CALANDRIA

La calandria o ruiseñor de América – nos clarifica Marcos Sastre en su obra “El tempe argentino”, pág. 59 – “es uno de los pájaros americanos que por la hermosura de sucanto ha arrebatado la admiración del mundo antiguo denominado por los naturalistas mismos burlón y políglota (que habla muchas lenguas).


Los argentinos le asignamos el nombre inapropiado de calandria porque no pertenece al género de esta alondra, sino al de los mirlos. Es el mismo pajarillo burlón de Luisiana (EE.UU), la tenca de Chile ya el cenzontlatole de México, nominado así por su poder de imitación que posee del canto de las demás aves y aún del grito de algunos cuadrúpedos.


Es el único pájaro del planeta que tiene el singular arte de acompañar su voz con movimientos llenos de gracia y de expresión.


La calandria como el picaflor, son aves típicamente americanas que recorren este vasto continente con su música y mímica con su intenso color ella y su vuelo atípico, él.


Nuestra calandria tiene una vestimenta parda y sin brillo. La parte superior de su cuerpo es de un color ceniciento oscuro, con listas blancas en las alas, unas manchas blancas sobre los ojos, figurando grandes cejas y su pecho es cenizoso y su vientre blanquesino.


Es difícil tenerla enjaulada porque su natural inquietud no le permite pararse pues hasta para cantar va saltando o revolando. Así privada de libertad muere consumida de tristeza.


Sin embargo es un ave en cierta forma sociable porque se acerca al hombre sin temerle complaciéndose en cantar en su presencia.


El ornitólogo Audubon se muestra verborrágico al expresarse sobre su canto: “No son las dulces consonancias de la flauta o del oboe las que escucho, sino las notas más armoniosas de la misma naturaleza, la suavidad de los tonos, la variedad y la gradación de las modulaciones, la extensión de la escala, lo brillante de la ejecución, todo aquí es sin rival. ¡ah! ¡ sin duda en el mundo no existe ave alguna dotada de todas las cualidades del rey del canto, de aquel que ha aprendido todo de la naturaleza, sí, todo!”.


Se entusiasma con su propia voz, y la acompaña con movimientos cadenciosos...   


Marcos Sastre en una de sus aventuras por el Paraná cuando la profusión de imágenes y sonidos desbordaron su espíritu, fue la calandria el polo atomizador de su entusiasmo expresándose así:


“Repentinamente despierta mi atención una música deliciosa que parecía resonar en todos los ámbitos del bosque... Era la calandria la ejecutora de aquel portento de melodías”.


... “A los hechizos de la música uníase la gracia incomparable de los movimientos del ave... Salían de garganta gorjeos vivos y sonoros, y al mismo tiempo remontaba con raudo vuelo describiendo círculos, y descendía con iguales giros para volver a subir sin cesar”.


...” Posada la calandria sobre la copa del mirto, nuevos acentos estrepitosos y brillantes llenan los espacios del bosque y el ave los acompaña con revuelos igualmente vivos y tumultosos, que son acaso la expresión de los transportes de su júbilo celebrando sus dichas y sus triunfos...”

 

Bibliografía:
Enunciada en el texto.

Calandria. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis al 199 Bis, a la altura de Junín al 2000, en el barrio Las Malvinas.
Se le dio ese nombre por Decr. N° 4666 del 16 de setiembre de 1977.


Recuerda la denominación del pájaro de melodioso canto, también conocido con el nombre de alondra que habita en la República Argentina y en el Uruguay.