CASTELLI JUAN JOSÉ (1764 - 1812)

Corría la primera década del siglo XIX, en Buenos Aires predominaba un núcleo social ilustrado, "los burgueses", generalmente universitarios, abogados y hasta sacerdotes imbuidos del ideario de los filósofos franceses.

La superioridad de su cultura les daba argumentos para criticar el régimen monárquico y sentirse capacitados para conducir los destinos de esta parte de América.

¿Quiénes fueron los abogados que integraron el Primer Gobierno Patrio de 1810? Moreno, Castelli, Belgrano y Paso; apenas cuatro. Como algunos astros que iluminan instantánea y totalmente el cielo, y se pierden de improviso en el espacio, lo mismo aconteció con la vida de ellos. Duró poco pero en poco tiempo llenaron lo mucho de la historia.

Moreno moriría breves meses después del 25 de Mayo; Castelli, a los dos años del día memorable, y solamente Belgrano y Paso pudieron ver el sol de 1816, y ser promotores de la Independencia.

Los había deslumbrado las sandalias de Miranda y de otros peregrinos que recorrieran viejos senderos con sueños de libertad y gloria para las nuevas tierras.

Abogados de la Revolución patria que se semejaron a los de los Estados Unidos: Samuel Adams, Thomas Jefferson, Benjamín Pratt y John Dickinson, descollantes en su saber, en su patriotismo y el amor ferviente a la causa americana.

Aquellos abogados de la Revolución dieron la cuádruple fórmula jurídica, política y económico –social y dialéctica al movimiento emancipador.

Entre ellos, Juan José Castelli, hijo de don Ángel Salomón Castelli, médico y boticario veneciano, dueño de una sólida fortuna y de doña María Josefa Villarino y González de Islas, emparentada con el joven Manuel Belgrano (según los biógrafos era su sobrino) nació el 19 de julio de 1764.

Hizo sus primeras letras en la escuela anexa al Colegio de los Jesuitas, pasando después al  Colegio de Monserrat. De allí a Chuquisaca,montado en un pingo  primero y en una  mula después.

Graduado de doctor en jurisprudencia a los veintiocho años sería admitido en la Real Audiencia de Charcas para realizar la práctica forense.

Cuatro años después reemplazó a Belgrano durante su licencia como secretario del Consulado.

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo, sostuvo fervorosamente una severa crítica al régimen de las Juntas de España, que se atribuyeron facultades para regir a ambos mundos.

Desde mucho antes junto a Rodríguez Peña, Vieytes y Beruti muy en secreto había integrado un grupo logista a quienes el deán Funes llamó: "Un número de hombres atrevidos a quienes el eco de la libertad hace atracción irresistible."

Para la gesta de Mayo se lo nombró vocal - decano de la Primera Junta - y sobre su intervención en ese período, hay un documento sincero y emocionante de su esposa quién dice: "el expresado mi marido fue un de los principales autores y agentes de nuestra gloriosa revolución del 25 de Mayo de 1810, y que arrostrando todo peligro, logró con su influencia y actividad, la destrucción en aquél día célebre y digno de nuestra memoria, del antiguo gobierno español y el establecimiento de una Junta Gubernativa de las Provincias comprendidas en el Virreinato del Río de la Plata..."

La ausencia de militares de carrera y con experiencia hasta la llegada de la fragata George Canning, haría que algunos de los buenos políticos de Mayo se transformasen inevitablemente en jefes de ejército. Tal el caso de Castelli que enviado al Alto Perú le tocó la tremenda orden dada por Moreno, de fusilar a Liniers y a sus compañeros por conspiración.

Los testigos vieron a Castelli conmovido hasta las lágrimas y respondiendo a su espíritu cristiano mandó que los restos de los ejecutados en Cabeza de Tigre fuesen sepultados al lado de la Iglesia de Cruz Alta.

Escribió a Chiclana el 17 de enero de 1811: "No dude cuán sensible me ha sido la eliminación de esos hombres (...) he sido contemplativo como pude serlo en todo".

Demostró ante la Historia de la Patria, que su proceder fue un acto de obediencia debida.

.Este hecho que siempre lo atormentó, más su salud minada por un mal incurable, desencadenó su muerte el 12 de octubre de 1812.

Ana Clara Merlo extrae de la obra "La revolución es un sueño eterno" de Andrés Rivera ( Premio Municipal de Novela, 1992 y habla como Pedro Castelli, hijo de Juan José Castelli en "Retrato de mi propia muerte": "¿Qué revolución compensará las penas de los hombres?, yo creo que ninguna. (...) Mi padre, Juan José Castelli ya murió, murió como menos se lo merecía, murió como pocas personas en esta tierra mueren, murió solo y sin nada, solo y con un tumor en la lengua que olía a putrefacción. Que más se pueda dar a esta amada patria que me vio crecer, que más que arriesgar la vida por salvarla, que más... para después no recibir nada".

 

Bibliografía:

Corbellini Enrique C.: "La Revolución de Mayo". 2 Tomos. Bs. As, 1968.

O' Donnell Pacho: "El grito sagrado. La historia argentina que no nos contaron". Pág N°60 y 61. Edit. Sudamericana, julio 1998.

 

Castelli. Cortada. Topografía:

Corre de N. a S. desde 3400 al 3599, a la altura de Bv. Seguí 500. Barrio San Martín.

Carece de designación oficial.

Recuerda a Juan José Castelli (1764 - 1812), uno de los grandes patriotas de nuestra historia.