BOUCHARD HIPÓLITO (1783 - 1843)

De estatura elevada, formas  atléticas  y sólidamente constituido, podía desafiar impunemente la fatiga. De tez morena, cabello oscuro y recio, ojos negros, rasgados, penetrantes y duros revelaban en él un temperamento ardiente. Una expresión de energía, más bien fría que serena al igual que la quietud del mar hacía presentir las borrascas de una naturaleza que se contenía...


Nacido en Saint Tropez (cerca de Marsella) Francia, el 13 de agosto de 1783, prestó servicios en la marina mercante de su patria en sus años juveniles y se decía que durante el primer imperio francés había sido capitán de un buque corsario.


En uno de esos buques, llegó a las playas de América, encontrándose en Buenos Aires en 1809. El gobierno patriota aceptó sus servicios navales y el primero de febrero de 1811 era nombrado primer capitán del bergantín de guerra "25 de Mayo" con el cual concurrió al combate de San Nicolás el 2 de marzo de 1811.


Abocado don José de San Martín a la organización del cuerpo de granaderos a caballo, Bouchard fue incorporado con el grado de subteniente en abril de 1812 y al año siguiente en calidad de teniente tuvo un glorioso desempeño en el combate de San Lorenzo.


Bouchard amaba entrañablemente el mar y así, una vez casado con Norberta Merlo, se hizo cargo de la corbeta Halcón gracias a su parentesco político con el rosarino Don Anastasio Echevarría, con la que se lanzó a una atrevida expedición al Pacífico que condujera el insigne Guillermo Brown con su nave  Hércules.


Los dos jefes corsos se dividieron el imperio de ese mar Pacífico, Brown se dirigió a Juan Fernández con el intento de dar libertad  a prisioneros patriotas, mientras Bouchard cruzando las costas de Chile y Perú estableció el bloqueo del Callao abordando la fragata Consecuencia que venía de España con un rico cargamento trayendo a  su bordo al gobernador de Guayaquil nombrado por el rey.
Desde el Callao, Brown y Bouchard se dirigieron a Guayaquil, que atacaron el 8 de febrero de 1816, tomando el fuerte de Punta Piedras.


Fue en ese punto donde Bouchard se separó de su jefe, cediéndole el Halcón a cambio de la Consecuencia que bautizó "La Argentina", ex nave española Consecuencia y de la que se había adueñado con Brown, recibiendo también  10 mil pesos en efectivo.


Esa embarcación fue armada  en Buenos Aires cuyo costo financió el rosarino Anastasio Echevarría quedando  convertida en un formidable crucero de treinta y ocho cañones y 250 hombres de tripulación.

El temerario francés cuando contaba entonces con solo 34  años, obtuvo la patente de corso argentino el 27 de junio de 1817  y pocos días después, el  9 de julio,  - fecha en que se cumplía el primer aniversario de la Declaración de la  Independencia,- partió de la ensenada de Barragán al grito de ¡Viva la Patria!. 

Llevó a cabo una campaña azarosa y valiente de dos largos años, durante los que atacó tres buques ingleses y uno francés en Madagascar, combatió contra cinco barcos piratas malayos y bloqueó la ciudad filipina de Luzón, centro del poder español en el mar de la China. Allí hundió 16 barcos, abordó otros 16 y apresó a 400 realistas.

Firmó luego un acuerdo con el rey de Hawai, Kamehameha – el primero en reconocer la independencia argentina – y a cambio de una recompensa  obtuvo cien  marinos y la devolución  de la goleta “Chacabuco – ex navío de E.E.U.U. originalmente bautizado ”Liberty”.

Con una tripulación  ahora compuesta  por criollos, franceses y hawaianos puso proa a California, entonces posesión española, y  luego de obtener la rendición, un hawaiano arrió la bandera realista e izó la celeste y blanca.  

La ocupación se prolongó por seis días, tiempo que duró el saqueo y la reparación de las naves.


El mortífero raid continuó por la alta y baja California, Méjico, Guatemala, Nicaragua, Perú y Chile, motivo por el cual muchas banderas de Centroamérica tienen a la argentina como base.


Se enroló en las huestes de San Martín en la Expedición Libertadora al Perú, participando  luego  en la guerra entre Perú y Colombia.


Bartolomé Mitre lo describe: "El capitán Bouchard, a cuya dirección iba fiada La Argentina y su fortuna, reunía en sí, física y moralmente las cualidades y los defectos de un héroe aventurero."

Retirado del servicio activo se radicó en Perú donde fundó un ingenio azucarero al que llamó “La buena suerte”, que no fue realidad, porque fue asesinado por un peón, falleciendo en Lima en 1843.


Bouchard y su memorable crucero son dignos de ser historiados y pensar que gran parte de nuestras jóvenes generaciones desconocen la magnitud de este prócer.

 

Bibliografía:

Mitre Bartolomé: "El crucero de La Argentina." 1817 - 1819. Editorial Biblioteca.

Piccirilli Ricardo: "Lecciones de Historia naval argentina." Buenos Aires, 1967.

 

Bouchard. Boulevard. Topografía:

Corre de E. a O. desde el 2600 al 4999, desde bulevar Polledo hasta calle 1362.

Se le impuso ese nombre por O. 688 del año 1950 y por D.  9599 de  ese mismo año.

Recuerda a Hipólito Bouchard  (1783 - 1843), capitán que llevó a cabo una campaña azarosa y valiente de dos largos años, dando la vuelta al mundo   ostentando la Bandera Argentina.