CALLAO (MEJOR EXPRESADO EL CALLAO)

Al tiempo de estallar la guerra de la Independencia, el virreinato del Perú ocupaba un vastísimo espacio en el promedio de la América meridional que se extendía desde los 25°al sur del Ecuador hasta tocar las fronteras del Brasil entre el Pacífico y los Andes.

Lima era el epicentro de este imperio colonial fundada al pie de la cordillera occidental en un valle pintoresco donde no llovía jamás.

El Callao era su puerto marítimo y fue por siglos amo y señor del monopolio comercial. Considerándoselo por su prestigio como la capital de América del Sur.

Puerto inexpugnable y ciudad amurallada con su acrópolis o bastilla donde la raza blanca europea vivía con todos los atributos de una corte mientras los criollos, mestizos, mulatos y negros libertos no gozaban de los mismos privilegios.

En los momentos que en 1810 comenzó la emancipación de los países sudamericanos, la cabeza del virreinato del Perú era el general don José de Abascal, dotado de notable talento político y militar.

En tres oportunidades las naves patriotas de la Argentina y de Chile penetraron en la bahía del Callao para desafiar el fuego de sus terribles baterías.


En enero de 1816 el almirante Guillermo Brown, después de enarbolar la bandera argentina, trabó en combate en un acto de arrojo legendario.
En 1819 y 1820 el almirante Lord Tomás Alejandro Cochrane, con la enseña de Chile entró en la bahía y disparó andanadas sobre los castillos.


En 1821 el general San Martín al enterarse que las fuerzas que venían de las sierras se iban a juntar con las de la guarnición del Callao, como si estuviera jugando una gran partida de ajedrez con el general Canterac, le dice a Las Heras: Están perdidos. El Callao es nuestro…No tienen víveres para quince días. Los auxiliares de la sierra se los van a comer…Dentro de ocho días tendrán que rendirse o ensartarse en nuestras bayonetas…


San Martín, después de un análisis detenido sabía que el principal problema era el abastecimiento de víveres y cuando llegaran los hombres de Canterac sin recursos, deshechos y muertos de hambre devorarían todo en pocos días.


La situación se agravó porque había muchas familias refugiadas allí. Las deserciones en dos días se pasaron  a los independientes ocho oficiales y doscientos soldados.


La plaza del Callao que Canterac había ido a salvar estaba perdida y el general San Martín obtuvo una gran victoria, sin derramar una sola gota de sangre.
A poco de salir el general español debió rendirse y por resolución del Libertador, se retiran con los honores de reglamento.


El 21 de setiembre de 1821 se enarboló la bandera del Perú independiente en los castillos del Callao.

Sin embargo recién se logró la capitulación definitiva el 9 de diciembre de 1824, después de la batalla de Ayacucho, cuando el general Antonio de Sucre logró vencer al ejército del virrey de la Serna.

Desde ese momento la América era libre y todas las divisiones españolas fueron obligadas a deponer las armas.

 

 Bibliografía:

Uriburu, Dámaso: "Memorias". Biblioteca de Mayo. Tomo I. Buenos Aires 1960.

Mitre, Bartolomé: "Historia de San Martín y de la Emancipación sud - americana".4ta.edición. Buenos Aires, 1890.

 

Callao. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 100 Bis –1600-2600-6100, a la altura de Salta 2600; Av. Pellegrini 2600; Av. Córdoba 200 y Arijón2600.

Lleva ese nombre desde su apertura y se lo oficializó por Ord. 3 del año 1905.

Recuerda a la fortaleza del Callao, en el Perú, escenario de sucesos históricos durante la lucha por la libertad de ese país.