CHARLONE JUAN BAUTISTA (1826 - 1866)

Nos dice Miguel Angel De Marco. "Cinco jefes del Ejército argentino presienten su muerte en las trincheras de Curupaytí".


Así en la mañana del 22 de setiembre (1866), se reunieron en la carpa del doctor Caupolicán Molina, cirujano principal del ejército " para saborear un banquete cuyo manjar más exquisito era un raquítico sábalo comprado a precio romano", cinco coroneles entre ellos Juan Bautista Charlone, Manuel Fraga, Manuel Roseti, Alejandro Díaz y Luis María Campos.


Reitera lo expresado por Garmendia en su libro La cartera de un soldado:
"Aquella mesa nos traía a la memoria una comida después de un entierro. Una atmósfera silenciosa se mezclaba a la sobriedad del almuerzo donde los chistes forzados se sucedían con grandes intervalos.

Hipócritas manifestaciones del corazón. Estaban tristes y no sabían por qué. Era el amargo presentimiento que allí batía sus almas y que los impulsaba al solemne vaticinio, era la misma fatalidad que más tarde revestiría una forma tangible".


Aunque Charlone siempre había sido plácido, inquebrantable como lo demostrara en un episodio de Yataytí Corá, acaso el de menor importancia - explica González Arrili- estaba ocupando una isleta, mientras los paraguayos del otro lado del estero hacían un fuego continuo. Avanzaron, decididos los argentinos, tomaron el punto señalado por la orden y mantuvieron el fuego durante horas.

Cuando llegaron refuerzos al mando del coronel Fraga, los enemigos se retiraron. El comandante Campos que llegó con los refuerzos encontraría a Charlone, en medio de las balas que llovían, apoyado en un árbol comiendo tranquilamente una naranja. Tenía una  admirable sangre fría.
Fue aquella una de las postreras muestras que pudo dar su ánimo tranquilo y sereno".


Charlone, venía de abajo, hijo de modestos labradores, nacido en 1826 en Asti, Piamonte, Italia. Era un gringo que llegó a América de la mano de su padre, cuando contaba con sólo trece años, estableciéndose primero  en el Uruguay pero con motivo del sitio de Montevideo, decidieron trasladarse a la otra orilla del Río de la Plata.


Ya  dueño de su propio destino, asistió a las órdenes de Garibaldi a numerosas acciones de guerra como la campaña del Salto, la toma de la Colonia y Martín García. En 1849, sería ascendido a subteniente y a capitán en vísperas de Caseros.


Durante el gobierno del Gral. Urquiza pasaría  a integrar la marina de guerra del Estado de Buenos Aires, a fines de 1859, y como segundo jefe del vapor Gral. Pinto se encontró en los combates librados contra las fuerzas de la Confederación.


Después de su reingreso a las tropas de tierra intervino en la batalla de Pavón, como integrante del ejército porteño.


Destinado a Santa Fe, reprimió una sublevación de indios, y como jefe de la Intendencia militar en Rosario guiado por su propia actividad, creó en nuestra ciudad talleres mecánicos para la tropa a su cargo, alejándola así del "dolce far niente".


Al estallar en 1865 la guerra del Paraguay, Charlone se alistó como jefe de brigada de la Legión Italiana comandadas por el Gral. Paunero, interviniendo sin límites luchó en las batallas de Estero Bellaco, Tuyutí, Yataytí y Boquerón.


En la encarnizada contienda de septiembre de 1866 de Curupaytí que sería una desastrosa derrota para los aliados, mientras a caballo trataba de separar con su espada los ásperos abatíes que rodeaban el campo, fue herido mortalmente mientras gritaba con toda fuerza ¡Viva la Patria!,  como el mejor de los nativos.


Un casco de granada le atravesó el pecho, y trasladado al hospital de sangre de Corrientes, no hubo posibilidad alguna de salvarle la vida.


Falleció el 23 de septiembre y en pleno uso de su conocimiento auguraba el porvenir de su patria adoptiva.


La recepción de sus restos tuvo lugar en Buenos Aires el 6 de julio de 1867 y su féretro fue depositado en la Iglesia de la Merced.


Al coronel Charlone  le tocó el tipo de evocación patriótica  secundaria que tanto se parece al olvido y  sin rozar la vigencia de sus actos se extiende a su figura, su fama y hasta su bóveda sin peregrinos, sin embargo Rosario lo honra nominando una de sus calles.

 

Bibliografía:
De Marco Miguel Angel: "El Coronel Juan Bautista Charlone. Un soldado de la Patria." Rosario, 1961.
De Marco Miguel Angel: "De los hombres, la Patria y el coraje". Edición Mater Dei. Rosario.1993.
Yaben: "Biografías argentinas." Tomo III. Página 1866.

Charlone. Cortada. Topografía:
Corre de N.O. a S.E. desde el brazo norte del arroyo Saladillo a la calle Lamartine, en el barrio Bajo Saladillo.
Se le impuso ese nombre por D.. 24209 del año 1959.
Recuerda a Juan Bautista Charlone (1826 - 1866),  partícipe de la Guerra de la Triple Alianza quien fuera herido de muerte en Curupaytí.