CAMBAY

A fin de facilitar el reclutamiento de indígenas y el cobro del tributo, las autoridades españolas obligaron a los nativos a residir en “pueblos de indios” regidos por autoridades civiles.


Las órdenes religiosas obtuvieron permiso para administrar algunos de ellos.


A partir de 1605, los jesuitas fundaron unas 30 misiones de indios guaraníes y tobas en la llamada Provincia Paraguaria (jurisdicción que abarcaba regiones de los actuales Paraguay, Argentina, Uruguay y partes de Bolivia, Brasil y Chile).

 La misma fue creada por el padre Acquaviva, a partir de un acuerdo con Hernandarias. El mayor conglomerado de estas misiones de guaraníes se concentró en las regiones aledañas a los ríos Paraná y Uruguay.


Repito: La orden religiosa católica de la Compañía de Jesús  se hizo cargo de los aborígenes guaraníes y pueblos afines, con el objetivo de evangelizar a dichos pueblos.


Su nombre se extendía a sus estancias, con sus puestos, que hicieron posible las primeras producciones ganaderas y el desarrollo de su comercio de carne, yerba mate, cuero y en lana.


De sus treinta pueblos misioneros y sus estancias, quince se ubicaron en Argentina en las  actuales provincias de Misiones y Corrientes.
El río Quegua, fue la marca de su frontera Sur, donde aún quedan vestigios de la Gran estancia de Yapeyú, como la de San Juan, la más austral (Departamento de Paysandú, Uruguay).


Las misiones estructuraron una administración nacional y paternalista que gozó de privilegios políticos y condiciones de excepción para los indígenas que estaban eximidos del pago del tributo, la prestación del servicio personal y de la mita.

Factores que incidieron en la larga permanencia del sistema jesuita.


Los guaraníes si bien por naturaleza eran pacíficos también servían para la guerra pues los padres encargados de las misiones contaban con experiencia militar y los instruyeron para defenderse de los ataques de los bandeirantes que hacían correrías con el fin de apoderarse de riquezas y capturar indios para venderlos en los mercados de esclavos brasileros.


Esta situación obligó desde 1629 al traslado de los pueblos del Guayrá hacia el Oeste.


La actitud de los jesuitas hizo surgir conflictos con las autoridades españolas y Carlos III firmó su expulsión de América en 1767.


En efecto, las calumnias se multiplicaron, hábilmente manejadas por políticos de otros países, hasta que finalmente obtuvieron el fin deseado: mediante la Real Pragmática del 27 de febrero de 1767, Carlos III firmó la expulsión de la Compañía de Jesús de España y todos sus dominios.


Los Jesuitas, lejos de rebelarse ante esta injusta decisión, supieron acatarla con grandeza y mansedumbre.


En las reducciones, prepararon a sus guaraníes para el cambio que se iba a operar y los instaron a seguir con su sistema.
La orden fue impartida de noche con muchas precauciones para atenuar la conmoción social.


Las consecuencias han resultado especialmente dramáticas en las Misiones del Paraguay y noreste argentino, que corrieron el riesgo de desmoronarse.


Sometidas a nuevos administradores militares o religiosos, inexpertos y en algunos casos demasiados deshonestos, las misiones se fueron empobreciendo y despoblando. La naturaleza selvática se impuso al cabo de los años.


La administración de las misiones pasó a otras órdenes religiosas. Debido a ello, los indígenas no se adecuaron a los cambios y la mayoría de los pueblos comenzaron a decaer en forma acentuada desapareciendo otros como ocurrió con Cambay, población situada en las misiones occidentales en el Alto Uruguay.

ASUNCIÓN DEL CAMBAY
Nuestra Señora de la Asunción del Cambay o abreviadamente Asunción del Cambay, fue un efímero poblado que sirvió como capital de la provincia de Misiones en las Provincias Unidas del Río de la Plata.


Se hallaba a 30°8′00″S 57°40′00″O en la confluencia del río Miriñay con el río Uruguay en la actual departamento Monte Caseros, provincia de Corrientes en la República Argentina.


