CHOPIN FEDERICO (1810 - 1849)

Frédéric Chopin nació en la aldea de Żelazowa Wola, en el voivodato de Mazovia, a 60 kilómetros de Varsovia en el centro de Polonia, en una pequeña finca propiedad del conde Skarbek, que formaba parte del Gran Ducado de Varsovia.


La fecha de su nacimiento es incierta: el propio compositor (y su familia) declaraba haber venido al mundo el 1 de marzo de 1810 y siempre celebró su cumpleaños en aquella fecha.


Pero en su partida bautismal figura como nacido el 22 de febrero. Lo más probable es que esto último fuese un error del sacerdote (fue bautizado el 23 de abril en la iglesia parroquial de Brochow, cerca de Sochaczew, casi ocho semanas después del nacimiento). Esta discordancia se discute hasta el día de hoy.


Recibió el nombre de Fryderyk Franciszek Chopin.


Su padre, Nicolas Chopin (Marainville, Lorena, 1771-1844), era un emigrado francés con lejanos ancestros polacos,[cita requerida] que se había trasladado a Polonia en 1787, animado por la defensa de la causa polaca,[cita requerida] y era profesor de francés y literatura francesa; también era preceptor de la familia del conde Skarbek.


Su madre, Tekla Justyna Krzyżanowska (Dlugie, Kujawy, 1782-1868), pertenecía a una familia de la nobleza polaca venida a menos y era gobernanta de la finca. Sin embargo, la familia se trasladó a Varsovia.


En octubre del mismo año, pues su padre había obtenido el puesto de profesor de francés en el Liceo de Varsovia. Ambos tuvieron tres hijas más: Ludwika (también conocida como Ludvika, 1807-1855), Izabella (1811-1881) y Emilia (1813-1827). Frédéric era el segundo hijo y único varón.

Frédéric Chopin y sus hermanas crecieron en un entorno en el que el gusto por la cultura en general y, la música en particular, era considerable.


Su primera maestra de piano fue su hermana Ludwika, con quien luego tocaba duetos para piano a cuatro manos.


Al destacar pronto sus excepcionales cualidades, a los seis años sus padres lo pusieron en manos del maestro Wojciech Żywny, violinista, amante de la música de Johann Sebastian Bach (hecho entonces poco común) y de Wolfgang Amadeus Mozart, y que basaba sus enseñanzas principalmente en dichos compositores.

Chopin fue un niño prodigio  porque desde esa edad , debido al mundo real de sus ancestros, empezó a frecuentar los grandes salones de la aristocracia y la burguesía polacas, donde suscitó el asombro de los asistentes gracias a su sorprendente talento. De esa época datan también sus primeras incursiones en la composición.


Un año más tarde, cuando tenía siete años de edad, compuso su primera obra. Como no sabía escribir muy bien, la pieza fue anotada por su padre. Se trataba de la Polonesa en sol menor para piano, publicada en noviembre de 1817 en el taller de grabado del padre J. J. Cybulski, director de la Escuela de Organistas y uno de los pocos editores de música polacos de su tiempo. Ese mismo año compuso otra Polonesa en si bemol mayor. A estas siguieron otras polonesas, además de marchas y variaciones. Algunas de estas composiciones se han perdido.

A los ocho años tocaba el piano con maestría, improvisaba y componía con soltura: dio su primer concierto público el 24 de febrero de 1818 en el palacio de la familia Radziwill de Varsovia, donde tocó el Concierto en mi menor de Vojtech Jirovec.


Pronto se hizo conocido en el ambiente local de la ciudad, considerado por todos como un niño prodigio y llamado el “pequeño Chopin”.


También desde su niñez se manifestó ya un hecho que marcó poderosamente su vida: su quebradiza salud. Desde niño había sufrido inflamaciones de los ganglios del cuello y había tenido que soportar frecuentes sangrías.


Comenzó a dar recitales en las recepciones de los salones aristocráticos de la ciudad, para las familias Czartoryski, Grabowski, Sapieha y Mokronowski.


En 1822, terminó sus estudios con Żywny y comenzó a recibir clases privadas con el silesiano Józef Ksawery Elsner, director de la Escuela Superior de Música de Varsovia.


Probablemente recibió irregulares pero valiosas lecciones de órgano y piano con el renombrado pianista bohemio Vilem Würfel. Elsner, también amante de Bach, se encargó de perfeccionarlo en teoría musical, bajo continuo y composición.


A partir de julio de 1823, el joven Chopin compaginó sus estudios con Elsner con sus cursos en el Liceo de Varsovia (donde enseñaba su padre), donde ingresó al cuarto ciclo y recibió clases de literatura clásica, canto y dibujo.

En 1824 pasó sus vacaciones en Szafarnia, Dobrzyń, en casa de un amigo, alumno de su padre. Allí tuvo contacto por primera vez con la tierra polaca y los campesinos que la habitaban y con la música folclórica de su patria.


