BURUCUÁ GRACIANA

A mediados del siglo XIX, Rosario presentaba en el plano educativo una realidad poco alentadora, pues la institución pública era dependiente del Municipio, correspondiéndole tal responsabilidad desde 1852. (Año en que Rosario fue declarada ciudad por el Gral. Justo José de Urquiza.


Los escasos ingresos y el rápido crecimiento de la población hacían difícil atender las escuelas de un sector tan vasto, puesto que no solo abarcaba el Municipio de Rosario, sino que se extendía a las poblaciones adyacentes hasta Villa Constitución.


Para 1867 funcionaban en las escuelas primarias, pero en general las niñas concurrían a las escuelas particulares para aprender a leer y a escribir, siendo escaso el número de preparadas en aritmética, materia común entre los varones.


La Municipalidad solventó hasta 1877 los estudios de alumnos en escuelas particulares.


En el año anterior se hubo reglamentado la educación en la provincia mediante una ley de la legislatura que creaba una inspección general y dos clases de escuelas comunes.


Graciana Burucuá fue una muchachita que nació en la segunda mitad del siglo XIX en la localidad de Rosario, y si bien, no conocemos mucho más sobre sus primeros años de vida, se puede afirmar que, como símbolo del gestante proceso de feminización de la docencia, cursó sus estudios de magisterio en la Escuela Normal N°1 “Dr. Nicolás Avellaneda”.


Graciana, una vez obtenido el título,  fue una docente cuyo nombre figura en congresos, conferencias, asociaciones, organización de proyectos y redacción de reglamentos.


Según sostuvo ella misma años después de graduarse: “El titulo de maestra normal modifico mi humildísimo hogar con reales aportes de bienestar y contento”.


El 3 de noviembre de 1940 el diario La Capital le dedico un extenso artículo bajo el titulo “iluminando inteligencias y acariciando almas”.


Una fotografía de su juventud acompaño esta información estableciendo  que su mayor preocupación era trabajar en instituciones de Rosario. Nunca se casó, por lo que se podría intuir que encontró obstáculos para compatibilizar la carrera docente con el matrimonio.  Aunque no podemos afirmar su vida personal basado en su propia historia.


Durante el año1981, Burucuá abrió una escuela en el centro de Rosario y cinco años más tarde, el gobierno provincial le confió la dirección de la Escuela Graduada Nº1, elevada luego al rango de Escuela Normal.


Graciana en un aniversario de la Escuela Normal de la que fue alumna recordaba:
“Mi pensamiento se vuelve a esos lejanos años, donde fui dichosa, sentada en sus sencillas bancas, guiada por la ilusión de llegar a ser algo (…) ¿Y cómo no he de reverenciar una y mil veces la acción bienhechora de mi escuela, si al discernirme el título de maestra normal, modificó mi humildísimo hogar, con reales aportes de bienestar y contenido” (Libro de OroEscuela Normal de Profesoras N°1 “Dr. Nicolás Avellaneda” 1938 203-204).


Cabe destacar que a su vez durante 60 años integró la Sociedad Damas de Beneficencia que fundó el Hospital de Caridad (actualmente Hospital Provincial), además de colaborar en la consolidación del Hogar del Huérfano.


Graciana desarrolló una multifacética  vida profesional e intelectual, hasta terminar  formando parte de una red de sociabilidad entre las cuales se encontraban importantes personajes del mundo de la educación y la cultura como ha sido Eudoro Díaz.


La ilustre docente falleció en su ciudad natal el 6 de enero de 1951.

 

 

 

Bibliografía:
Miguel Ángel de Marco, Patricia Pasquali y Patricia Ana Tica de Vitantonio. En Rosario: Política, cultura, economía y sociedad hasta 1916”. Editorial Fundación Banco de Bostón, mayo 1988.

Graciana Burucuá. Topografía:
El Honorable Concejo aún no ha decretado una arteria que honre su nombre dentro de la Nomenclatura rosarina.