Fundación
La población surgió a causa de la destrucción de los pueblos misioneros del río Uruguay efectuada por el comandante militar portugués de Misiones, Francisco das Chagas Santos en enero de 1817 y la ocupación paraguaya de los pueblos situados al norte del río Aguapey, los que fueron destruidos en mayo del mismo año.
Tanto los paraguayos como los luso-brasileños, evacuaron la población guaraní hacia sus respectivos territorios, quedando casi despoblados, especialmente la actual provincia de Misiones.


En esas circunstancias, el guaraní Andresito Guazurarí, que era el “comandante general de Misiones” (cargo para el que había sido designado a fines de 1814 por el líder de la Liga de los Pueblos Libres, José Gervasio Artigas), fundó en marzo de 1817 en la barra del río Miriñay la nueva capital misionera: Nuestra Señora de la Asunción del Cambay.
A principios de mayo Guazurarí recuperó todo el territorio abandonado por portugueses y paraguayos y luego logró derrotar al español Francisco das Chagas Santos, quien había vuelto a invadir Misiones, en Apóstoles el 2 de julio de 1817.

Hechos históricos
El 6 de junio de 1819 Guazurarí fue derrotado en el combate de Itacurubí y prisionero el 24 de junio por los luso-brasileños,​ por lo que Misiones se quedó sin el comandante general, mientras que la permanencia de tropas misioneras anarquizadas en territorio correntino suscitaba continuos roces.


Para solucionar esto Artigas convocó a una reunión en Asunción del Cambay al gobernador de Corrientes Juan Bautista Méndez y los principales jefes guaraníes misioneros. Artigas dispuso que Méndez marchase a Asunción del Cambay con todas las tropas misioneras que estaban en la jurisdicción de Corrientes.


El 28 de agosto de 1819 Artigas llegó a Asunción del Cambay y el 21 de septiembre de ese mismo año se completó la llegada de jefes y tropas.


El 22 de septiembre Pantaleón Sotelo fue reconocido como comandante general interino de Misiones.


Como parte del Acuerdo de Asunción del Cambay se dispuso que las tropas guaraníes no regresaran a Corrientes y por orden de Artigas la zona bajo jurisdicción de Mandisoví y San Antonio del Salto Chico entre el río Mocoretá y el arroyo Yeruá pasó a tener un alcalde guaraní dependiente del cabildo de la provincia de Misiones en Asunción del Cambay y un comandante militar dependiente del gobernador de Entre Ríos.​


Durante la guerra entre Artigas y Ramírez el 15 de agosto de 1820 Artigas intentó ocupar Asunción del Cambay pero fue rechazado, mientras que Ramírez llegó la capital misionera, que estaba siendo sitiada por Artigas con 800 hombres.


Esta fue la última acción militar de Artigas, quien el 5 de septiembre de 1820, cruzó el río Paraná en Candelaria (Misiones), exiliándose en el Paraguay.


En Asunción del Cambay permaneció su corregidor Miguel Javier Ariyú y una parte de la población que había escapado de la destrucción de Yapeyú por los luso-brasileños.


El capitán criollo Nicolás Cabral fue designado comandante de Asunción del Cambay, la cual quedó despoblada y poco después desapareció.


​ A la caída de Ramírez, Félix de Aguirre logró ser reconocido como comandante de Misiones, situando su capital en el pueblo de San Miguel.


Desde 1827 el área en la que se hallaba Asunción del Cambay pasó a integrarse en la provincia de Corrientes, a la cual pertenece en la actualidad.

 

 

Bibliografía:
Zanellato Irma y Viñuela Noemí L.: “Historia de Instituciones políticas y sociales de América hasta 1810.” Editorial Kapeluz 1983.
Jorge Francisco Machón, "Batalla de Apóstoles y otros trabajos"
 El último combate militar de Andresito. Por Alejandro Larguía Avellaneda
 El Acuerdo de Asunción del Cambay
 Territorio Digital
 Misiones desde 1819 hasta 1870 Archivado el 20 de agosto de 2008 en Wayback Machine.
Machón, Jorge Francisco. "Batalla de Apóstoles y otros trabajos". Junta de Estudios Históricos, Sociales y Literarios de Jardín América.

 

Cambay. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde Baigorria hasta F. Ludueña, Parque Field.
Se le impuso ese nombre por D. N° 4762 del 16 de setiembre de 1977.
Recuerda a la población de ese nombre situada en las misiones occidentales en el Alto Uruguay.