CABALLERO RICARDO DR. (1876 – 1963)

Nos dice Luis Echeverry: “Por raigambre, vocación y voluntad, fue un hombre de la tierra y de su comarca natal. Polifacético y criollo hasta la médula, de estatura mediana, contextura fuerte y mirada penetrante, su personalidad descolló en todo lo que abordó. Amigo de Leopoldo Lugones, Gustavo Matínez Zuviría y otros intelectuales de la época fue poeta y diáfano prosista, Traductor de Musset y Verlaine. Estudioso del griego antiguo, que leía y hablaba con fluidez, y de los autores clásicos. Médico, docente, indagador de la historia de impronta revisionista, revolucionario en 1905 y caudillo radical de toda la vida. Fue además hombre de Estado”.


Ricardo Caballero nació en 1876 en la localidad de Ballesteros, ubicada en el sur pampeano de la provincia de Córdoba. Criado en el seno de una familia de estancieros de linaje criollo, fue un hombre amante de su tierra y de su comarca natal.


Cursó sus estudios secundarios en la Escuela Normal de Paraná. Y una vez  recibido  de maestro normal, se trasladó a Córdoba donde estudió y se graduó de médico en 1902.


Hombre de acción que desde muy joven  adhirió al radicalismo. No se sentía vocero de una clase determinada porque desde niño había transitado dos mundos enfrentados y desiguales: uno era el mundo de sus mayores, arquetipo del gaucho en la vastedad de la pampa y el otro, producto del oleaje de la inmigración.


Dos mundos que debieron enfrentar décadas de gobiernos dominantes , hijos de familias predominantes – primates de la oligarquía, cargando apellidos que se creían dueños del país, agravando  poco a poco las dificultades de aquellos que menos tienen, sus desigualdades, sus frustraciones, sus  resentimientos y sus deformaciones.


Esos mundos están escritos en su bella prosa:”Páginas literarias del último caudillo”, recopilación de Andrés Ivern y Francisco J. Rojo.

Radicado en Rosario, organizó y dictó clases de Historia de las Doctrinas médicas en la Facultad de Medicina, donde también creó la biblioteca clásica de la Medicina insertando en ella como  donación, su biblioteca privada.


En 1905 participó de la revolución radical sofocada, continuando en el militando en la Unión Cívica Radical, hasta llegar   en 1912  a ser  electo vicegobernador de Santa Fe, acompañando en la fórmula a Manuel Menchaca y primer Gobernador electo en 1912, según la ley Sáenz Peña,  como también años después (1928) llegaría a ser  Jefe de policía de Rosario.

Ante todo, fue un hombre de realizaciones, un gran manipulador de multitudes y, en consecuencia sus actos  de gobierno no podían deslizarse en canales geométricos, sino correr a veces tumultuosamente entre riberas  sin mayor regularidad, como los cauces de los arroyos de su provincia.

Caballero, como político  sentía una profunda convicción por  reparar los daños que habían infligido los distintos gobiernos de turno a las masas desplazadas y descubrió  que en las filas del  radicalismo había muchos hombres limpios que por sus méritos y aptitudes podían servir al país, y sobre todo a aquellos  más necesitados de una vida digna.

 

Una vez derrotado su líder, Hipólito Irigoyen por el primer golpe de Estado en el país, el 6 de setiembre de 1930, continuó trabajando por el país, con la misma eficacia de su juventud y  sin haber perdido su enorme capacidad de construir: ejerció como presidente de la Caja Nacional de Ahorro Postal (1932 – 1936),  permaneciendo  en el Congreso de la Nación  como  diputado y senador nacional desde 1937 a 1943.

Ricardo Caballero, fue polifacético a ultranza, porque   también gustaba codearse con hombres no sólo de la política sino del arte. Al respecto agrega Etcheverry: “Amigo de Leopoldo Lugones, Gustavo Martínez Zuviría y otros intelectuales de la época, fue poeta y diáfano prosita, traductor de Musset y Verlaine, estudioso del griego antiguo, que leía con fluidez, y de los autores clásicos”.


Sus últimos años, ya alejado de la política, se abocó a la medicina y a la actividad académica, fundando el “Centro Argentinista Juan Manuel de Rosas de Estudios Históricos”, entidad que llegó a contar con más de treinta filiales en el sur de Santa Fe y de Córdoba, donde  dictó cursos y conferencias, impulsó publicaciones sobre temas de historia argentina y participó de la organización de peñas folklóricas.


Falleció en Hume, Rosario, el 16 de diciembre de 1963.

 

Bibliografía:

La establecida en el texto.

 

Caballero Ricardo Dr. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. a la altura de Avellaneda 5400, 200m.  al  norte de Arijón 5000.

Carece de denominación oficial.

Recuerda a Ricardo Caballero (1876 -  1963),  político y profesor de Historia de la Medicina  en la Facultad de Medicina de Rosario.