BUCHANÁN HUGO (1883-1946)

El acceso al agua potable es considerado en la actualidad un derecho inalienable y constitutivo de los derechos de ciudadanía.


Aun antes de estar consignado por escrito, el acceso al agua potable estuvo asociado al disfrute de la ciudadanía y como todos los otros derechos, cuenta con una larga tradición de luchas que los hicieron posibles.


Es claro que estos derechos no fueron consolidados de una vez y para siempre desde los orígenes de la “Argentina moderna”.


 Por el contrario, si bien hubo razones sanitarias y económicas que impulsaron la extensión de las redes de agua potable, también es cierto que a determinados sectores sociales estas mejoras le llegaron mediadas por su situación de clase.


Entonces, o los servicios llegaban tarde (o no llegaban) o lo hacían en malas condiciones, o en algunos casos, como el que nos ocupa, los precios eran diferenciales.


El objetivo principal de este trabajo es describir y contextualizar algunos de los discursos referidos al derecho al agua que se hicieron públicos durante el conflicto por el precio del agua que se desató en algunos barrios de la ciudad de Rosario durante los años 1931 y 1932.


Si bien la incidencia estadística de los casos involucrados en este conflicto puede ser considerada irrelevante (las fuentes más alcistas hablan de unos 1000 hogares, para una población de medio millón de habitantes) resulta de gran interés analizar de qué manera el estallido de este conflicto inició una serie de debates relativos a la provisión de agua potable en la ciudad de Rosario.


A partir de estos sucesos la mayoría de los medios periodísticos de la ciudad se hicieron eco de los reclamos del movimiento vecinalista que inició y sostuvo el reclamo. Como es obvio, el conflicto obligó a buena parte de los participantes de la esfera pública a tomar partido en los debates.


Es muy interesante analizar hasta qué punto, ya en la década del ‘30, el acceso al agua es pensado por la opinión pública como un “bien público”, al que todos tienen que poder acceder (puedan pagarlo o no) más allá de la ideología liberal que aceptaba como “natural” el carácter de mercancía de cualquier bien.


Intentaremos reconstruir un capítulo de la evolución del agua potable para convertirse en alguno de los elementos que componían las atribuciones de la “ciudadanía”, en la turbulenta Rosario de los años 30 del siglo pasado.


La ciudad de Rosario dispuso de una gestión privada del agua desde 1882.


En 1919 se incorporaron al municipio urbano algunas poblaciones, cuya provisión de agua fue adjudicada en 1924 con tarifas diferentes al resto de la ciudad.


En 1931 los habitantes de esos barrios comienzan una protesta exigiendo iguales condiciones que el resto de los habitantes de la ciudad. Pese a que afectó a relativamente pocas familias, el debate obtuvo amplia repercusión en la prensa local y nacional, activando al incipiente movimiento vecinalista de la ciudad.


El municipio formará una Comisión Investigadora que emite un informe poco favorable a la Compañía y pone en evidencia las fallas del control municipal (aunque el contrato la habilitaba). Así, las vecinales dirigirán sus críticas tanto a la Compañía como al poder municipal.


Se analizan algunos de los debates de la coyuntura julio/1931-enero/1932 donde se aprecia la forma en que se percibía el acceso al agua como parte de los derechos ciudadanos en el contexto de un espacio urbano en expansión y cuyas reglas y límites no siempre está sometido a un estricto control por parte de las autoridades municipales.


Patrimonio histórico
La Casa del Agua está instalada en un antiguo chalet estilo inglés de gran valor arquitectónico, ubicado sobre las barrancas del río Paraná, dentro de la Planta Potabilizadora de Aguas Santafesinas SA, en barrio Lisandro de la Torre, en Rosario.


El chalet integra el conjunto de edificios fundacionales del sistema de agua potable en la ciudad, de fines del siglo XIX, cuando la explotación del servicio estaba a cargo de la empresa británica Rosario Water Works Company Ltd. Su destino original era servir de vivienda para directivos de dicha compañía.


El chalet fue diseñado por el ingeniero inglés Hugo Buchanan, nacido en Escocia, que se residió en Rosario.


Fue gerente de la Compañía de Aguas Corrientes y Obras de Salubridad de Rosario.

 


Bibliografia:
Extraída de la pág. Santa Fe Avanza.


Buchanán. Calle. Topografía:
Corre de (E-O) Álvarez Thomas 3500.
Se le impuso ese nombre bajo O. 7.184
Recuerda a Hugo Buchanán: Ingeniero nacido en Escocia, residente de Rosario. Fue gerente de la Compañía de Aguas Corrientes y Obras de Salubridad de Rosario.

 

NOTA CURIOSA PARA LOS ROSARINOS
Visitas educativas
La Casa del Agua es un espacio de aprendizaje, juego, promoción cultural y de encuentro con la naturaleza. En síntesis, un lugar donde se comprenda la importancia del agua como recurso natural patrimonio de todos.

Dicha institución se encuentra ubicada entre las calles E. Echeverría y Liniers Bis 602.

casa_del_agua.html


Los ejes temáticos que se desarrollan en cada visita pasan por:
1) El agua es la sustancia líquida, transparente, inodora, incolora e insípida, fundamental para el desarrollo de la vida en la Tierra.


2) El agua en la naturaleza: distribución en el planeta, ciclo del agua, equilibrio ecológico.


3) La relación del hombre con el agua: su presencia en los diferentes aspectos de la vida humana, usos y funciones.


La recorrida continúa en un sector de carteles participativos, construidos con dispositivos lúdicos, de lo general a lo particular: el agua en el mundo; el ciclo del agua; el agua en la ciudad que debemos usarla con raciocinio y el agua en nuestro cuerpo.


El siguiente paso de las delegaciones escolares es por una fuente circular, en cuyo fondo están escritos los distintos nombres dados al agua por los pueblos originarios. Allí se repasan rituales, mitos y festividades vinculadas al agua y su relación con diferentes culturas.

casa.html Muestra de una visita guiada.