CATORCE DE JULIO (Toma de la Bastilla)

La toma de la Bastilla se produjo en París el martes 14 de julio de 1789. A pesar de que la fortaleza medieval conocida como la Bastilla solo custodiaba a siete prisioneros, su caída en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución francesa.


La “Revolución Francesa, que estalló en 1789, sería una de las fechas decisivas en la historia del mundo, la cual maduró -  tras un largo proceso ideológico  que abarcó varias etapas, con momentos de mayor virulencia, como la República de los Jacobinos (1793-1794) y momentos moderados, como el Directorio (1795-1799) - hasta el advenimiento de Napoleón en el escenario político.


Los revolucionarios franceses no descubrieron la soberanía popular. Ésta ya había sido establecida  con las limitaciones propias  de la época y de las costumbres cívicas del país en la Inglaterra de 1668, y había sido proclamada y ejercitada en Estados Unidos  desde 1776.


Sin embargo, hay que reconocerles a los franceses un galardón: la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano" de 1789, admirable documento político que expresa, una armoniosa síntesis del liberalismo que ejerciera una influencia liberadora de su tiempo - dando fin a veces en forma abrupta y en otras de modo paulatino a los absolutismos monárquicos de la antigua Europa  que pretendían  sostener un poder emanado de la voluntad divina -  

Si bien el 14 de julio se conmemora la toma de la Bastilla cuando una multitud  invadió la prisión estatal de París y se adueñó del armamento, el movimiento se había iniciado varios años antes con el reclamo de la burguesía de una mayor participación política ante el Antiguo Régimen, organización política, administrativa, económica, social y religiosa  que Francia conoció desde el siglo XVI hasta 1789.


Durante el reinado de Luis XVI, Francia tuvo que confrontar una grave crisis financiera originada por los elevados gastos de la intervención en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y el despilfarro de la Corte real, exacerbada por un desigual sistema tributario que solo gravaba al pueblo llano y a la burguesía (Tercer Estado).


Desde el punto de vista social, significaba la desigualdad, que se evidenciaba  no sólo en la oposición entre los privilegiados y los plebeyos, sino en el interior de cada orden.

 Aconsejado por su ministro de finanzas Necker, el rey decidió convocar los Estados Generales el 5 de mayo de 1789 para buscar una salida a la crisis, aceptando aumentar la representación del Tercer Estado hasta entonces infra representado.


Por ese último motivo, los debates previstos fueron bloqueados por la nobleza (Segundo Estado) y el clero (Primer Estado).


 El 17 de junio de 1789, los representantes del Tercer Estado y de una parte del bajo clero se desgajaron de aquellos Estados Generales y se constituyeron como Asamblea Nacional.


El rey inicialmente se opuso a esta idea, pero fue forzado a reconocer la autoridad de la Asamblea, que el 9 de julio se autoproclamó Asamblea Nacional Constituyente, una institución cuyo propósito era crear una constitución para el país.
El 11 de julio, con tropas en Versalles, Sèvres, el Campo de Marte y Saint-Denis, Luis XVI, actuando por consejo de los nobles que formaban su camarilla personal, cesó a su ministro de finanzas Jacques Necker, el cual tenía cierta comprensión hacia el Tercer Estado,( el pueblo) además de haber intentado sanear las cuentas del reino.


Las noticias de la destitución de Necker llegaron a París en la tarde del domingo 12 de julio. Los parisinos supusieron, en general, que la destitución marcaba el inicio de un golpe de Estado por parte de los elementos más conservadores de la Corte.


 Los liberales temieron que la concentración de tropas reales llevadas a Versalles, provenientes de las guarniciones fronterizas, intentarían clausurar la Asamblea Nacional Constituyente (que se reunía en Versalles).


 Las masas se arremolinaron por todo París, llegando a juntarse 10.000 personas en torno al Palais Royal. Camille Desmoulins, conocido francmasón de la logia de las Nueve Hermanas, según Mignet, concentró a una gran muchedumbre, subido a una mesa y con una pistola en la mano, al grito de: ¡Ciudadanos, no hay tiempo que perder; el cese de Necker es la señal de la Noche de San Bartolomé para los patriotas! ​


Ante la situación de hambre y carestía, comenzó a extenderse un creciente malestar entre el pueblo parisino, que creía que la escasez de alimentos y su alto precio se debían a que los «especuladores» habían acaparado grandes cantidades de ellos esperando hacer buenos negocios.


Este malestar se manifestaba en el comienzo de saqueos a tiendas y almacenes. Se trataba del comienzo de una revuelta de hambre típica.

El regimiento de Gardes Françaises (Guardia Francesa) formaba la guarnición permanente de París que, con muchos vínculos locales, era favorable a la causa popular. Este regimiento había sido confinado a sus cuarteles durante los primeros altercados a comienzos de julio.


13 de julio de 1789: A la 1 de la mañana del 13 de julio, cuarenta de los cincuenta puestos de control que permitían la entrada a París fueron incendiados. La muchedumbre amotinada exigía la rebaja del precio de trigo y del pan que jamás habían alcanzado tal precio en el curso del siglo. Además, un rumor circulaba por París: en el convento de Saint-Lazare sería almacenado el trigo; este fue tomado a las seis de la tarde.


Los asaltantes de la Bastilla obtuvieron las armas del Hôtel des Invalides.


Mientras, desde las 2 de la tarde, los manifestantes se reunieron en torno al Ayuntamiento de París  cundió la alarma.


El recelo existente entre el Comité de los electores, los representantes de la municipalidad de París congregados dentro del edificio, las masas en el exterior fue empeorando por el error o inhabilidad política de los primeros en proveer de armas a estos últimos. París estalló en el caos.


En Versalles, la Asamblea se reunió en sesión continua para evitar que, una vez más, fuera privada de un lugar para reunirse. Los electores tomaron la decisión de crear una "milicia burguesa", la Guardia Nacional, de 48.000 hombres con el fin de limitar los desórdenes.


Cada hombre llevaría como marca distintiva una escarapela con los colores de París, rojo y azul. Pero la Guardia Nacional no tenía ni armas ni municiones.


La muchedumbre hablaba ya de tomar la Bastilla donde se almacenaban grandes cantidades de pólvora.


Los acontecimientos acaecidos en los días siguientes condujeron a la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, y la Revolución francesa comenzó a expandirse. La rendición de este bastión real fue sin duda un importante hito simbólico de los inicios de la Revolución más que un factor detonante en sí.

 

Bibliografía:
Ballesteros Jorge: "La Revolución Francesa y la soberanía." Diario La Capital en su edición del 1° de julio 1994.

Catorce de Julio. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 4300 al 4399, paralela  a Bv. Seguí 4300.
Carece de designación oficial.
Recuerda el Catorce de julio de 1789, fecha de la Toma de la Bastilla que daría comienzo a la Revolución Francesa.