CAFFERATA JUAN MANUEL (1852-1920)

¿Quién fue Juan Manuel Cafferata?

Su lápida sepulcral en una corta expresión resume su vida  “Amó la justicia y la verdad, sirvió a Dios y a la Patria”.


Fue una de esas personas que por los acusados perfiles de su personalidad, están llamadas a una actuación decisiva en momentos cruciales del espacio y tiempo en que les toca vivir.

 

Su padre, Juan Lorenzo Cafferata, procedente de Génova, se había radicado en Rosario hacia 1850 para dedicarse al comercio y tráfico fluvial,  aunque el niño Juan Manuel nació en Buenos Aires, el 1° de enero de 1852.


Estudió en el Colegio de la Inmaculada de la ciudad de Santa Fe, dirigido por los padres jesuitas, al que ingresó en 1863, cuando recién iniciaba su obra de progreso el célebre instituto.


 Incorporado más tarde a  la Escuela de erecho de la misma ciudad, pasó después a Córdoba, donde  en la Universidad de San Carlos recibió el título de doctor en jurisprudencia, rindiendo su tesis el 12 de setiembre de 1881 con la clasificación más sobresaliente.


Durante le época de estudiante fue Diputado provincial y miembro del Consejo municipal de aquella ciudad.


Regresó a su tierra adoptiva, Rosario, a fin de hacerse cargo de la Jefatura Política de la ciudad, la que ejerció  con indudable ecuanimidad.


Llamado a colaborar con los gobernadores Zaballa, Gálvez y Leiva, como Ministro de gobierno, demostró ser idóneo en la resolución de problemas sometidos a su consideración, lo que le valió ser designado gobernador el 7 de abril  de 1890 dirigiendo los destinos de Santa Fe hasta los primeros días del mes de agosto de 1893 renunciando   a   tal designación por motivos políticos.


Durante su administración se fundaron  17 colonias y se inauguraron múltiples escuelas primarias. Se creó el Colegio de Artes y Oficios (1890) a cargo de la orden salesiana, hoy Colegio San José de Rosario.


Su mayor desafío fue inaugurar oficialmente la Universidad de Santa Fe, proyectada durante el gobierno  de Gálvez.


Al hacerse cargo del P, E. Provincial  y no contando con recursos económicos para pagar sueldos atrasados emitió bonos por valor de tres millones y medio de pesos, sin autorización de la Legislatura, solucionando la indigente situación económica de sus empleados.


Renunció porque en aquellos momentos al producirse la revolución de 1893,  - alzamiento armado   protagonizado por la U. C. R. – la cual cuestionaba la legitimidad de las elecciones que lo habían llevado al poder. 


Ante la esterilidad de una resistencia que habría hecho derramar mucho más sangre de hermanos, según su postura, optó por abandonar sus funciones.


Deseoso de alejarse del teatro de los sucesos, se trasladó con su familia a la  Capital Federal, dignamente y seguro  de haber obrado con honradez.
Avatares de la fortuna deterioraron la fortuna de los Cafferata, a tal punto que sus hijos debieron trabajar de noche, para costear sus estudios  universitarios. Situación conocida  por sus adversarios que jamás dudaron de su honestidad e hidalguía.


 Falleció en Córdoba el 23 de setiembre de 1920, víctima de tuberculosis, enfermedad mortal por entonces, siendo sus restos trasladados y depositados en el cementerio del Salvador de nuestra ciudad.

 

Bibliografía:

Zinny,Antonio: “Historia de los gobernadores de las provincias argentinas.”Tomo II.

 

 Cafferata. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 200 al 4200-4400 al 4600-5300-5300, a la altura de Pellegrini 3400, Lamadrid 3400 y Córdoba 3400.

Se le impuso este nombre por D. 21 de mayo de 1889 y por Ord. 3 de 1905.

Recuerda al honorable gobernador de Santa Fe,  Juan Manuel Cafferata, (1852- 1920) desde 1890 a 1893.

       

Testimonios  del pasado sobre calle Cafferata
 Ana M. Rigotti e Isabel de San Vicente en “Rosario: progreso y esplendor del siglo XX.  Fascículo N°11 de “Historias de aquí a la vuelta” nos dicen:

“Rosario se asoma  a los primeros años de este siglo- se refieren al XX) teniendo ya bien definido su rol territorial: el “embudo” o puerto de salida de la producción de cereales de todas las colonias del sur santafesino, norte de Buenos Aires y oeste de Córdoba, y el punto de entrada de los productos manufacturados del exterior. Estas dos condiciones lo convierten a su en el enclave ferroviario más importante del país, en cuya construcción intervienen empresas cuyo capital es mayoritariamente de origen europeo”.


En efecto, el 10 de abril de 1890 se firma un contrato por el cual la provincia de Santa Fe transfiere toda la red de sus ferrocarriles santafesinos a la empresa Five Lille, Schneider y Cía.


Esa compañía francesa tendió en 1891, una línea desde la capital provincial hasta Rosario,  mientras otra de trocha angosta ingresaba al municipio desde el llamado Pueblo Alberdi por el eje del actual bulevar Rondeau. Como en el cruce con lo que más tarde sería avenida Sorrento, la vía tomaba hacia el oeste, se construyó allí otra estación conocida como Sorrento.


Luego, la misma empresa compró terrenos en calle Vera Mujica, entre Córdoba y Santa Fe, para instalar su terminal de cargas y de pasajeros – hoy Estación de ómnibus Mariano Moreno, cuyo frente de entrada es por calle Cafferata.

Su construcción demanda todo el año 1928 y se inaugura

hacia 1929 con la actual fisonomía en la cual predomina la

gran torre que por entonces era visible a la distancia.

                             Patio de la Madera
El arquitecto Bonacci explica en el artículo “Rosario desconocida “, 4 de abril de 2004: “Otro conjunto visual – urbano de importancia aparece  con la materialización del Patio de la Madera, que junto a la Terminal Mariano Moreno hace sentir su influencia  en la zona de inserción”.


 Según Mikielievich tomó ese nombre “Patio de la Madera” porque era depósito de los rollizos  de madera cortados en el denominado Chaco  santafesino, que los vagones transportaban  y volcaban en esa terminal de carga, anexa a la de pasajeros Santa Fe y Rosario de  la Compañía Fives Lilles establecida  en 1891, de trocha angosta. ( Hoy enfrente).