CHUQUISACA

Chuquisaca, la  ciudad más hermosa y bien plantada de todo el virreinato” según los cronistas del siglo XVI; la ciudad de las leyes, las sublevaciones y los tres nombres: Charcas, por la Real Audiencia y la Universidad, La Plata, por ser sede del Obispado, y Chuquisaca, antiguo nombre indígena que revelaba la importancia del mundo indio y mestizo que habitaba junto a la elite hispanocriolla.


Siglo XVII, después del Triunfo de Cachimayo, el 20 de mayo de 1817, Lamadrid tenía a Chuquisaca al alcance de su mano. Guiado por su espíritu guerrero no dudó en tomar la ciudad esa misma noche.


Seleccionó uno cincuenta soldados, los vistió con los uniformes de los prisioneros hispánicos con el propósito de tomar la plaza sacando ventajas de la sorpresa, y  no olvidando de llevar como útil trofeo de guerra el comandante realista Eugenio López para que contestara a los centinelas.


En plena oscuridad, Lamadrid recorrió las dos leguas que distaban y cuando eran las 10 y media de la noche hallose en los suburbios de la ciudad sin haber sido advertido.


A medianoche, cubierto por las sombras entró en Chuquisaca dirigiéndose hacia la altura de la Recoleta desde donde pudo dominar la plaza principal y todo el poblado.


Sólo había una guarnición de cien hombres, ya que el resto de las fuerzas se hallaban a doce leguas de distancia, tratando de sofocar una rebelión en la Laguna.


Desde la altura Lamadrid apuntó los cañones mientras observaba los escasos fuegos del campamento y los distraídos movimientos de la guardia que se desplazaba ignorante de tener el enemigo encima.


Al toque de diana realista, atronaron los dos cañones patriotas y un estruendo de gritos rompió el silencio.


No sólo alertaron a los soldados que acudían presurosos a sus puestos sino que convocaban a los pobladores armados a ocupar las trincheras.


El comandante argentino mandó un parlamentario intimando rendición en dos oportunidades, pero fueron recibidos a balazos pese a la bandera blanca.


En forma intrépida se ordenó un asalto frontal a las fortificaciones españolas.


Soldados y milicianos avanzaron valerosamente con Lamadrid al frente poniéndole el pecho ala muerte y sable en mano.


Al igual de lo ocurrido durante la defensa de Buenos Aires del avance inglés en 1807, desde terrazas y balcones llovían piedras, agua y aceite hirviendo obligando a la gente de Lamadrid a tocar retirada.


El 20 de mayo en medio de las sombras nocturnas, Lamadrid abandonaba Chuquisaca.


Lejos de estar abatido por el fracaso, por el contrario sentíase  reconfortado por la nueva, traída por un chasquí de Tucumán en la cual el General  Belgrano aparte de adjuntarle los despachos de coronel graduado le expresaba: "Por consiguiente queda usted desde esta fecha autorizado con todo mi poder para obrar a su criterio, pues tan buenas muestras acaba de darme, así de su buen juicio, como de su valor."

 

Bibliografía:
Udaondo Enrique: "Diccionario biográfico colonial argentino." Junio de 1945.
Piccirilli R, Romay R. y Gianello L.: "Diccionario histórico argentino." Ediciones históricas argentinas. Septiembre de 1953.

Chuquisaca. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 2200 al 2399, a la altura de Bv. Oroño 4000.
Se le impuso ese nombre por Decr. 4675 del 16 de septiembre de 1977.
Recuerda la ciudad fundada en 1539 por orden de Francisco Pizarro llamada actualmente Sucre. En 1776 se creó la Real Academia Carolina para el estudio de la legislación española e indiana, en la cual estudiaron muchos de los próceres de nuestra independencia, como Mariano Moreno, Juan José Castelli, Juan José Paso, José Ignacio Gorriti y Pedro José de Agrelo pues disponía de una gran biblioteca considerada la segunda en América por su importancia.