CENTENERA MARTÍN DEL BARCO (1544 – 1691)

En el transcurso del siglo XVI, el Río de la Plata se convulsionó con la epopeya de las fundaciones coloniales.

Por "la mar infecunda" llegaron los colonizadores, portadores de sueños, ambiciones, fortaleza y capaces de luchar con la ignorada naturaleza virgen y de transmitir  de sus propias aventuras, el canto heroico de la noble poesía cantada  sobre el río más anchuroso que el de Virgilio o del océano más imponente que el de Homero.

Por ello el capítulo de las letras  es uno de los más ricos en materia de creación cultural en los tiempos coloniales.


Afirma el padre Guillermo Furlong que el primer poeta que se inspiró en estas letras fue Luis   de Miranda de Villafañe, soldado y sacerdote, que vino  con la expedición  de Mendoza y permaneció luego en Asunción, junto a los gobernadores Alvar Nuñez  y Domingo de Irala.


Su romance escrito en 1541, un cronicón  en octavas reales que narró el medio indígena, el hambre y la destrucción  de la primitiva Buenos Aires.


En ese siglo XVI, América era un hervidero de pasiones, al que no permanecían ajenos los misioneros, que estaban divididos   en dos bandos: uno en defensa del indígena y otros admirando y perdonando las violencias de la conquista y Martín del Barco Centenera no sería una excepción entre los buenos frailes que con su cruz a cuestas tenían que enfrentar a los ambiciosos expedicionarios que atropellaban a blancos y cobrizos.


Los poetas levantaron su lira  a lo largo de la escabrosa ruta de la  conquista. La Araucana de Ercilla encabezó una serie de poemas adaptados a las sugerencias del medio.


Sobre la misma fuente de inspiración, la conquista del Plata, Martín del Barco Centenera produjo "La Argentina".


Ambos, sin embargo se identifican en una atmósfera de sentimientos e ideas comunes a su tiempo, a su raza y a su medio; pues en ambas producciones, pululan clérigos aventureros, capitanes despóticos, indios rebeldes, pero tanto uno como  otro  se identifican ensalzando  la proeza de la gesta.


Ambos escritos en octavas reales coincidieron  en la prolija mención de muchos nombres de  indios, pero mientras la obra de  Ercilla tenía plasticidad descriptiva la de Centenera era  más desapasionada  y tediosa.


Centenera describió tierras y pobladores, narrando aventuras y conquistas, sin atenerse mayormente a la unidad geográfica, cronológica y épica.


Su biografía comenzaría  en Trujillo  Extremadura) hacia 1544  más nunca  se hallaron ni su fe de bautismo ni su matrícula de graduado en la universidad de Salamanca (como se decía).


Al producirse  el 16 de agosto de 1590 un infamante proceso que  conmovió a los austeros cochabambinos, nada acostumbrados  a esta clase de expedientes, nacería  Centenera entonces  a la historia, al pisar playas americanas, lugar donde bautizó indios, recogió provisiones, ayudó a la fundación del pueblo de San Salvador, ejerciendo su ministerio eclesiástico en la Asunción  del Paraguay y aprendiendo simultáneamente la lengua guaraní.


El comisario Centenera del Santo Oficio en el distrito de Cochabamba, fue privado de todo oficio inquisitorial y condenado a pagar doscientos cincuenta pesos de multa por “sustentar bandas en el valle de Cochabamba  a vecinos que trataba de judíos e indios...” Circunstancia que lo obligó  a desplazarse hacia el Río de la Plata. en la expedición de Juan Martín de Zárate.

 

Casi 10 años duró su residencia en el Plata, donde fuera de su sede asunceña visitaría  Santa Fe, Buenos Aires, Martín García y los poblados indios costeros.


Por último recaló en Buenos Aires como jefe de la iglesia rioplatense, donde armaría el poema "Argentina y conquista del Río de la Plata, con otros acaecimientos de los Reinos del Perú, Tucumán y estado del Brasil" compuesto por más de 10.000 versos,  que se publicó en Lisboa en el año 1602.


Murió después de 1691.

 

Bibliografía:

Udaondo Enrique: "Diccionario biográfico colonial argentino." Junio de 1945.

Enciclopedia Estudiantil. Editorial Codex. Buenos Aires 1961.

Centenera. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 2700 al 2799, a la altura de Callao 500.

Se le impuso ese nombre por D. 24464 del año 1960.

Con anterioridad se denominó Pasaje Rouillón.

Recuerda al cronista Martín del Barco Centenera, el primero que dio el nombre de Argentina a nuestro país.