CACCIA SANTIAGO

Acota el escritor Alberto F. Urrutia en la  revista de la Sociedad de Historia  de Rosario, N° 10 del año 1965
“La personalidad de Caccia es tan interesante que parece fruto de la imaginación de un novelista. Joven bohemio, artífice, imbuido en las ideas liberales de la época, de espíritu aventurero, audaz, tiene que huir de Italia, su patria, como consecuencia de su intervención en uno de los tantos motines que los patriotas italianos realizan contra la dominación austríaca”.


Llegó a América en 1856, radicándose primero en Bs. As. aunque con la intención de probar suerte en Montevideo, lugar éste donde conoció a la mujer que sería su esposa.


De regreso a Argentina en Entre Ríos  es presentado al Gral. Urquiza quien reconociendo sus dotes artísticas lo nombraría  grabador del gobierno de la Confederación.


Decidió instalarse definitivamente  en la entonces ciudad de Rosario, abriendo su taller en la calle Córdoba frente a la plaza 25 de Mayo, mudándose luego a la calle Santa Fe N° 69 entre las de Comercio (hoy Laprida) y  Aduana (actualmente Maipú.)


A partir de 1862 comenzó a cincelar metales, y de sus manos salieron medallas, placas, palmas y coronas conmemorativas de cuanto hecho relevante acontecía en la ciudad.


Fue el primer medallista del interior del país y en 1863 acuñaría  la célebre medalla recordatoria del comienzo de los trabajos del Ferrocarril Central Argentino en su primer trayecto de Rosario a Córdoba.


Su  quehacer fue ininterrumpido cincelando medallas en homenaje a Carlos Casado del Alisal, con motivo de la inauguración  del monumento a la Independencia Argentina, del Palacio Municipal de Rosario y de la Capilla San José entre otras.


Podríamos enunciar un sinnúmero de piezas que aún se conservan en colecciones privadas mientras otras están expuestas en los museos de nuestra ciudad y Bs. As.


Este incansable luchador fundaría  la Sociedad de Artesanos, de la que se ocupó en un interesante trabajo el investigador histórico, don Juan Jorge Gschwind.


.Por entonces había llegado a Rosario, el fonógrafo y se escuchaba por doquier a las "Aídas", "Rigolettos" y "Lucías" lanzando desgarradoras quejas hasta  en los tabucos de los lustrabotas - nos cuenta Juan Alvarez en su "Historia de Rosario".


Caccia que percibirá el constante fluir de inmigrantes provenientes de su lejana patria se lanzaría  a la ardua tarea de crear sociedades o cajas mutuales (1868 – 1985) formando parte de la “Sociedad Italiana Unione e Benevolenza”, “Sociedad Italiana Garibaldi”, de la “Logia Masónica” a la que convirtió en “Hospital de sangre” y de la “Hermandad de la Cruz Roja”.


Jorge N. Ferrari dedicó un libro a su polifacética labor, expresando:


“Este italiano, íntimamente identificado con la Argentina, con sus costumbres y su idioma, que vivió sus inquietudes, sus penas, sus alegrías y sus glorias en uno de los períodos más trascendentales de su historia, debe ocupar, con justos títulos, un lugar destacado entre los iniciadores y propulsores de la industria y de la artesanía, de la educación y de la solidaridad”.


 Murió en Rosario, su patria de adopción y a la que supo querer, el 6 de mayo de 1917.

 

Bibliografía:
Enunciada dentro del texto.

Caccia. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 4.000 al 4.299 a la altura de Maestro Massa 300.
Se le impuso este nombre por D.  33.533 del 13 de diciembre de 1966.
Recuerda al consagrado grabador italiano Santiago Caccia.