CÁRCOVA ERNESTO de la (1867 – 1927)

La personalidad de De la Cárcova tiene más significación en la historia de nuestra pintura como animador del arte, que como artista.


Sin el dinamismo de Schiaffino, se le parece en la perseverancia con que siguió los pasos de nuestro movimiento artístico.


Su nacimiento se produjo el 3 de marzo de 1867 en Buenos aires y su despertar artístico coincidió con un hecho auspicioso como fue la fundación de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.


Fue el primer centro fundado por artistas movidos con el propósito de enseñar y exponer sus obras, y los proyectos se concretaron en casa de Eduardo Sívori, a la que concurrieron además de los hermanos Alejandro y Eduardo Sívori, Eduardo Schiaffino, Carlos Gutiérrez y otros.


La nueva sociedad se instaló en un local frente a la plaza Monserrat, en 1877 con características no apropiadas a nivel artístico ya que era un barracón destinado a almacenar cueros y lanas. Allí se organizó una escuela de arte y la primera exposición porteña con obras de los artistas mencionados.


Esta modesta institución marcó una etapa decisiva en nuestro arte pictórico, mantuvo su organización durante muchos años y a fines de 1905, bajo la presidencia de Quintana, por iniciativa de su ministro  Joaquín V. González, esa Escuela de Estímulo fue nacionalizada, creándose la “Academia de Bellas Artes” siendo Ernesto de la Cárcova su primer director.


En Europa perfeccionó sus condiciones naturales bajo la dirección del maestro Giácomo Grosso y tal fue su esplendor que el rey Humberto de Saboya le adquirió su obra al pastel “Cabeza de viejo” para integrar las colecciones del Quirinal. Éste fue su primer gran triunfo.


A su regreso, 1894 en el Salón Ateneo expuso un gran lienzo “Sin pan y sin trabajo” testimonio social de la desesperante situación que atravesaban los inmigrantes donde la miseria, el hambre y la desesperación cercenaban sus valores humanos.


Obra que le abrió repentinamente las puertas de la fama. Tema de hondo dramatismo que siguió atrayendo la atención como el primer día en el Museo Nacional de Bellas Artes de la Capital Federal.


Compuso telas de valor destacado como “Bandejas de uvas”, “Naturaleza”, “Frutas”, “La ventana”, “Nenúfar”, “Estudio”, “Tranquilidad”, “La taza de té”, “En el jardín” entre otras.


Dictó cátedras en la Escuela de Arquitectura y en la Facultad de Ciencias Exactas.


Fue miembro del Consejo Deliberante de la Capital y desde París prestó su apoyo a la Municipalidad de Buenos Aires para seleccionar las obras de arte que embellecerían sus plazas y jardínes.


Falleció el 28 de diciembre de 1927 pero su producción está representada en el Museo Nacional de Bellas Artes, en el Municipal de Artes Plásticas Eduardo Sívori de Buenos Aires; en los Museos provinciales de Santa Fe, Córdoba, Santiago de Estero y San Juan, como en la Municipalidad de Godoy Cruz (Mendoza) y en el de Bellas Artes de La Boca.


En el extranjero figuran en el Cívico de Turín y en la Galería Quirinale de Roma.

 

Bibliografía:
Pagano, José León: “El arte de los argentinos”. Tomo I. Buenos Aires 1937.
Gutiérrez, Ricardo: “La obra y el hombre”. Pág 195. Buenos Aires 1937.
Idem: “La obra entrañable de Ernesto de la Cárcova” en La Prensa, 6 de diciembre de 1936.

Cárcova. Cortada. Topografía:
Corre entre Gambartes y Gianneo a la altura de Av. De Circunvalación 25 de Mayo.
Se le impuso ese nombre por D. N° 4672 del año 1977.
Recuerda al pintor de la Cárcova (1867 – 1927) que produjo notables obras. La más testimonial fue “Sin pan y sin trabajo.” 1894.