CHARCAS. La ciudad de los cuatro nombres

Querejazu Calvo anota:“Los pobladores indígenas la llamaron Chuquisaca. Los conquistadores la bautizaron como villa de La  Plata, porque quisieron hacer de ella la base desde la que iban a ir en busca de la riqueza argentina que daba mucha fama  al territorio de Collasuyo.

Algunos colonos  la denominaron Charcas, que era el nombre  que más propiamente correspondía a toda la provincia de la cual ella era el núcleo central.

Los republicanos la rebautizaron como Sucre, en homenaje a Antonio José de Sucre, uno de los padres putativos de la República de Bolivia, de la que fue elegida capital”.

Hoy  se la conoce asimismo como “La ciudad de los cuatro nombres” por los sucesivos bautizos y como “Ciudad Blanca” por la tradicional cobertura alba de todos sus edificios”.

 

Charcas era una pequeña pero influyente ciudad en el siglo XVII, que al decir  de Gabriel René Moreno:”Todo induce a pensar que entre Lima y Buenos Aires dicha villa llegó a ser, en el hemisferio meridional, el agrupamiento más considerable de criollos ilustrados, magnates españoles y familias ricas o acomodadas.

La vastísima jurisdicción  de su Real Audiencia, la fama de su Universidad en todo el virreinato, y la alta primacía de su curia metropolitana, mantenían  de asiento o de paso en su vecindario, un número muy crecido de abogados ,litigantes ,ministriles, estudiantes, maestros,, clérigos y empleados de diversas categorías, que con la variedad simultánea de sus ocupaciones y quehaceres, comunicaban no poco movimiento y animación a la ciudad en las altas horas del día”.


En efecto, en la época colonial  como ya dije¨ fue asiento de la famosa Audiencia de Charcas que ejercía la fiscalización de todos los actos de gobierno con un despotismo tan absoluto como temible, por depender de sus fallos, el  honor, la vida y  hacienda, más allá de quinientas leguas a la redonda.  Aparte era  órgano consultor del Virrey y los capitanes generales.


En cuanto a la famosa Universidad Mayor, Real y Pontificia llamada de San Francisco Xavier, fundada en 1624, podemos decir que al crearse a fines del 1681 las cátedras de Cánones y Leyes, allí se  formaron muchos varones ilustres como Moreno, Castelli, Paso, Monteagudo, y los altoperuanos José Severo Malabia, Mariano Sánchez de Loria, José Mariano Serrano (estos tres últimos serían diputados del Congreso de Tucumán).

En la primera década del siglo XIX por fuerza de los acontecimientos que habían sucedido en Europa y sin duda por el imperio del pensamiento ilustrado francés que habían adquirido en las aulas de la Universidad charquiña, nuestros patriotas se definieron ante la disyuntiva de "La corona o la revolución" y "Las instituciones hispánicas o la libertad".


Contaba Mariano  Moreno que "los alumnos ya en aquel ámbito tenían sus juntas secretas a las que concurrían un grupo de iniciados que fraternizaban entre sí con el vínculo de la más perfecta unidad de ideas y sentimientos contra la metrópoli."


En los procesos independistas de América muchísimos intelectuales de ilustración profunda y pensamientos claros eran egresados  de  Charcas.


Recordemos que fue Mariano  Moreno quien hizo editar el "Contrato social de Rousseau" por primera vez en el Río de la Plata (1810).


En su prólogo lo califica como "libro inmortal que ha debido producir a su autor el justo título de Legislador de las Naciones", texto que había llegado a sus manos durante sus años en los claustros de Charcas.


Hombres de este temple, desafiando sociedad y políticas reinantes, cuya acción sería la prolongación de capacidades adquiridas en aquella universidad, fueron protagonistas de la verdad pronunciada ante la historia argentina.

 

Bibliografía:

O' Donnell Pacho: "El grito sagrado." En el artículo "Chuquisaca el fermento revolucionario." Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1997

Brading D. A.:La España de los Borbones y su Imperio Americano en Leslie Berthell: Historia de América Latina. Barcelona, Crítica,1998. Tomo II, Pág. 85 y sig.

Moreno René Gabriel: “Últimos días”.

 

Charcas. Diagonal. Topografía:

Corre de E. a O. desde 1500 al 1599, a la altura de Montevideo 6800.

Carece de designación oficial.

Recuerda a la ciudad homónima en el Alto Perú, de cuya universidad egresaron algunos próceres argentinos.