BOQUERÓN 

Primitivamente con este nombre eran conocidas las "Quebradas del Saladillo".

Hasta hace unos 25 años fue uno de los lugares de concurrencia casi obligada para los habitantes de la zona Sur. Siempre se lo comparó con un paisaje serrano. Se habló de sus propiedades curativas.

Sufrió la contaminación, y las erosiones le fueron cambiando la fisonomía.

Hoy las Quebradas del arroyo Saladillo, entre la cascada ( a la altura de Av. Fausta) y el puente de Circunvalación ofrecen todavía un espectáculo que asombra en su contraste con la geografía monótona de la llanura.

Una calle de tierra bordea el arroyo desde la cascada,  ahí donde los árboles del parque sur empiezan a espaciarse. Más abajo,  ya en la barranca, un camino angosto brinda paso a los que quieren acercarse más al arroyo. Desde allí puede verse como cursa sus aguas perdiéndose entre sus propias barrancas, que pueden alcanzar hasta diez metros de altura.

En el brazo sur y en épocas estivales son aprovechadas  imprudentemente por algunos bañistas, que en su mayoría son del barrio y gente modesta, pero las Cascadas del Saladillo todos los años se cobra una,  por no decir varias vidas, generalmente jóvenes, en el área llamada la Campana, donde sino nadan bien debajo del agua, el arroyo arrastra a sus víctimas debajo de dicha campana, donde quedan atrapados por el techo que se forma donde la barranca hace la comba.

La Campana  o La Olla es un pozo de 50 metros de diámetro, fue siempre uno de los lugares más tradicionales, espacio hoy donde se acumula basura, algunos desperdicios que se dice son arrojados a la altura del Parque Sur.

En 1886, se instalaron sobre una de las márgenes del brazo Norte del arroyo, baños públicos aprovechando la creencia popular de las propiedades curativas de sus aguas.

Ochenta y tres años después, en enero de 1963, fueron declaradas contaminadas e ineptas para bañarse, pero la afluencia de público no decreció.

 En una época también existió un puente que atravesaba el arroyo en el S.O. rosarino, que servía de dique de contención hasta que, en 1974 se derrumbó. Y por esa época se abrió el desagüe  de cloacas y elementos contaminantes. La contaminación y el cambio de paisaje terminaron en poco tiempo con las quebradas.

Camino hacia el río, en Av. París y Oribe, existe una pluma, (especie de grúa con un aparejo para botar embarcaciones) para las lanchas que quieren bajar el arroyo.

La avenida París es en realidad una cortada que luego se vuelve sendero, y en su intersección con Oribe está justo en la barranca, a pocos metros del puente del Acceso Sur. En ese codo funciona un club privado, que nadie del lugar sabe decir su nombre, donde algunos dejan sus embarcaciones, con las que salen al río o van al banquito del Swift.

En conclusión "Las quebradas del Saladillo", son un espectáculo para la contemplación, trasplantado de la geografía serrana.

 

  Bibliografía:

Mikielievich Wladimir C.: "Boquerón". Diccionario de Rosario (Inédito).

"Quebradas del Saladillo". Diario La Capital de Rosario en su edición del13 de febrero de 1996.

 

Boquerón. Cortada. Topografía:

Corre de E. a O. desde 400 al 699.

Se le impuso ese nombre por D. 4670 del 16 de septiembre de 1977.

Recuerda la primitiva denominación del paraje conocido por "Quebradas del Saladillo", inmediato a la desembocadura del arroyo del mismo nombre, en el río Paraná.

Durante el conflicto anglo francés tuvo allí su campamento una fuerza militar a las órdenes del Gral. Vicente González.