BUCEO (Batalla naval librada el 16 de mayo de 1814)

El Puerto del Buceo es una pequeña bahía en la costa de Montevideo.
Está ubicado en un extremo del barrio del Buceo, cerca de Pocitos.

 En julio de 1752, el navío “Nuestra Señora de la Luz” se fue a pique con ciento cincuenta pasajeros y más de un millón de pesos en monedas de oro y plata (unos siete millones de dólares de hoy).

Un equipo de buzos cuidadosamente vigilado logró recobrar casi todo el tesoro, a cambio de un tres por ciento de lo arrancado al mar y una abundante provisión de aguardiente.

Los doblones no obstante, siguieron abultando por década los bolsillos de aventureros solitarios y encendiendo fantasías hasta bien entrado el siglo XIX.

La playa desde donde partían todos esos cazadores de tesoros recibió el nombre de “Buceo de la Luz” con el tiempo le quedó simplemente Buceo.

En 1814  en las mediaciones de esta playa se realizó una batalla entre las fuerzas realistas y las comandadas por Guillermo Brown, en el marco del sitio de Montevideo, resultando vencedora la escuadra patriótica.

La Batalla naval del Buceo, parte de la Campaña Naval de 1814, se desarrolló entre el 14 y 17 de mayo de 1814 y enfrentó a la flota española al mando del Comandante del Apostadero de Montevideo el capitán de navío Miguel de la Sierra y la fulminante escuadrilla formada por el gobierno revolucionario de Buenos Aires que comandaba Guillermo Brown.

Dicha batalla se libró en el Puerto del Buceo ubicado actualmente en Montevideo, resultando una  completa victoria para el gobierno revolucionario bonaerense y el cercano fin de la dominación española sobre la totalidad de la Provincia Oriental (Actual territorio de Uruguay).

 

La flota de guerra realista que se encontraba en Montevideo, había sido siempre superior a las fuerzas navales porteñas, pero había comenzado, por entonces, a sufrir quebrantos.

A excepción de la división ligera de Romarate y del queche Hiena (que había sido recién acondicionado tras su captura por los españoles en el Río Negro) no había en Montevideo una verdadera escuadra.

Las unidades nominadas como corbetas eran auténticas barcas carentes  de todo y peor era aún el caso de las fragatas mercantes.

La mayoría de los tripulantes de la supuesta escuadra española, jamás habían pisado barco alguno, teniendo que luchar contra los barcos insurgentes en su primer día de mar.

La nueva flotilla bonaerense, organizada a merced de los esfuerzos del ministro de Hacienda, don Juan Larrea y al auxilio pecuniario del norteamericano Guillermo Pío White, cuyo jefe era el irlandés Guillermo Brown, iba en cambio creciendo en poderío y eficacia.

 

En el mes de marzo, Brown fracasó en el primer encuentro frente a la Isla Martín García, con el capitán español Jacinto de Romarate, pero éste no pudo sacar provecho de la victoria por falta de recursos (ausencia de pólvora y balas), mientras que Brown en una maniobra audaz e inesperada volvió  al ataque y, en un rápido desembarco recuperó  la isla, forzando a  la división de Romarate a internarse en el Río Uruguay separándolo de la fuerza de Montevideo.

Los insurgentes perdieron en este encuentro una goleta varada en la propia isla y la fragata Hércules que también varó (aunque pudo retirarse) fue duramente atacada a metralla por los buques españoles y por una batería en tierra que había realizado desembarcando cañones.
La Hércules sufrió unas 100 bajas entre muertos y heridos.

Unas gestiones de Fernando Otorgués, hicieron que las naves regentistas zarparan desde Montevideo rumbo a Soriano, por lo cual dejaban a Montevideo desprotegida ante cualquier ataque naval, lo que aprovechó Guillermo Brown para bloquear el puerto de Montevideo el 20 de abril, dejando a la plaza desabastecida tanto por tierra como por mar.
Luego de eso, la escuadra regentista que se encontraba rumbo a Soriano, se enteró del bloqueo por parte de Brown, y no vaciló en volver a Montevideo, para presentar batalla a las fuerzas patriotas.

