumplían los requisitos de hoteles, las demás eran fondas, posadas y pensiones destinadas a la clase proletaria."

 

 

 

Bibliografía:
Enunciada en el texto.

Cilvetti. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 300 al 700, a la altura de Santa María de Oro 200 Bis.
Carece de designación oficial.
Recuerda a Mario Cilvetti, dueño del tercer inquilinato de Rosario allá por 1900.