Estos breves contactos le bastarían para sembrar en su plástica mente adolescente lo que luego emergería en la madurez de su genio. “Los artículos, las películas que muestran al joven Chopin que pasa la vida en los medios populares nos engañan doblemente. Primero, porque los hechos son inexactos.
 Después, porque equivale a dar pruebas de una gran desconocimiento de lo que es un cerebro de artista: un paisaje iluminado por una chispa, una reacción química en la que no existe proporción alguna entre causa y efecto”.
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El 7 de julio de 1826 Frédéric completó sus estudios en el Liceo y se graduó cum laude el 27 del mismo mes.


Al mes siguiente viajó por primera vez fuera de Polonia: fue con sus hermanas a descansar a Bad Reinerz (actual Duszniki-Zdrój) en Silesia del Sur.


En noviembre del mismo año se inscribió en la Escuela Superior de Música de Varsovia, entonces parte del Conservatorio de la ciudad y conectada con el Departamento de Artes de la Universidad.


Allí continuó sus estudios con Elsner, pero no asistió a las clases de piano. Elsner, que lo conocía, comprendió su decisión, pero fue muy exigente en las materias teóricas que le enseñó, sobre todo en contrapunto. Gracias a esto, adquirió una sólida comprensión y técnica de la composición musical.
 En este tiempo, compuso su Sonata para piano n.º 1 en do menor Op. 4, sus Variaciones sobre el aria «Là ci darem la mano» (de la ópera Don Giovanni de Mozart) para piano y orquesta Op. 2 y el Trío para violín, violonchelo y piano Op. 8, evidentemente obras de mayor envergadura, basadas en formas clásicas (la sonata y las variaciones). Elsner escribiría en las calificaciones finales de sus estudios: «talento sorprendente y genio musical”.


Sus valiosas enseñanzas proporcionaron una sólida base teórica y técnica al talento del muchacho, quien desde 1829 emprendió su carrera profesional como solista con una serie de conciertos en Viena.
Efectivamente por entonces Chopin ya había compuesto sus dos conciertos para piano y orquesta.

El fracaso de la revolución polaca de 1830 contra el poder ruso provocó su exilio en Francia, donde muy pronto se dio a conocer como pianista y compositor, hasta convertirse en el favorito de los grandes salones parisinos.

No le agradaba exhibirse en grandes conciertos públicos, sino en sesiones íntimas como un Liszt, un Heine, una George Sand... Por entonces escribió: "formo parte de la más elevada sociedad y me conceden un puesto señalado entre embajadores, príncipes y ministros, sin que yo mismo llegue a darme cuenta de como ha sucedido tal cosa"...
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Tuvo Frédéric Chopin varios amores, más ninguno dejó tan profunda huella en su vida y en su obra como aquél que le inspiró su compañera de infancia, María Wodzinska, sin que pudiera concretarse la ansiada boda por oposición paterna, quien consideraba que la joven no estaba en el estadio social de su hijo  aparte  que pronto estableció el músico,   un torrencial vínculo extraconyugal con la célebre  y liberal escritora George Sand, cuyo verdadero nombre era Aurora Dupin.


La Sand le acompañó a Mallorca y ambos pasaron breve tiempo con un intenso frío invernal y lluvias desbordantes, en la cartuja de Valldemosa, donde Chopin sacaría fuerzas a pesar de su debilidad, para escribir varias composiciones, figurando entre ellas el "Preludio en sí bemol" donde evocaba figuras de monjes de clausura que habían vivido en ese claustro y ya no existían.


El Preludio llamado "de las gotas de lluvia" es una magnífica creación de Chopin realizada en momentos terminales cuando su dolencia incurable le producía hastío y desvanecimientos menguados por el profundo amor que sentía por Aurora.
Durante una excursión por Alemania se relacionó con Mendelssohn y con Schumann abocándose después a componer sin descanso.


Por entonces aparecieron los primeros síntomas de una tuberculosis que tiempo después acabaría con su existencia.


La Revolución de 1848 produjo sobre Chopin la misma profunda impresión que sobre muchos otros franceses que lo llevó a embarcarse para Inglaterra, más pasado el terror y el peligro, retornó a su amado París donde falleció el 17 de octubre de 1849, a la edad de 39 años.
El autor de la Polonesa descansa en un cementerio parisino, en su tumba depositaron un puñado de tierra originaria de Varsovia que él había llevado consigo al abandonar su suelo patrio.

 

Bibliografía:
Universitas. Enciclopedia Cultural. Salvat Editores, Barcelona 1959.
Gavoty, Bernard (1987). Chopin. Traducción al castellano: Floreal Mazía (1ª edición original: Editions Grasset & Fasquelle, 1974 edición). Buenos Aires (Argentina): Ed. Javier Vergara Editor S.A.
Maier, Hennes (1990). Con George Sand y Chopin en Mallorca. Barcelona: Editorial Salvat.
Pellicer, Estanislao (1993). Chopin en Mallorca. Palma de Mallorca: El Tall.

Chopin. Cortada. Topografía:
Corre de E. a O. desde 1100 al 1399, a la altura de Mitre 4000.
Carece de designación oficial.
Recuerda al consagrado compositor  Frédéric Chopin (1810 - 1849). Considerado el más grande compositor polaco y también uno de los más importantes pianistas de la historia. Su perfección técnica, su refinamiento estilístico y su elaboración armónica han sido comparadas con las de Johann Sebastian Bach y Amadeus Mozart por su perdurable influencia en la música de tiempos posteriores.