camilo aldao (1822-1892)

Corría el año 1822... El Pago de los Arroyos estaba bajo el gobierno autónomo del brigadier Estanislao López.


Autonomía conseguida a costa de siete años de devastaciones, luchas, incendios y saqueos, donde el único verdaderamente autónomo era el gobernador.


Si bien se admitían en la Legislatura provincial (inexistente en tiempos del rey) presuntos representantes de Rosario, éstos eran vecinos de Santa Fe indicados por el mismo López, investido de facultades extraordinarias.


En ese clima socio- político, nació el 18 de julio 1822, don Camilo Aldao, coincidentemente ese año con el nacimiento también don Nicasio Oroño.


Hombres los dos que sintieron el mismo afán de ser útiles y benefactores a su terruño y a la provincia de Santa Fe.


 Camilo era hijo de Pedro de Aldao y Joaquina Rodríguez del Fresno, cuñada del brigadier Estanislao López, caudillo y gobernador de Santa Fe.


Su padre falleció al poco tiempo de su nacimiento, por lo que a principios de 1823 su madre volvió a casarse con el comerciante y político canario, naturalizado santafesino, Domingo Cullen (1791-1839), gobernador de Santa Fe, tras suceder al general López.


El fundador de la Colonia Elisa emigró a Corrientes y comenzó a militar en el Partido Unitario.


Se alistó en las fuerzas unitarias del general José María Paz y en 1841 participó en la batalla de Caaguazú. Pasó luego a la República Oriental del Uruguay como ayudante mayor del presidente Fructuoso Rivera, participando en los enfrentamientos librados en ambas márgenes del Plata, hasta el derrocamiento de Rosas, en 1852.


En 1854 se mudó a la ciudad de Rosario, donde fue designado cónsul segundo del Tribunal de Comercio, desde donde en el ejercicio de la política tuvo una clara visión de urbe organizada.


En 1855 se casó con Inés Nicolorich, viuda de Ruiz, con la que tuvo diez hijos.


El 23 de febrero de 1868, sería designado jefe del Poder Ejecutivo Provincial provisorio, justo el día que terminaba Oroño su período legal.
Prestó juramento ante la Legislatura y, como ésta carecía de quorum legal, prestó nuevo juramento. Una vez llenado este requisito exigido por el comisionado nacional, doctor E. Costa, en ese mismo mes quedó reconocido por las autoridades de la provincia y de la Nación.


El gobernador Aldao continuó en el ejercicio de sus funciones, como interino, hasta el 7 de abril, en que, reunida la junta electoral, sería nombrado gobernador constitucional don Mariano Cabal.


Siempre supo descender desde la altura de sus convicciones para abrir una mano leal a sus rivales, cualidad no correspondida porque durante la gobernación de Servando Bayo en 1871, sabiéndolo adversario declarado, fue injustamente apresado y remitido a la Capital Federal para su juzgamiento, donde las autoridades nacionales lo absolvieron decretando su inmediata libertad.


Como miembro activo del Partido Liberal intervino en la batalla de Pavón en 1861, actuando como segundo comandante del Batallón de Guardias Nacionales de Rosario, integrado por voluntarios incorporados a los batallones de Urquiza.

 

En 1866 actuó como concejal municipal de Rosario. En 1874 formó parte del grupo fundador del Banco Provincial de Santa Fe y durante dos años ejerció la presidencia del Club Social de Rosario.


Amigo y admirador de Nicasio Oroño, de Aarón Castellanos y Guillermo Perkins, Camilo Aldao se dedicó a fundar colonias y pueblos.


En sus comienzos constituyó una sociedad con su hermano José María Cullen, con quien fundó la colonia Jesús María (actual Timbúes) en 1871.


Aldao mantuvo correspondencia con Mitre y en una de sus cartas expresaría la rectitud de sus procedimientos: “Se ha abierto mi corazón, Gral. Mitre, al decir que si bien no soy conocido como hombre ilustrado, lo soy en Buenos Aires en el alto comercio, como hombre honrado que ha llenado su deber”.


En el interior de su mundo doméstico predominaba la figura paterfamilia,( hoy  llamaríamos machista) al igual que toda sociabilidad de la época, donde los hombres dinamizaban los negocios y la política.