El 14 de mayo regresaron los realistas al Puerto de Montevideo, pero si bien el número de navíos era parejo, los hispánicos carecían desde hacía tiempo de tripulantes y oficiales bien entrenados, debiendo proceder a la leva de prisioneros, soldados o ciudadanos en general sin ningún entrenamiento marinero.

Mientras que el Cabildo de Montevideo era de la opinión de presentar batalla, los comandantes militares en su mayoría eran contrarios, dando como justificación lo antes expuesto. Finalmente una votación decidió la salida.

Sin Romarate, con mucho su mejor comandante por táctica y valor, debía tomar el mando el capitán de fragata José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, responsable del Tercer bombardeo de Buenos Aires (1812) y quien no comprometiera apoyo alguno a Romarate por temor a enfrentar a Brown.

No obstante Primo de Rivera dio constante parte de enfermo para excusarse por lo que el mismo Comandante del Apostadero debió hacerse cargo tanto de la instrucción como de la operación.

La sitiada población de Montevideo siguió parte del combate desde las azoteas.

Los revolucionarios bloqueaban el puerto de Montevideo cuando fueron atacados por los españoles. Brown ordenó retirarse hacia el Buceo para eludir el fuego de artillería de los sitiados, y presentó batalla, navegando hacia el Este.

Brown, quien dirigió gran parte del combate herido en una pierna por el retroceso de un cañón, consiguió capturar un bergantín y dos corbetas enemigas y forzar la huida de los restantes barcos.

El día 17 por la mañana entró al puerto de Montevideo, en precipitada fuga, la corbeta Mercurio, perseguida por el buque insignia de Brown, el Hércules.

Según explica Brown, la escuadra que zarpó del puerto montevideano era superior a la suya y por ello se propuso “no empeñar inmediatamente la acción, sino darla a una distancia regular de Montevideo”.

Lo consiguió con muy pocas perdidas por medio de “un falso ataque que sostuvo principalmente la fragata Hércules”.

Luego explicita Brown en el parte: “Primo de Rivera (almirante español), prevalecido de pequeñas ventajas iniciales, hizo rumbo al Este, y “como por la tarde cambiase el viento, me hallé en proposición de cortarle su retirada a la que se manifiesta muy inclinado”.

“El queche Hiena, que estaba a la cabeza de la escuadra estuvo al tiro de fusil de la Hércules, más aprovechándose de su mando, después de haber recibido dos andadas a metralla de bala, se largó y separo de sus compañeros. En él se descubrirá el distintivo del Jefe, y no obstante eso, se complacía en huir”

En declaraciones posteriores durante el juicio seguido en España a los marinos (exceptuado Romarate), la defensa del capitán de navío José de Posadas, segundo de Sierra en los hechos del Buceo indicó que él abandonó al Hiena por no haber entendido las señales del insignia para que el resto de la escuadra siguiera su estela al sur del banco Inglés, rompiendo contacto con el enemigo.

Efectivamente, los realistas carecían entre otras cosas de un sistema de señales y por ende de una eficaz directiva táctica, por lo que es factible que la retirada de Sierra no fuera en principio por cobardía sino por una decisión de retirarse no comprendida por su flota, lo que no obsta que volviera sobre la marcha al no verse acompañado.

La Batalla culminó con 500 realistas capturados, más los muertos en batalla y 2 barcos quemados más los 3 capturados.

La victoria de Buceo dejó a las autoridades coloniales de Montevideo totalmente aisladas y sin posibilidades de abastecerse. La rendición era inevitable.

 

Bibliografía:
Carranza, Ángel Justiniano, Campañas Navales de la República Argentina, Volumen I - Tomos 1 y 2, Secretaria de Estado de Marina, 1962.
Carranza, Ángel Justiniano: Campañas Navales de la República Argentina, Volumen III - Notas a los Tomos 1 y 2, Secretaria de Estado de Marina, 1962.

Buceo. Pasaje.Topografía:
Corre de N. a S. desde 4100 hasta 4299, a la altura de Centeno 3500.
Se le impuso ese nombre por D. 24563 del año 1960.
Recuerda al combate que tuvo lugar frente al puerto de Montevideo.