CEIBO O SEIBO

  Fue declarada flor nacional argentina por decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 28 de diciembre de 1942.

Linneo la denominó Erythrina crista galli. Erythrina del griego "erythros" o rojo por el color de las flores; crista galli del latín, cresta del gallo, también aludiendo al color.

Cabrera en 1943 en la página 15 del dictamen de la Academia Argentina de Letras expresa: "Puede afirmarse en consecuencia que las dos grafías ceibo y seibo son correctas, pero es preferible la segunda porque permite distinguir la Erythrina crista galli de la Bombax ceiba u otros similares, lo que le da mayor precisión al lenguaje y porque concuerda con el uso predominante entre nuestros naturalistas del estuario".

Pertenece a la familia de las leguminosas, subfamilia papilionoideas. Se la encuentra espontáneamente desde el Sur del Brasil, Paraguay hasta el Noreste de nuestro país y riberas del Paraná y del Río de la Plata. En estos últimos espacios adquiere un gran desarrollo.

En algunas plazas y paseos de nuestra ciudad existen bellos ejemplares de Erythrina falcata cuyo follaje es más compacto, semi - persistente, algo más oscuro con flores escarlata.

Es un árbol con gran facilidad para adaptarse a diferentes condiciones de temperatura, humedad, estado del aire y naturaleza del suelo dentro de los climas subtropicales y templados (parque mesopotámico y pradera pampeana argentina.)

Posee tronco con corteza arrugada de color castaño, copa irregular y rala.

Las hojas son caducas insertadas en tallos herbáceos con aguijones.

Sus flores son muy vistosas, hermafroditas que cuelgan de las extremidades de las ramas y son de color rojo carmín. La floración se produce entre noviembre y abril en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.

Según Marcos Sastre en el temple argentino página 161 es: "El ceibo es el árbol del pueblo labrador, para quien prepara el suelo fertil, surcado de canales navegables, y los materiales para improvisar su choza, sus muebles y su barquilla..."

"El ceibo es el primer árbol que aparece entre el juncal, al principio pequeño, tortuoso, raquítico y lento en su crecimiento, como si viviese luchando con la muerte, más al fin triunfa, mejorando él mismo las condiciones del terreno, y entonces crece vigoroso y corpulento, pero desairrado e irregular como aquellos saurios antidiluvianos que los geólogos nos pintan. Se propaga con rapidez, formando en torno de la isla naciente una estacada de robustos troncos que, entretejidos con las plantas trepadoras, se oponen a la acción de los vientos y las olas, y observan en calma el agua que cubre el  terreno en las crecientes diarias, obligándola a depositar toda la materia sólida que trae en suspensión..."

"El ceibo, que no ha sido creado como el ombú para compañero del hombre, y que se multiplica con exceso, vive solamente el tiempo necesario para cumplir su destino de formar el terreno, y cuando cae decrépito al impulso del viento, todavía contribuye con sus despojos a aumentar y bonificar la tierra."

   

Bibliografía:

Carnevale, Juan A.: "Árboles forestales." Pág. 287. Bs. As. 1931.

Sastre, Marcos: "Temple argentino." Pág. 161. Bs. As. 1938.

 

Ceibo. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 4300 al 4499, entre las calles España y Paraguay, a la altura de Lima al 2300.

Se le impuso ese nombre por Decr. 38200 del 8 de julio de 1969.

Recuerda al árbol cuya flor fue declarada flor nacional argentina por el P.E.N. el 28 de diciembre de 1942.

 

Ceibo. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 1500 al 1699, entre las calles Valparaíso y Servando Bayo, a la altura de Lima al 2300.

Se le impuso ese nombre por Decr. N°24209 del 16 de diciembre de 1959.

Recuerda al árbol cuya flor fue declarada flor nacional argentina.