BUNGE CARLOS OCTAVIO (1875 – 1918)

Más que un escritor imaginativo, fue un pensador profundo, de penetración sutil, que se revela tanto en la superficie como en el fondo de sus obras, algunas de las cuales ofrecen contradicciones, pero que analizadas, ganan calor humano en su contenido.
Carlos Octavio Bunge ha sido un escritor múltiple, que excursionó a través de diverso género hasta encontrarse a sí mismo, momento éste en que lo sorprende la muerte, cuando aún no había cumplido los cuarenta años de vida.
Hijo de una familia pudiente, pude desde su infancia gozar de una excelsa educación, que le permitió doctorarse en abogacía. Ya con el título obtuvo en el Colegio Nacional el cargo de profesor de Historia de América e Historia Argentina, donde se desempeñó brillantemente para luego ejercer la cátedra de Introducción al Derecho en la que se destacó como un notable erudito en jurisprudencia.
Entre las actividades que le apasionaban aparte de su labor jurídica, fue la de periodista dirigiendo la Revista Jurídica y colaborando en numerosas publicaciones del país, en las cuales su pluma fue intérprete de verdades sobrehumanas expresadas sin retaceos y sin temores.
En 1910 el gobierno de la Nación la incorporó a la magistratura como Procurado Fiscal de los tribunales, cargo que desempeñó hasta su muerte.
Bunge por encima de los egoísmo humanos tuvo la entereza en todos los momentos de su vida de luchar contra las injusticias y los abusos de la fuerza. Por eso su espíritu estaba abierto a todos las posibilidades que tendieran a elevar y a dignificar al hombre, dentro de un sentimiento de amor universal.
Julio de Alasi en su obra “Figuras y perfiles literarios y artísticos” declara: “Sabía Bunge que hay desigualdades entre los hombres. Desigualdades de raza, color, de religiones, de inteligencia y de conducta. Pero igualmente sabía, que el instinto del bien, de la verdad y de la belleza anidaba en el corazón de todos los hombres del universo, como un medio de redención humana”
Espíritu dotado de cualidades verdaderamente excepcionales, le permitieron cultivar todos los géneros literarios: poesía, novela, teatro, filosofía, historia y derecho.
Sus primeras obras aparecieron firmadas con el seudónimo de Hernán Prinns, las que fueron un volumen de versos titulado “Ensayos efímeros” y una novela con el nombre de “Mi amigo Luis”
Poco después edita un texto de Historia argentina a la que sigue “El liberalismo argentino” que fue su tesis doctoral. Completan esta labor creativa “Historia del derecho argentino”, “El derecho”, “Casos de derecho penal”, “La educación “ con prólogo de Miguel de Unamuno, editada en Madrid en 1902, “Filosofía e historia de la España moderna” y “Nuestra América” entre otras tantas.
Su labor pertinaz, le ganó la admiración de los más destacados escritores de su tiempo, que a pesar de despertar polémicas reconocían en carisma humana(la que abrió las puertas de la perdurabilidad)
Nunca hizo críticas destructivas, respetando las posturas ajenas, aunque éstas difieran de sus puntas de vista; y en sus elogios siempre se mostró ecuánime y sincero, respetando el esfuerzo ajeno sin herir susceptibilidades.
Celoso de su tiempo y enemigo de todo palabrerío inútil, huía de todo lo que fuera ruidos, para refugiarse con sus ideas en la quietud de su biblioteca, donde a los minutos les exigía como si fueran horas.
Bunge a pesar de su entereza espiritual, vivió siempre encadenado a un concepto trágico de la vida. Quizá este se debiera al triste final que le aguardaba en plena juventud. Conversando con su amigo Carlos Ibargusen, pocos días antes de morir le decía: “Sólo quisiera vivir, aunque sólo fuera dos años para corregir la mejor posible mi obra inédita, que contiene la mejor que he podido dar de mí mismo durante estos últimos años”
La obra de Carlos Bunge enaltece la cultura de América, porque está llena de enseñanzas instructivas, iluminando a su vez con luz propia la senda de nuestra cultura nacional
Fallecía este gran maestro en Buenos Aires el 22 de mayo de 1918.
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