Sin embargo en algunos casos aislados, las mujeres de estos linajes ingresaron de manera fragmentaria en el campo de las letras y la política, como acontecería con su hija Elvira Aldao de Díaz educada con esmero desde sus días infantiles en Rosario, quien se dio el lujo de viajar y con su espíritu de selección, concurrir a tertulias, frecuentar salones donde la belleza se apreciaba reflejada en el arte, disfrutar de la lectura ininterrumpida de libros, logrando el tono de la mujer que supo discernir y dar testimonio de sus vivencias.


 Escribió con estilo suelto y claro sus recuerdos de juventud y sus observaciones de madurez, reflejando  en su obra “Hojas secas" la vida aldeana de Rosario a fines del siglo XIX, y la época de tremenda transición de la ciudad.


Dio nueva vida a personajes de la vida argentina un poco olvidados, como Aristóbulo del Valle a quien dedicó un libro, y a muchos otros que, al pasar recordaba con sus virtudes y sus defectos, sus luces y sombras, tal cual, sin procurar nunca atemperar su impresión para equivocar a quien la leyera.


Ella lo estimularía con cuanta palabra hallara en su rico vocabulario, para que persistiera en la brega ciudadana, tan necesaria para todos, aun para sus propios adversarios.


Su sinceridad desbordante la llevaría a ser la corresponsal epistolar de Lisandro de la Torre, para tratar los más candentes asuntos políticos argentinos, quien en plena lucha hacía un alto para escribirle.


Como miembro activo del Partido Liberal intervino en la batalla de Pavón en 1861, actuando como segundo comandante del Batallón de Guardias Nacionales de Rosario, integrado por voluntarios incorporados a los batallones de Urquiza.

En 1866 actuó como concejal municipal de Rosario. En 1874 formó parte del grupo fundador del Banco Provincial de Santa Fe y durante dos años ejerció la presidencia del Club Social de Rosario.


Era un vecino respetado en todos los ámbitos sociales y perteneciente a una burguesía ilustrada abrió las puerta de  la ciudad de Rosario, ante   la presencia de otros mundos.


En efecto sería el primer habitante de Rosario con ideas de modernidad  por esos años, haciendo construiallá por 1870 una casa de dos pisos, sobre calle Santa Fe casi Buenos Aires, frente a la Plaza 25 de Mayo, a metros del Palacio Municipal y de la Catedral.


La casona se recortaba señorial, sobre el paisaje despojado de una urbe en ciernes.


Ornada con columnas, estucos, mármoles y pisos barrocos fue la primera con baño a la inglesa, al lado de los dormitorios, para poder bañarse en invierno – según expresa su hija Elvira Aldao de Díaz en su obra “Recuerdos de antaño” Edit. Peuser 1913.


Otra de sus viviendas que hoy todavía existe, fue declarada por la Municipalidad, patrimonio de la ciudad - está ubicada en Juan Manuel de Rosas 948.


Amigo y admirador de Nicasio Oroño, de Aarón Castellanos y Guillermo Perkins, Camilo Aldao se dedicó a fundar colonias y pueblos.


En sus comienzos constituyó una sociedad con su hermano José María Cullen, con quien fundó la colonia Jesús María (actual Timbúes) en 1871.


Posteriormente, ya disuelta la sociedad, fundó la Colonia Bella Italia (1881), la Colonia Aldao (1885), la Colonia Garibaldi (1886), compró a Aarón Castellanos la colonia Aarón Castellanos y en 1887, con su yerno Manuel Díaz, fundó la colonia Elisa, su única propiedad en la provincia de Córdoba.

La localidad de Camilo Aldao
Se encuentra ubicada al sur del departamento Marcos Juárez, en el sureste de la provincia de Córdoba (Argentina). Dista 60 km de la ciudad de Marcos Juárez (cabecera departamental), a 320 km de la ciudad de Córdoba, y a 160 km de Rosario.

La Colonia Elisa, asentada sobre las suertes N.º 53, 58 y parte de las suertes 52 y 59, comprende una superficie de 23.244 km². Linda por el norte con los campos de Fernando Araya, Rosendo Sosa y Víctor Regnier; por el sur con Enrique Russell Shaw, James Whitworsk Shaw, por el este con Alfredo de Arteaga y con el oeste con don Macario Torres.

 

Fundación de la Colonia Elisa

Camilo Aldao en sus primeros años – Caminos y Pueblos


La fundación de Colonia Elisa (en 1887), y posteriormente el pueblo de Camilo Aldao (en 1894), respondieron al gran proyecto argentino que, basado en la economía agropecuaria se propusieron los sucesivos gobiernos liberales a partir de la organización nacional.

