BUENOS AIRES

Pocas ciudades pueden tener el raro privilegio de haber sido fundadas, como Buenos Aires, dos veces.


Una vez nuestra Capital Federal tuvo su origen el día que don Pedro de Mendoza y su tripulación  pusieron  el pie en la margen sur del Plata cuando sólo existían unos palos parados y una casa de piedra sobre un islote del río,  con el objeto de depositar  el cargamento que habían vaciado del galeón "Santa María", del comerciante León Poncaldo que iba camino al Perú. 


En realidad don Pedro de Mendoza no instituyó una ciudad, sino un puerto  - porque según las leyes de la Corona no podía ser ciudad aquella que no tuviera Cabildo y  el primitivo poblado no lo tenía. Por lo tanto la primera     fundación de Nuestra Señora del Buen Aire la ejecutó don Pedro de Mendoza el día 3 de febrero de 1536. (Posiblemente  el lugar que actualmente es el parque de Lezama, que es la parte alta y no en los terrenos bajos del Riachuelo.)

Ricardo Levene en su Historia Argentina. Tomo 1. Pág.131, asevera: “Refiere un cronista que el primero que saltó a tierra fue Sancho del Campo, el cual, vista la pureza del temple su calidad y frescura, dijo:” ¡Qué buenos aires  son los de este suelo!” De donde se le quedó el nombre.

Don Pedro de Mendoza, primer fundador era un linajudo descendiente de duques y marqueses, cardenales y arzobispos se hubo  clavado en Buenos Aires a pesar de la soledad en torno, indios errantes y hostiles, campos pobres, con escasos animales para alimentar y corrientes de agua muy separadas. Esperaba a la nao en que venía Alonso Cabrera, la cual había torcido inexplicablemente el rumbo hacia Santo Domingo.


Se supo después que Cabrera habría enloquecido y abandonado el armado viaje al Río de la Plata, en cuya  nave estaban embarcadas  provisiones, muchas armas y muchos elementos que harían falta para subsistir dentro del predio a fundar.


Aconteció que llegaron aquellos bravíos conquistadores a tal punto la necesidad y la miseria, que llegaron a comer ratas, ratones,  culebras y  sabandijas para  remediar  la desesperante  hambruna.


 Los historiadores coinciden en establecer esa fecha como primera fundación.


Así sumadas tales circunstancias,  más el ataque de los indios, se  agregaría   la enfermedad del fundador que había minado su cuerpo, partiendo para   España el 23 de abril de 1537.Falleció en  altamar, dos meses después.


Pasaron  casi cuarenta años,  y  un día  de 1580, el fundador  de Santa Fe, don Juan de Garay persiguiendo su teoría “que era necesario abrir puertas a la Tierra”, además atento al reclamo del Alto Perú,  el 11 de junio plantó  más al norte del fuerte de Mendoza, el rollo de una nueva fundación, llamándola  Puerto y  ciudad Trinidad de la Santa María de  Buenos Aires. Convencido estaba Garay, de que "abría puertas a la tierra",
En  ese siglo XVI,  Buenos Aires era menos que un monótono y precario  villorio, que debió transcurrir algunas  centurias para que alcanzar los mil habitantes.


Por entonces comercialmente  el Río de la Plata no existía para el comercio entre España y América del Sur,  pues sólo consistía en unir Lima con los puertos españoles navegando principalmente por el Pacífico.


Nos preguntamos ¿por qué harían un itinerario tan largo pasando por el Estrecho de Magallanes, debiendo sortear el acecho de corsarios ingleses y portugueses? Muy simple: en el Perú los barcos  vendían completamente  su carga y de allí regresaban abarrotados de oro y plata.

La fundación del Sacramento - hoy Colonia, Uruguay -  bastión portugués en la ribera norte del Mar Dulce de Solís, simplificó  el comercio de los porteños que cruzaban el río y hacían compras  de mercaderías de gran magnitud; más sin proponérselo los lusitanos dieron  una nueva vida al oscuro puerto, que contrabandistas ingleses, franceses y holandeses que se aventuraban hasta la vista de la ciudad.


Clarifica   el historiador Felipe Pigna: “La primavera de 1778 invadía Buenos Aires trayendo vientos renovados al Río de la Plata la llegada de la real Cédula española del ilustrado rey Borbón Carlos III, el 27 de octubre de 1777”.

El historiador Ricardo Zorraquín Becú ratifica el mismo hecho, con referencia a la importancia geopolítica que  España diera a e Buenos Aires, con el título de: Intuición y consecuencias:  


"En 1776, al crear el Virreinato del Río el rey Carlos III de España de la Plata procedería  con un exacto conocimiento geográfico y una genial intuición de las necesidades regionales al designar  como capital a Buenos Aires, ciudad que se distinguía  por su vocación mercantil. (...)


Esta creación era el reconocimiento de la importancia económica y militar de Buenos Aires,  que la  convertía así en el eje alrededor del cual iba a girar en lo sucesivo la historia del país.


Puerto único de entrada  ( con excepción de la Banda Oriental), sede de las autoridades políticas superiores, centro militar para la lucha contra el enemigo portugués o contra los peligros marítimos, dotada de un creciente poderío económico, Buenos Aires tenía forzosamente que asumir la dirección de todos estos territorios que constituían su vastísimo "hinterland". Y logró así, casi de inmediato, la posesión de tres instrumentos con los cuales iba a dirigir y luego a dominar el desarrollo del inmenso conjunto: el político, el militar y el económico.”


Seguidamente por real cédula  nombró el 26 de de junio de 1778, virrey de Buenos Aires, a un hombre de sesenta años, que acumulaba una larga carrera militar y profundas condiciones de estadista.


Una de sus primeras medidas fue establecer el Reglamento de Comercio que habilitó al puerto de Buenos Aires a traficar legalmente con otros 39 de España, América y Filipinas.

 

Bibliografía:

Taffetani Oscar: "Puerto de Buenos Aires. Retrato de un villano" Revista Nueva. Año 1994.

Vilardi Julián A: " "Puerto de Buenos Aires, ciudad de la Santísima Trinidad". Revista Postas Argentinas. Año 1992.

 

Buenos Aires. Calle. Topografía:

Corre  de N. a S. desde 500 hasta 6500 a la altura de Av. Pellegrini 700; Bv. Seguí 700; Av. Arijón 700.

Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.

Recuerda a la Capital Federal de nuestro país.

Con anterioridad se  denominó calle Real.