CABRAL JUAN BAUTISTA, SARGENTO (1789 -1813)

El negro llegaba a América traído como mercancía comprable y vendible, a muy escaso precio convirtiéndose en herramienta de trabajo, sin voz ni voto en la definición de situaciones, obediente a su amo y doblegado muchas veces  al  látigo de capataces henchidos de una crueldad villana.


Al estallar el movimiento libertario del 25 de Mayo de 1810 y con las experiencias vividas durante las invasiones inglesas a pesar de no entender el cambio de gobierno y de banderías, Juan Bautista Cabral, como otros, abrigaron en su  espíritu la esperanza de no tener más dueño de sí mismo y sus descendientes.


San Martín, respetuoso de la gente de color, no dudó en alistar al negro en las filas de su ejército, tal vez con el propósito de insertarlo a una vida más digna, sin amos ni señores que se creían con derecho  a la compra y venta  intempestiva.


Recién se hicieron realidad sus aspiraciones de ser libres en la Magna Asamblea  de 1813 cuando decretaron “no más instrumentos de tortura, no más compra de esclavos, y sí a la libertad de vientres.”  


Poco lo que se conoce de la vida de Cabral. Se sabe que nació en la provincia de Corrientes, en el municipio de Saladas (en la localidad que hoy lleva su nombre) y que era hijo de José Jacinto Cabral, un indígena guaraní y la esclava de origen angoleño Carmen Robledo, ambos al servicio del estanciero Luis Cabral.


Cuando contaba con unos 23 años de edad se incorporó al ejército en un contingente reclutado por el gobernador de Corrientes, Toribio de Luzuriaga.
Enviado a Buenos Aires, ingresó en 1812 al Segundo escuadrón del recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo.


El moreno no tardó de ganarse el respeto de los enhiestos y blancos granaderos hacia su persona y la dignidad de la gente de color.

De acuerdo a la biografía que transmite Pastor Obligado, su diligencia y capacidad de mando le granjearon galones de cabo para diciembre de ese año, y de sargento al siguiente; la que recoge Bartolomé Mitre en su monumental Historia de San Martín y de la Emancipación Americana, por el contrario, lo hace soldado raso a la fecha del combate.

Independientemente de su grado, con dicho escuadrón marchó al mando de San Martín, combatiendo en San Lorenzo el 3 de febrero de1813.
En la acción la metralla hirió en el pecho al caballo del jefe, que cayó pesadamente a tierra apretando su pierna derecha en el fragor del combate.


El peligro en que se hallaba fue evitado por el puntano Juan Bautista Baigorria, quien mató de un lanzazo a un soldado realista que atacaba al General San Martín.


En el entrevero que se originó alrededor del jefe de los granaderos, el soldado Cabral ya herido de bala, se aproximó al coronel ayudándolo  a incorporarse, cuando al sacarlo de la comprometida situación en que se hallaba una bayoneta enemiga atravesó  su cuerpo, oyéndosele decir: ¡Viva la Patria! ¡Muero contento por haber batido a los enemigos!


 Fue sepultado cerca del pino histórico de San Lorenzo, donde se le erigió un epitafio que desapareció con el tiempo.


Desde el 26 de marzo de 1881, el presidente de la República Argentina General Don Julio Argentino Roca dispuso la creación de la Escuela para Cabos y Sargentos. A partir de esta fecha se fue desarrollando el perfil y la estirpe del Suboficial del Ejército Argentino sobre la base del ejemplo de lealtad a su jefe, heredado del Sargento JUAN BAUTISTA CABRAL.

En 1884 el director del Museo Histórico de Rosario, Adolfo P. Carranza, hizo colocar en el mismo sitio de la inhumación una placa de mármol de 100 x 70 cm, donde se grabó la leyenda: “A la memoria de Juan Bautista Cabral, muerto en la acción de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813-Su abnegación salvó la vida del Libertador San Martín”.

 

Bibliografía:

 Busaniche José Luis. Estampas del pasado. Solar – Hachette. Buenos Aires.1971.

Yaben Jacinto R: Efemérides sanmartinianas. Instituto Nacional Sanmartiniano. Buenos Aires.1978.

 

Cabral. Bajada. Topografía:

Corre de N. a S. en Urquiza al 900.

Se le impuso ese nombre por D.3 de julio de 1900.

Con anterioridad se llamó Bajada San Miguel.

 

                   Bajada San Miguel, después Bajada  Grande:
El arquitecto Bonacci en el artículo: “Rosario desconocida “del diario La Capital del 27 de julio de 2003 explica:   La Bajada Grande, hoy Sargento Cabral, litografiada en 1879 por el editor Fleury era de tierra, con importantes construcciones para la época.
En 1907 – 1908, Santiago Pinasco y Cía. construye el actual edificio en Sargento Cabral 36-54-56-72-74-98, que toma algunos metros por la subida de Urquiza. Sobre la bajada, en su parte central el coronamiento reza: “Casa fundada en 1850”.
Años después se instaló allí la firrma Rosenthal en el N°72 con entrada vehicular a un patio posterior y salida en Sargento Cabral, vecino a la Costanera. (...)Las galerías subterráneas de ese complejo comercial, pertenecieron en sus inicios a la firma Pinasco.