Con la unión definitiva de la Confederación Argentina y la provincia de Buenos Aires, todos los esfuerzos de los gobiernos se encaminaron a basar el porvenir nacional en la explotación del campo y en la exportación de sus productos. La política económica, los créditos bancarios, el régimen de tierras, las leyes de inmigración y el tendido de líneas férreas se hicieron en función de ese ideal.

La provincia de Santa Fe fue pionera en legislar sobre Inmigración y Colonización, creando en 1864 una “Comisión Promotora de la Inmigración” con sede en Rosario. En 1876, durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, se sancionó la “Ley Nacional de Inmigración” y el 21 de julio de 1886, durante el mandato de Ambrosio Olmos, la provincia de Córdoba sancionó su propia “Ley de Colonias”. Con su aplicación se pretendía atraer una colonización laboriosa, conceder beneficios respecto del pago de impuestos, colocar la tierra en condiciones de ser requerida y establecer garantías de orden y justicia. Numerosas colonias y pueblos surgieron en nuestra provincia, respaldados por esta legislación.

La Colonia Elisa es oficialmente fundada el 15 de abril de 1887, con la aprobación por parte del Gobierno de Córdoba del plano correspondiente, siendo incorporada a la Ley de Colonias de la Provincia y exceptuada de todo impuesto fiscal.

Formó parte de las 14Fundación de la Colonia Elisa
La fundación de Colonia Elisa (en 1887), y posteriormente el pueblo de Camilo Aldao (en 1894), respondieron al gran proyecto argentino que, basado en la economía agropecuaria se propusieron los sucesivos gobiernos liberales a partir de la organización nacional.

Con la unión definitiva de la Confederación Argentina y la provincia de Buenos Aires, todos los esfuerzos de los gobiernos se encaminaron a basar el porvenir nacional en la explotación del campo y en la exportación de sus productos. La política económica, los créditos bancarios, el régimen de tierras, las leyes de inmigración y el tendido de líneas férreas se hicieron en función de ese ideal.

La provincia de Santa Fe fue pionera en legislar sobre Inmigración y Colonización, creando en 1864 una “Comisión Promotora de la Inmigración” con sede en Rosario. En 1876, durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, se sancionó la “Ley Nacional de Inmigración” y el 21 de julio de 1886, durante el mandato de Ambrosio Olmos, la provincia de Córdoba sancionó su propia “Ley de Colonias”. Con su aplicación se pretendía atraer una colonización laboriosa, conceder beneficios respecto del pago de impuestos, colocar la tierra en condiciones de ser requerida y establecer garantías de orden y justicia. Numerosas colonias y pueblos surgieron en nuestra provincia, respaldados por esta legislación.

La Colonia Elisa es oficialmente fundada el 15 de abril de 1887, con la aprobación por parte del Gobierno de Córdoba del plano correspondiente, siendo incorporada a la Ley de Colonias de la Provincia y exceptuada de todo impuesto fiscal.


Formó parte de las 14 leguas aproximadas de campo del Departamento Unión adquiridas en 1866, en remate público, por una sociedad de capitalistas ingleses encabezada por Enrique Rusell Shaw. En 1884, fue comprada por Juan Ortiz, en 1886 por el doctor Domingo del Campo y don Manuel Lojo y en 1887 por Camilo Aldao y Manuel Díaz.

Camilo Aldao confirió un poder general a Manuel Díaz que lo autoriza a efectuar trámites referentes a la protocolización del título y creación de colonia y pueblo, y a ejercer la administración general.


Cuando ya la Colonia Elisa estuvo en parte poblada, y la tierra comenzaba a brindarse en cereales y pasturas, don José María Aldao el 5 de septiembre de 1894, en acto protocolar, acompañado por trabajadores nativos y colonos extranjeros, fundó el pueblo que denominó “Camilo Aldao” en homenaje a su padre (1822-1892), un hombre que tuvo  visión de futuro.

 

 

Bibliografía:
Alvarez, Juan: "Historia de Rosario." (1689-1939) Bs. As. 1943.

Aldao. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. entre las calles Matienzo y Larreta, desde la calle Paso al pasaje E. Deliot.

Al atravesar el barrio Azcuénaga, en el tramo que va desde calle Mendoza a la de Montevideo, su trazado se encuentra interrumpido.
Se le impuso ese nombre por O. 125 del año 1920.
Con anterioridad se denominó J. M. Drago.
Recuerda al  notable político y comerciante rosarino Don Camilo Aldao (1822-1892.)