CASEROS (BATALLA LIBRADA EL 3 DE FEBRERO DE1852)

El 19 de diciembre de 1851, poco antes del pasaje del Paraná, Urquiza revistó las tropas y las arengó de este modo: "La campaña que vamos a emprender es santa y gloriosa, porque en ella vamos a decidir la suerte de una gran Nación que veinte años ha gemido bajo el pesado yugo de la tiranía del dictador de los argentinos y, debemos contemplar la gran obra de la regeneración social de las repúblicas del Plata, para que dé principio la nueva era de civilización, de paz y de libertad, y se ciegue para siempre el abismo donde el tirano quería sepultar las glorias, el valor y hasta el renombre de los argentinos", así lo cita  Luis V. Varela en su "Historia Constitucional de la República Argentina", pág. 511.


Las líneas de operaciones del ejército libertador, luego del cruce del Paraná, avanzaron en orden y sin contrariedades, en cambio las fuerzas rosistas cuya capacidad numérica era semejante a las de los enemigos, presentaban órdenes y contraórdenes por no estar bien estructurados las operaciones de defensa.


Rosas en persona tomaría  el mando de sus tropas, aunque nunca había sido hábil estratega además le era imposible encauzar las graves divergencias existentes entre dos jefes suyos de gran valía, el Gral. Ángel Pacheco y el coronel Hilario Lagos.


Como resultante el primero se retiró, perdiendo el ejército rosista uno de sus más relevantes generales. Quedarían otros jefes: Pinedo, Hernández, Costa, Díaz y Chilavert, decidiendo esperar a Urquiza en los campos de Caseros.
 El día decisivo del combate fue el 3 de febrero de 1852, Mitre formaba parte de la división de artillería, arma que estaba comandada por el Gral. Pirán y que debió soportar el terrible fuego de Chilavert, el artillero de los soldados de cinta punzó.


"El Ejército Libertador - señala Sarobe y ratifica González Arrili en su Historia de La Argentina Pág. 2083 - había distribuido sus 24.000 hombres y sus 50 piezas en el dispositivo siguiente: en el ala izquierda y frente al edificio de Caseros, la división oriental; en el centro la división brasileña reforzada con una brigada Argentina y la masa de 28 piezas de artillería; y en la derecha 5 batallones mandados por Galán y las divisiones de caballería a disposición de Urquiza, comandante en jefe"...


Estaban enrolados en esas filas Domingo Faustino Sarmiento, Mitre, Gregorio Aráoz de Lamadrid, González Fontes, Galán, Medina, Galarza y Urdinarrain.


La batalla comenzó a las nueve de la mañana. Se luchó con denuedo. Los libertadores obtuvieron un triunfo definitivo, mientras Rosas huía sin dejar de redactar con lápiz y letra trabajosa una nota que elevara a la Legislatura porteña, su renuncia al cargo de gobernador.


Horas después el ejército vencedor avanzó hasta San Benito de Palermo, posesión del tirano. Fueron muchas e innecesarias las ejecuciones que se efectuarían, desalentando   a quienes creían que había llegado la hora de terminar con los sacrificios humanos, máxime si se había dejado escapar al principal, quien se embarcó  en una nave británica junto a su hija Manuelita rumbo a Inglaterra donde vivió hasta su muerte.


"Caseros más que un triunfo militar fue un triunfo político que hizo posible la realización de dos hechos trascendentes de la Historia Argentina: el restablecimiento de la libertad y la organización nacional." Declara Héctor G. Ramos Mejía en Historia de la Nación Argentina, pág. 343.


Pasarían dos años de Caseros,1854 y un año después de sancionada la Constitución de la Nación, cuando el gobernador de Buenos Aires, don Pastor Obligado, aboliera  el cintillo punzó y las divisas como signos de odio, señalando la escarapela azul y blanca como emblema de unión y  de concordia  de la Patria.


Caseros, un juicio histórico según declara Gabriel Mario Gómez en la revista Todo es Historia n° XXIX, febrero 1996


Pocas batallas como la de Caseros han marcado tan directamente la evolución de nuestro país. Se puede decir –prácticamente- que, con su desenlace un nuevo horizonte se abría en el devenir histórico de la patria, la organización nacional.


Tanto Rosas defendiendo como Urquiza atacando, ambos hombres de una misma extracción política, pero se diferenciaban violentamente en su visión de futuro de país. Las luchas civiles que continuaron después de Caseros consiguieron a la patria a animarse a dar sus primeros pasitos para la conformación institucional y constitucional.

 

Bibliografía:

Enunciada en el texto.

 

Caseros. Avenida. Topografía:

Corre de S.E. a N.O. como continuación del pasaje Escalada, desde Avenida Francia hasta calle Junín e Iriondo.

Se le impuso ese nombre por O. 3 de 1905.

Recuerda la batalla de Caseros que abatió la dictadura de Juan Manuel de Rosas (3 de febrero de 1852.)

Su trazado coincide con parte del antiguo camino de Rosario a San Lorenzo, por donde pasaron las tropas vencedoras en aquella acción.