CASTAÑARES (18 DE FEBRERO DE 1813)

A principios del siglo XVIII sería una chacra del capitán español Martín de Castañares, de ahí su nombre.


En 1813 la casona y sus terrenos adyacentes pertenecerían al coronel argentino Pedro José Saravia, erigida en un terreno ubicado a poco más de una legua hacia el Norte de la ciudad de Salta, conocido con el nombre de los Tres Cerritos, debido a tres pequeñas alturas aisladas que se alzaban en su centro estando rodeado por una cerca de pircas o piedras superpuestas del tamaño de un pie.


Hacia el Sur se extendía en suave pendiente una planicie de más de tres kilómetros, que recibía el nombre de Pampa de Castañares y que llegaba hasta el campo de la Tablada.


En el mes de febrero de 1813, el ejército patriota al mando del Gral. Manuel Belgrano, avanzó desde Tucumán con el objeto de atacar al ejército realista que ocupaba Salta a las órdenes del Gral. Pío Tristán.


Las últimas jornadas debió realizarlas bajo una intensa y persistente cortina de agua con el objetivo de sorprender al enemigo y penetrar en la ciudad sin que éste se diera cuenta pero el jefe español enterado del avance prepararía la defensa fortificando el paso del Portezuelo.


Ante tal situación, el general patriota debió alterar sus planes. Se le presentaban dos alternativas o entablar combate en condiciones desventajosas o retroceder.


Sería entonces el 17 de febrero, cuando el capitán Apolinario Saravia, ayudante de Belgrano - según el Gral. Paz en sus Memorias - se ofreció para conducir el ejército y salvarlo avisando el General – “como salteño y habitante de por ahí, tenía conocimiento de una senda extraviada y casi por nadie conocida (que pasando por el escabroso laberinto de las montañas, pues los cerros se suceden unos a espaldas de otros), y poblada de vegetación conducía en su prolongación hacia el norte, por cosa de dos leguas entre el seno de los montes hasta dar con una pequeña quebrada llamada de Chachapoya desembocaba en la estanzuela de Castañares -

 


El Gral. Belgrano de inmediato haría reconocer previamente ese camino salvador ordenando que sus fuerzas avanzaran por ella.
Bajo una lluvia torrencial se inició la marcha, portando 12 piezas de artillería y 50 carretas en la noche del 17, llegando al amanecer a dicha hacienda.


Una hazaña más iba a coronar el servicio de Saravia a las fuerzas patriotas, quién a pesar de ser culto y refinado se vistió de indio arreando una recua de burros cargados con leñas, rumbo a la ciudad. Con esa vestidura cruzó frente al ejército español regresando a la finca de Castañares con la información de posición, estrategia, pertrechos y hombres del ejército español.


A las 10 de la mañana montado a caballo entregó Belgrano el ala derecha de sus fuerzas, al mayor general Díaz Vélez y la izquierda al coronel Martín Rodríguez.


El ejército realista rompió el fuego iniciándose la batalla de Salta que iba a prolongarse tres horas y media hasta que las armas de la patria consiguieron una gloriosa victoria para la causa de la Independencia y en la que recibió su bautismo
de fuego la bandera de Belgrano, creada el año anterior en las barrancas del Rosario.

Bibliografía:
Paesa Pascual R: "Historia argentina colonial e Independencia". Bs. As. 1954.
Memorias del Gral. Paz, enunciada en el texto.


Castañares. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 7600 al 7699, a la altura de Donado 300.
Se le impuso ese nombre por Decr. 24565 de 1960.
Antes se denominó San Martín.
Recuerda el campo donde se libró la batalla de Salta el 20 de febrero de 1813.