CHANCAY (BATALLA LIBRADA EL 27 DE NOVIEMBRE DE 1820)

El 25 de noviembre de 1820, dice la historia, el capitán Juan Pascual Pringles enfrentó a los realistas en la costa peruana, en la Batalla de Chancay.


San Martín llegó y desembarcó en Paracas, al norte de Lima. Ubicados en el mapa, están Argentina, Chile y después el Alto Perú, lo que sería hoy Bolivia. San Martín se fue más arriba, más al norte.


Desembarcó en Paracas con cinco mil hombres del Ejército Libertador, de los cuales unos 3.500 eran argentinos, la mayoría puntanos. Entre ellos iba el teniente Juan Pascual Pringles, nacido en San Luis hijo de Gabriel Pringles y Andrea Sosa.


Juan Pascual Pringles se enroló en el Ejército Libertador en el Campamento de Las Chacras, después de aquel febrero caliente -como dijo el historiador- de 1819 donde sofocaron la rebelión realista en San Luis. Allí se acreditó Pringles como un valioso e importante guerrero de la causa nacional de la independencia. Fue con el Ejército por Valparaíso y llegó San Martín a Paracas, rodeado de puntanos, chilenos y argentinos.


En Paracas, mucho más al norte de Lima, unos 100 kilómetros, llegó un mensajero a San Martín con la noticia de que había un batallón realista, el batallón de Numancia, que se quería pasar al Ejército Libertador pues la mayoría de ellos eran peruanos y algunos españoles que querían defender la causa americana. Buscaban que San Martín les diera una señal, les mandara una carta, una aceptación de esta propuesta.


A San Martín la idea le pareció fantástica y una vez que se pasara el batallón de Numancia tomaría Lima sin problemas.

En el momento en que el mensajero estaba por irse, San Martín decidió que lo acompañara un grupo de soldados para llevar la carta a Numancia. Llamó a Pringles, que en ese momento tendría 25 años, le dijo que acompañara al mensajero y que de ninguna manera presentara batalla.


¿Por qué no debía presentar batalla? Porque si había un derramamiento de sangre, antes de que se pase el batallón de Numancia, las posiciones se radicalizarían.

Pringles se marchó y llegó a los campos de Chancay, la Playa de Pescadores, que queda a 80 kilómetros al norte de Lima. Es un pueblito que le dicen “la granja de Lima”, un lugar muy rico a la orilla del mar. 


Ascendido por las autoridades nacionales al rango de alférez del Regimiento de Granaderos a Caballo, cruzó sin demora la cordillera incorporándose a la expedición libertadora del Perú.


Miguel Ángel De Marco expresa: “A los pocos días de haber desembarcado las huestes patriotas, San Martín recibió la noticia de que el regimiento realista Numancia, íntegramente formado por americanos, estaba dispuesto a pasarse a sus filas. Eran mil soldados escogidos. Si se lograba que dieran ese paso, otros cuerpos lo imitarían”.


Este cuerpo trabajado secretamente por los agentes de San Martín, quienes auxiliados por las irresistibles seducciones de las limeñas, hicieron que él mismo entrase en un plan de sublevación, a cuya cabeza se puso decididamente el colombiano D. Tomás Heres.


El Libertador decidió que uno de los jefes de mayor confianza, con toda su caballería, compuesta de los regimientos de granaderos y cazadores montados se corriera sobre el camino de la costa hasta Chancay, para apoyar la defección.


Al emprender la marcha, el 24 de noviembre de 1820 despachó desde Huacho, un emisario escoltado por una partida de 18 granaderos y un guía con una notificación para el jefe hispánico.


En la mañana del 27 de noviembre hizo un estudio de la situación observando un suelo quebrado y la llegada de nuevas fuerzas de la vanguardia española.


Dos escuadrones de caballería le cerraron el paso. Pringles, en vez de retirarse arremetió temerariamente desenvainó su sable corvo ordenando hacer lo mismo a sus granaderos cuando apareció a retaguardia otro escuadrón adversario.


Con tres muertos y once heridos, Pringles estaba dispuesto a vender cara su vida y envuelto en su propia sangre seguía resistiendo, hasta que optó por lanzarse al agua montado en su caballo con la firme resolución de ahogarse antes que rendirse.


Al contemplar el jefe español semejante proeza decidió impedir la muerte del jefe y sus soldados arrojándose al agua cuando Pringles estaba casi sumergido por el vuelco de su caballo espantado por el oleaje del mar. Valdés hizo que se asiera a su corcel logrando así rescatarlo.


Chancay era el primer triunfo de los realistas durante la campaña emancipadora, por lo tanto en Lima dieron a este hecho gran repercusión refiriendo que 15 prisioneros heridos a razón de uno por cada diez de ellos eligieron como una cobardía, ahogarse antes que rendirse, lo cual redundó a favor de los vencidos.


Las fuerzas nacionales estuvieron poco tiempo en las Casamatas del Callao, hasta que en enero de 1821 fueron canjeados por prisioneros realistas.

 

Bibliografía:

De Marco Miguel Angel: "El glorioso vencido de Chancay." Diario La Capital de Rosario, 1995.

Mitre: "Historia de San Martín." Tomo II. Pág.66. Editorial Juventud Argentina, Bs. As. 1944.

 

 

Chancay. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 3400 al 3499, a la altura de Caferatta 3500; Av. Francia 3500.

Se le impuso ese nombre por D. 24563 del año 1960.

Recuerda a la batalla de Chancay donde se batieron las fuerzas de Pringles con el ejército español a las órdenes de Valdés.