CAYETANO SILVA (1868-1920)

Raúl Bruno Hause expone en su artículo: Apostillas al libro biográfico de José Ríos: Vida y obra de Cayetano Silva: “Sepan los sabidillos que son tres los negros más destacados personajes en la liberación de medio continente: Cabral, salva de la muerte al Capitán de los Andes en la batalla de San Lorenzo, cuna de la libertad americana”.


Falucho, el soldado Ruiz, un personaje de cuerpo y alma, prefirió inmolar su vida frente al pelotón de fusilamiento antes que traicionar a sus libertadores, y el tercero es Cayetano Silva homenajeando al Libertador compuso la marcha de  San Lorenzo, marcha que las mediocridades pretendieron hacerle sombra y desvalorizaron esa notable creación.


Silva nació en San Carlos, una pequeña localidad de Uruguay, el 7 de agosto de 1868. La historiadora Alejandra García, quien reconstruyó su biografía, señaló que la fecha de nacimiento del músico y compositor varía según los documentos y en algunas oportunidades el  registrado es 1873.
 También hay fuentes que aseguran que no nació en aquel pueblo de la Banda Oriental, sino en Montevideo. No importa: se dirá que Cayetano Alberto Silva nació el 7 de agosto de 1868 en San Carlos.


Su madre, Natalia Silva, fue esclava en la hacienda de los Silva hasta 1842, cuando el gobierno uruguayo abolió la esclavitud. A pesar de la legislación, la mujer no dejó la estancia de sus antiguos amos y continuó como sirvienta, trabajando para el linaje que le dio el apellido a ella, y años después, a su hijo.


Una vida distinta
La vida de Cayetano tendría que haber sido algo muy distinto de lo que fue. Su piel morena y sus raíces eran evidentes, por lo que, lo más probable, era que siguiera los pasos de su madre y continuara el trabajo en la estancia de la familia Silva apenas tuviera edad para hacerlo.


Sin embargo, fue cobijado por una integrante de la familia del patrón: María Jacinta Silva Herrera, quien vio en él una joven promesa. Bajo su ala, Cayetano accedió a educación y aprendió a tocar varios instrumentos, entre ellos el pistón y el violín. También pudo viajar, conocer Europa y aprender varios idiomas.


En los primeros años de la década de 1890, de regreso al Río de la Plata, recorrió los teatros de Buenos Aires y, al poco tiempo, desembarcó en Rosario. En 1894 se enamoró y se casó con Filomena Santanelli, con quien tuvo ocho hijos.


En la ciudad, intentó vivir de la música. Uruguayo y afrodescendiente, su talento le valió la designación como capitán a cargo de la banda del Regimiento 7 de Infantería de Rosario.


Fue uno de los tantos acercamientos laborales que Cayetano tuvo con el universo castrense, que le permitió una salida laboral rápida y lo mantuvo cerca de la música.


Fuera del cuartel compuso para distintas obras de teatro. Estuvo detrás de algunas de las producciones del reconocido dramaturgo y compatriota suyo, Florencio Sánchez.


La Marcha de San Lorenzo
El destino lo llevó a vivir a distintas ciudades y localidades del interior. Durante tres años residió junto a su familia en Venado Tuerto. Allí, en 1901, le compuso una marcha a Pablo Riccheri, quien en ese momento era ministro de Guerra bajo la presidencia de Julio Argentino Roca y fue, además, el impulsor del servicio militar obligatorio en Argentina.

Cuando Cayetano le acercó el homenaje, Riccheri le sugirió que la pieza musical no debía llevar su nombre sino el de San Lorenzo, lugar que lo vio nacer y escenario de la gran gesta sanmartiniana. Así vio la luz, todavía sin letra, la Marcha de San Lorenzo que fue entonada por primera vez en aquella localidad el 30 de octubre de 1902, pero recién en 1907 adquirió su emblemática letra, de la mano de Carlos Javier Benielli.


