BRANDSEN FEDERICO, Coronel (1785 – 1827)

Fueron vidas coincidentes con el Coronel Crámer, por haber nacido en Europa y haber servido ambos en los ejércitos de Napoleón y San Martín; parisinos de origen judíos que después de la derrota de Waterloo encaminaron su destino hacia nuestra patria incorporándose al Ejército de los Antes.
Brandsen había nacido a orillas del Sena, el 28 de noviembre de 1785, en la gran capital del mundo latino, en una época turbulenta ( La Revolución Fran cesa) en la vida de la humanidad; cuando Europa se había convertido en un vasto campamento y teatro de episodios insólitos, propio tan sólo de luchas homéricas.
Fue anotado como Carlos Luis Federico, aunque se lo conoció por su tercer nombre que era el que empleaba en todo acto.
De origen noble, se educó en el Liceo Imperial y en ese ambiente propicio para el heroísmo, se incorporó en 1811 a las filas de Napoleón con alférez.
Conoció el fragor de las batallas y vivió días sin sol en las tremendas lides, siempre impávido, siempre inaccesible al desaliento y a las sugestiones de la humana fragilidad.
Napoleón necesitaba héroes, necesitaba titanes, y Brandsen fue uno de los escogidos, por ello en 1813 fue ascendido a teniente de caballería y por su brillante actuación obtuvo el precipitado ascenso a teniente y ayudante de campo del emperador Napoleón, ostentando en el pecho la cruz de la Legión de Honor.
Fue destinado al ejército de Italia y luego volvió a Francia.
Después de la caída del Gran Corso, Brandsen lejos de sufrir quebrantos, soñaba con nuevos campos donde asentar su prestigio y su fama de inmortal, y coincidentemente conoció en París a Bernardino Rivadavia, quien lo invitaría a Buenos Aires.
Arribado a nuestra patria se incorporó con el grado de capitán de caballería al Ejército de los Andes, donde los laureles que habían coronado su frente reverdecieron en Maipú y Cancha Rayada. Se batió en Bío Bío para luego integrar la expedición que liberó al Perú.
Brandsen se encontró en la ocupación de Lima, asistiendo a la solemne declaración de la Independencia del Perú.
Su alma de fuego, su arrojo temerario, su firmeza en afronar el peligro , lo hicieron necesario de este lado de los Andes y traspasando las nevadas cumbres , no corrió sino voló para llegar el primero a las márgenes del Uruguay, incorporándose de inmediato al Ejército Republicano comandado por Alvear y así marchó hacia la Banda Oriental
.Durante todo el desplazamiento en busca del enemigo Brandsen llevó cuidadosamente un diario, de gran utilidad para el estudio de esta campaña.
Bacacay, Ombú y el Juncal fueron la aurora de otro 20 de febrero, infausto para los imperiales del Brasil, en que perdieron para siempre la más preciosa joya engarzada en la corona de don Pedro II.
En la batalla de Ituzaingó, se dio cuenta que la posición imperial se había reforzado considerablemente haciendo peligroso el ataque frontal ordenado por Alvear, quien sin haberse detenido posiblemente a estudiar la nueva situación y desoyéndolo ordenó el avance.
Esta orden fue su sentencia de muerte, según la expresión de uno de sus biógrafos; quien acostumbrado a ver la muerte de cerca en tantos combates europeos y americanos sin mediar palabra lanzóse al ataque ordenado por su superior y a la cabeza de su regimiento cayó, como caen los titanes, cuando el caprichoso fallo de la suerte les es adverso, el 20 de febrero de 1827.
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Bibliografía:
Massey, Virginia B. de: "Semblanzas Argentinas". Talleres Peuser. Buenos Aires, 1928.

Brandsen. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 1000 al 1199 entre Valentín Gómez al 3800 hasta F.C. Mitre
Carece de designación oficial.
Recuerda al militar Federico Brandsen (1785-1927) de origen francés, y de notable desempeño en las armas argentinas junto al Gral. San Martín y al Gral. Alvear.