BUENOS AIRES

El porqué de su nombre


Ricardo Levene en su Historia Argentina. Tomo 1. Pág.131, asevera: “Refiere un cronista que el primero de la tripulación de Don Pedro de Mendoza que saltó a tierra fue Sancho del Campo, el cual, vista la pureza del temple su calidad y frescura, dijo:” ¡Qué buenos aires son los de este suelo!” De donde se le quedó el nombre.

En América para una ordenada administración, la Corona  creó Virreinatos y Capitanías Generales.


Los primeros fueron: el de Nueva España, del Perú, de Nueva Granada y en 1776 se creó el  Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires e integrado por las gobernaciones del Río de la Plata, Córdoba del Tucumán, Paraguay y el Alto Perú.


En los tiempos prehispánicos, el territorio de la futura ciudad era parte de la llanura pampeana, sin árboles y cubierta de pastos. Se destacaban algunos cursos de agua, los arroyos Medrano y Maldonado entre otros, que formaban pequeñas hondonadas. La población indígena se dedicaba a la caza de venados y ñandúes.


Los pueblos originarios pertenecían a la etnia tehuelche, nómades ubicados sobre la ribera meridional; y querandíes, cuyo territorio llegaba hasta el río Samborombón.


En la otra costa del río, en lo que hoy es Uruguay, se ubicaban los charrúas, que cazaban en las llanuras herbosas.


 Estos  pueblos desconocían el río, y por lo tanto no se conocían entre ellos, pero más tarde previo al laberinto de la ciudad se encontraba el laberinto de ríos, arroyos y canales del delta del Paraná, que con el correr del tiempo iba formando nuevas islas y otras se desintegraban.


En esa geografía se encontraba otra etnia: los guaraníes, que se dedicaban a la pesca.


Según Jorge Luis Borges, Buenos Aires no contó como otras ciudades del Nuevo Mundo con una identidad indígena, sino que debió  aglutinar distintas etnias.


La ciudad de Buenos Aires tuvo dos fundaciones. La primera en 1535 cuando la expedición de Pedro de Mendoza alcanzó las orillas del Río de la Plata y fundó el fuerte del Buen Ayre, que sería  abandonado en 1541   ante el no arribo  de  barcos que debían proveer de alimento a la población. El fuerte   fue   destruido en  ese año por los propios habitantes, a raíz también de las constantes  hordas  indígenas  y el canibalismo tanto de los originarios como de los hispánicos.


Antes de tales circunstancias, más el ataque de los indios, se agregaría la enfermedad del fundador que había minado su cuerpo, partiendo para España el 23 de abril de 1537, ni bien había fundado el fuerte del Buen Aire .Falleció en altamar, dos meses después.

 

Pasaron casi cuarenta años, y un día de 1580, el fundador de Santa Fe, don Juan de Garay persiguiendo su teoría “que era necesario abrir puertas a la Tierra”, además atento al reclamo del Alto Perú, el 11 de junio plantó más al Norte del fuerte de Mendoza, el rollo de una nueva fundación, llamándola Puerto y ciudad Trinidad de la Santa María de Buenos Aires. Convencido estaba Garay, de que "abría puertas a la tierra",
En ese siglo XVI, Buenos Aires era menos que un monótono y precario villorio, que debió transcurrir algunas centurias para que alcanzar los mil habitantes.

 

Por entonces comercialmente el Río de la Plata no existía para el comercio entre España y América del Sur, pues sólo consistía en unir Lima con los puertos españoles navegando principalmente por el Pacífico.

 

Nos preguntamos ¿por qué harían un itinerario tan largo pasando por el Estrecho de Magallanes, debiendo sortear el acecho de corsarios ingleses y portugueses? Muy simple: en el Perú los barcos vendían completamente su carga y de allí regresaban abarrotados de oro y plata.

La fundación del Sacramento - hoy Colonia, Uruguay - bastión portugués en la ribera norte del Mar Dulce de Solís, simplificó el comercio de los porteños que cruzaban el río y hacían compras de mercaderías de gran magnitud; más sin proponérselo los lusitanos dieron una nueva vida al oscuro puerto, que contrabandistas ingleses, franceses y holandeses que se aventuraban hasta la vista de la ciudad.

 

Clarifica el historiador Felipe Pigna: “La primavera de 1778 invadía Buenos Aires trayendo vientos renovados al Río de la Plata la llegada de la real Cédula española del ilustrado rey Borbón Carlos III, el 27 de octubre de 1777”.

El historiador Ricardo Zorraquín Becú ratifica el mismo hecho, con referencia a la importancia geopolítica que España diera a e Buenos Aires, con el título de: Intuición y consecuencias:

 

"En 1776, al crear el Virreinato del Río el rey Carlos III de España de la Plata procedería con un exacto conocimiento geográfico y una genial intuición de las necesidades regionales al designar como capital a Buenos Aires, ciudad que se distinguía por su vocación mercantil. (...)

 

Esta creación era el reconocimiento de la importancia económica y militar de Buenos Aires, que la convertía así en el eje alrededor del cual iba a girar en lo sucesivo la historia del país.

 

Puerto único de entrada ( con excepción de la Banda Oriental), sede de las autoridades políticas superiores, centro militar para la lucha contra el enemigo portugués o contra los peligros marítimos, dotada de un creciente poderío económico, Buenos Aires tenía forzosamente que asumir la dirección de todos estos territorios que constituían su vastísimo "hinterland". Y logró así, casi de inmediato, la posesión de tres instrumentos con los cuales iba a dirigir y luego a dominar el desarrollo del inmenso conjunto: el político, el militar y el económico.”

 

Seguidamente por real cédula nombró el 26 de de junio de 1778, virrey de Buenos Aires, a un hombre de sesenta años, que acumulaba una larga carrera militar y profundas condiciones de estadista.

 

Una de sus primeras medidas fue establecer el Reglamento de Comercio que habilitó al puerto de Buenos Aires a traficar legalmente con otros 39 de España, América y Filipinas.

 

 

Bibliografía:

Taffetani Oscar: "Puerto de Buenos Aires. Retrato de un villano" Revista Nueva. Año 1994.

Vilardi Julián A: " "Puerto de Buenos Aires, ciudad de la Santísima Trinidad". Revista Postas Argentinas. Año 1992.

 

Buenos Aires. Calle. Topografía:

Corre  de N. a S. desde 500 hasta 6500 a la altura de Av. Pellegrini 700; Bv. Seguí 700; Av. Arijón 700.

Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.

Recuerda a la Capital Federal de nuestro país.

Con anterioridad se  denominó calle Real.