La primera década del siglo XX fue buena para Cayetano, quien tejió vínculos aquí y allá. Compuso marchas pero también vals, minuets, música para teatro y hasta tangos. Estos años contrastaron con los que vinieron después, cuando su vida profesional se fue a pique y Silva se volvió errático.
Debido a su situación económica, decidió vender su obra más emblemática, la Marcha de San Lorenzo, vendida por pocos pesos en Buenos Aires, cuando todavía no existían los derechos de autor.


El final
La década de 1910, la última de la vida de Cayetano, fue difícil. El trabajo estuvo plagado de obstáculos, abandonó la casa familiar y tuvo que recurrir, una vez más, al amparo del Ejército para poder ganar una moneda. Pero lo cierto es que el clima en el cuartel había aumentado en hostilidad. Como si fuera poco, su cuerpo se fue debilitando por una diabetes que lo aquejaba y se entregó a la bebida.


Como señaló la historiadora Guadalupe Palacio de Gómez, a pesar de su debilidad y de su sentimiento de derrota, compuso una última pieza musical en 1918 para el autor rosarino Aurelio Flores, cuya obra se estrenó en el Teatro de la Ópera de Rosario en agosto de ese mismo año.


A pesar de sufrir varias internaciones por su delicado estado de salud, Silva no trató su diabetes. Agobiado, pobre y decepcionado con un mundo que no lo reconoció lo suficiente, dejó que su cuerpo se debilitara sin intervenir. Así, murió el 12 de enero de 1920 a sus 51 años.


Sus últimos años en la policía de Santa Fe no le permitieron acceder a un lugar en el Panteón de Policía del cementerio El Salvador, por lo que fue sepultado en una tumba sin nombre. Recién en 1997 sus restos fueron exhumados y trasladados el cementerio municipal de Venado Tuerto, donde tuvo su tan esperado reconocimiento.

 

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Información importante para los rosarinos:
La profesora Guadalupe Palacio de Gómez, se retracta sobre el destino de los restos de Cayetano Silva, donde expresa que no se sabe dónde está enterrado y repite en forma fidedigna las palabras del señor Martín Destefano, con domicilio en Rufino que expresa: “Mi abuelo me enseñó que Cayetano Silva está enterrado en el cementerio de Venado Tuerto y mi mismo abuelo fue el encargado de construir el museo Cayetano Silva de esa misma localidad.


La Casa Museo Cayetano Alberto Silva tiene registro, documentación, de que él músico estuvo viviendo en Venado Tuerto, en esta casa específicamente, en una piecita en el fondo del terrero, porque hay una libreta de compra, de esas libretas que se usaban antes en el almacén donde él hacía sus compras diarias en un negocio que estaba cerquita de su vivienda”.

Actualmente, este museo se convirtió en Patrimonio Histórico de la ciudad venadense y a su vez, sede de la banda municipal Cayetano Alberto Silva y de la Escuela de Música Gratuita Musical.

 

 

 

Bibliografía:
Hause Raúl Bruno: "Cayetano Silva y la Marcha de San Lorenzo". Revista de Historia de Rosario N°32.

Silva Cayetano. Calle. Topografía:
Corre de S. a N. desde 700 hasta 1200 a la altura de Av. Génova 1000.
Se le impuso ese nombre por Ord. 20 del año 1929.
Recuerda a Cayetano Silva (1868 – 1920) compositor de la Marcha de San Lorenzo.


NOTA CURIOSA PARA NUESTRA CIUDAD:
La creación musical de Cayetano Silva estuvo presente en momentos históricos fundamentales, entre los cuales se destacan los siguientes:


El Gobierno inglés solicitó autorización a nuestro país y fue ejecutada el 22 de Junio de 1911 durante la coronación del Rey Jorge V.


Se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida únicamente durante el conflicto por las Islas Malvinas.


Fue incorporada al repertorio de bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entre otras, además de ser usada como música incidental en algunas películas, por ejemplo, Rescatando al Soldado Ryan.


El Ejército Argentino, en la época previa al nazismo, le regaló la Marcha de San Lorenzo al Ejército Alemán como muestra de amistad, y a cambio éste nos obsequió la marcha “Alten Kameraden” (Viejos camaradas) que hemos escuchado en numerosas ocasiones en nuestras fiestas patrias.