CARMIGNANI JOSÉ

El crecimiento de Rosario por su actividad portuaria y el alud inmigratorio cambiaron el panorama de la ciudad en pocos años.

Entre fines del siglo XIX y principios del XX, se haría más amplia la actividad de artistas arribados del Viejo Mundo que  crearían   las primeras empresas de pintura escultura, yesería y estucado.

Integraron una casta de artífices que con yesos y estuques de bellos colores embellecieron las construcciones más opulentas de las  ciudades rioplatenses donde se soñaba con estilos franceses e italianos como lo más refinado de la cultura universal.

No todos triunfaron, hubo quienes lograron amasar una considerable fortuna, mientras  a otros sólo les quedó el llanto del fracaso económico.

Algunos anclaron en Buenos Aires y otros se desplazaron hacia interior del país alojándose en viejas y deterioradas casonas cuyos dueños habían convertido en conventillos, donde se compartían piletas, patios, cocinas y letrinas.

Esas trampas mortales serían  el techo de los arribados a Rosario, de esos grandes hacedores del arte, como Orlani, Carmignani, Stella, Veratti y Casella.

José Carmignani arribó primero a Buenos Aires cuando por entonces se reproducía el modelo de París en sus bulevares, construcciones palaciegas, en sus teatros de ópera y hasta en la decoración de los subterráneos.

En 1903 fue llamado y contratado por don Emilio Schiffner, empresario alemán que había iniciado en 1899 la construcción del teatro La Ópera (hoy El Circulo), el que inauguraría en 1904.

En ese año que fuera contratado por Schiffner respetando rigurosamente el contrato establecido, se hacía el maestro conducir diariamente en carruaje desde el lugar donde se alojaba hasta el teatro, así fuera un trayecto de tres o cuatro cuadras.

Carmignani convocó a otros decoradores calificados como Zaino y Levoni quienes con la pericia que los caracterizaba tomando  los modelos de la antigüedad, embellecieron con sus pinturas el foyer del teatro – por entonces  La Ópera -  mientras el maestro Carmignani iluminaría  el telón de boca donde aún hoy se aprecia su calidad artística y fina sensibilidad.

Esta magnífica obra, lienzo  de unos 150 metros cuadrados fue pintada sobre el piso con una técnica llamada “gonache”, pintura opaca cubriente diluida en agua (especie de témpera).

El telón es una réplica del existente en el teatro Regio de Parma realizado en 1824 por Giovanni Batista Borguesi  titulado “El triunfo de Parma”.

Isodoro Slullitel en su “Cronología del arte en Rosario” expresa que: “Las pinturas de la embocadura (en las cuales también Levoni colaboró) son representaciones de estilo renacentista, donde el colorido es vigoroso, poco variado en ciertos casos pero de gran opulencia en otros, más en todo en todo prevalece el exacto sentido del matiz y de la influencia recíproca de los tonos.

Las formas tienen una armoniosa diversidad de actitudes que da a cada una su individualidad.

Al tomar los modelos de la antigüedad, Carmignani trasvasó las creaciones grecolatinas a este lugar del mundo.

También se lo convocó para la decoración del demolido Teatro Colón y el ex - Hotel Italia, como también de  la ornamentación  de ampulosas residencias particulares y panteones familiares  de la burguesía de la ciudad.  Elite  que había  acumulado  el capital necesario, para hacer  construir palacios voluminosos y llamativos, macizos y profusos en decoraciones, como testimonio de sus logros económicos.

 

Bibliografía:

Enunciada en el texto.

 

Carmignani. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. entre las calles Andrés Blanqui y Ernesto de la Cárcova. Barrio Parque Field.

Se le impuso ese nombre por D.  4672 del año 1977.

Recuerda al pintor italiano, decorador de la embocadura y la sala del teatro La Ópera, hoy teatro El Circulo emplazado en la esquina S.E. de las calles Laprida y Mendoza de nuestra ciudad. 

 

El Maestro Carmignani  y Rosario.

El diario La Capital del día 7 de junio de 2004, con motivo del Centenario del Teatro El Círculo explica  en el artículo: “El plagio que se volvió un orgullo: El telón principal de El Círculo es una réplica del Regio De Parma”.

El azar llevó a descubrirlo. “Hace algunos años, cuando estaba en sus veintitrés años, el hoy director del Museo Firma y Odilio Estévez, Pedro Sinópoli, fue a ver  una película sobre el risorggimiento (el proceso de unificación italiano).

En ese filme se mostraba una escena en la que el público itálico se reveló   con sutil insolencia desde las galerías más altas de un teatro a  la oficialidad austríaca ubicada en la platea.

El espectáculo debió suspenderse e inmediatamente cayó el telón. Grande fue la sorpresa del joven cuando reconoció que ese cortinaje tenía la misma obra pictórica que el de la sala de la Opera, hoy Teatro El Círculo de Rosario. ¿Dónde se había filmado esa película? 

La respuesta le llegó diez años después, cuando supo entonces que se trataba nada menos que la del legendario teatro Regio, de la ciudad italiana de Parma.

El telón patrimonio de Rosario es una réplica del existente en el teatro Regio de Parma realizado en 1824 por Giovanni Batista Borguesi  titulado “El triunfo de Parma”.

Según explica Sinópolis: “Allí confluyen varios personajes de la mitología clásica  en una singular reunión  que representa en su conjunto el triunfo de la sabiduría”.

Allí se presenta Palas (la Atenea griega y la Minerva romana) en la parte superior, donde se representa al Olimpo. La diosa  tiene una lechuza, un olivo y una lanza. La escoltan La Justicia, la Paz y la Abundancia, mientras la sobrevuelan  la Gloria y la Inmortalidad. También aparece la imagen de  Hércules, y en la lejanía, los espíritus inmortales. 

Frente a esta composición se eleva el monte Parnaso, con Orfeo y su música pintura alegórica de una lira, con expresión y fuerza magistrales, de tonos  suaves impregnada de una luz dorada, simbolismo de belleza perfecta

 En otro nivel (algo más bajo) se aprecian las musas  de la comedia, la tragedia y la música y en un primer plano, otras musas  rodean a Pegaso, que levantará vuelo. “El paraíso arcádico tiene en el último plano una lejana visión de la sagrada ciudad de Tebas”, abunda por último el artista. -afirma Sinópolis.

Plasmada por Carmignani en un lienzo de unos 150 metros cuadrados, la obra resulta una réplica fabulosa, a pesar de las diferencias cromáticas.

La información llegó de Parma donde la sorpresa por la réplica dejaría perplejos a los rosarinos aunque la explicación del hecho sería sencillo:

Ocurre que cuando estaba terminando de construir el teatro La Opera, Emilio Schiffner (entonces propietario de la sala) supo que en Buenos Aires estaba trabajando el famoso escenógrafo italiano Carmignani  y lo contrató ¿Y de dónde era ese escenógrafo? ¡Del regio de Parma!