CALASANZ SAN JOSÉ DE (1556-1648)

Los historiadores Ricardo Piccirilli, Francisco R. Romay y Leoncio Gianello en el Diccionario Histórico Argentino. Tomo II acotan: “La ley 13.633 del Congreso de la Nación Argentina, sancionada el 30 de setiembre de 1949 bajo la presidencia de Juan Domingo Perón con fecha 24 de octubre de 1949 declara y reconoce a don José de Calasanz – a quien llama “fundador y maestro de pedagogos – como protector de las escuelas primarias y secundarias del Estado y establecimientos de enseñanza incorporados a los mismos”.


Además establece que el 27 de agosto de cada año, “fecha que rememora la muerte de este ilustre precursor se realice actos en las escuelas precitadas con la presencia del alumnado, en los cuales se ponga de manifiesto – manda la ley – la obra pedagógica realizada por este fundador y los beneficios sociales alcanzados con la instrucción y educación como consecuencia de su iniciativa creando las escuelas gratuitas al alcance del pueblo”.


Con anterioridad, el 13 de agosto de 1948 por las letras apostólicas Provindentissimus Deus, el papa Pío XII había proclamado a San José de Calasanz “celestial patrono de todas las escuelas populares cristianas del mundo”.


Nacido el 11 de setiembre de 1556, en Peralta de la Sal, Aragón (España) en el seno de un hogar de nobles don Pedro de Calasanz y doña María Gastón. Fue el último de ocho hermanos.7 Con doce años, José dejó su pueblo y marchó a estudiar a Estadilla, a unos 20 km de ahí.


Realizó sus estudios humanísticos en el colegio de los padres Trinitarios, una escuela de latín. José era un joven estudioso, responsable, generoso y con una gran simpatía personal, que le permitía tener muchos amigos entre sus compañeros de estudios.


Desde niño se entregó a la lectura de buenos libros y a la oración dedicándose a enseñar las primeras letras, a contar y a rezar a niños de menores recursos junto a un altar que había instalado en su casa.


Ya adolescente cursó Humanidades y estudios superiores en Lérida, Valencia y Alcalá.


Cuando cumplió los catorce años, José de Calasanz manifestó la decisión de hacerse sacerdote. Por disposición familiar seguiría la carrera de las armas hasta que persuadió a su padre que su verdadera vocación era consagrarse a Dios.

Su entrega, su generosidad, su anhelo por ayudar a los demás, iban unidos a una fuerte y vivencial fe en Dios, aumentada por el ejemplo y la educación recibida por parte de su familia. Cursó filosofía y derecho canónico en la Universidad de Lérida (1571-1576) y teología en la Universidad de Valencia (1578-1579) y en la de Alcalá de Henares.

Fue ordenado sacerdote en el 1583, a los 25 años. Aconsejado por el obispo de Urgel, Andrés Capilla, Calasanz viajó a Roma en 1591, donde trabajó como preceptor de la familia Colonna.1 Antes de cumplir los 6 años de su estancia en Roma, el río Tíber se desbordó provocando la más catastrófica inundación del siglo. Como resultado de esta hubo más de dos mil muertos, y centenares de familias quedaron sin techo ni alimentos. Calasanz, con gran integridad, trabajó infatigablemente en la operación de ayuda a los afectados.

Se integró en una cofradía (grupo de personas que se dedicaban a ayudar a los enfermo) y comienzó a recorrer los barrios afectados. Le impactó ver tantos niños sin escuela por falta de medios económicos y comenzó a idear la creación de una escuela gratuita abierta a todos los niños, especialmente a los más necesitados. Propuso su idea a las autoridades eclesiásticas y a gente cristiana rica. Sin embargo, todos la rechazaron.

Calasanz no se desanimó y decidió lanzarse solo a la aventura. Pidió una vieja sacristía en una parroquia de un barrio humilde de Roma, y así, en la parroquia de Santa Dorotea, comenzando en 1597 la primera escuela, donde se convirtió en director espiritual y docente de jóvenes y niños.


En 1597 abrió  su primera escuela popular y gratuita en el barrio romano del Transtébere y en 1600 obtuvo con sabiduría y prudencia el permiso papal para crear una institución religiosa de educadores.


Así nacieron las Escuelas Pías prescribiendo a sus discípulos una vida dedicada a la oración y a la práctica de los sacramentos.


De ahí en más se dedicó a la meteórica de levantar escuelas por todo el mundo bajo el nombre de congregación Paulina.


Acosado por el reumatismo y espasmos bronquiales falleció el 25 de agosto de 1648 a los 92 años de edad. Fue canonizado por Clemente XIII en 1767.   

    
Con firmeza de propósitos, humildad y sobre todo un amor sin límites se entregó a la penitencia y a la educación.

 

Bibliografía:
Sapiens. Enciclopedia Ilustrada de la Lengua Castellana. Tomo I.

 

San José de Calasanz. Avenida. Topografía:
Corre de E. a O. Desde 7.800 al 9.000 a la altura de Wilde al 1.000.
Carece de designación oficial.
Recuerda al creador de las Escuelas Pías.